Forrest Gump cumple 30 años y nos sigue enseñando sobre la vida

Desde el principio, Forrest Gump nos lleva de la mano y nos hace ver el mundo a través de su punto de vista. La enorme simplificación de su mirada no disminuye su capacidad ni su inteligencia, sino que, por el contrario, nos conduce paso a paso hacia la reapropiación de una lectura de la realidad libre de complicaciones y superestructuras inútiles. De hecho, no es casualidad que no haya en Forrest una visión maniquea de la vida, de la sociedad o de los demás, no expresa realmente ninguna opinión sobre nadie, salvo hacia esa Jenny (Robin Wright) a la que más que amar idealiza hasta un grado casi patológico, a la que Zemeckis no tiene ningún problema en iluminar a menudo con una luz entre dolorosa y siniestra. A través de ella tenemos entonces una condena de la sociedad estadounidense machista y patriarcal, conservada a lo largo de los años, mientras todo cambia aparentemente. Lo que, por supuesto, no ha impedido que Jenny se haya convertido también en uno de los personajes femeninos más odiados por cierta parte del público, en virtud de un cierto oportunismo, en el que en realidad no está tan mal centrarse.

Un personaje que reniega del sueño americano y del culto al éxito

Forrest Gump fue un tanto detestada por cierto sector de la crítica, porque aunque homenajeaba al James Stewart de Qué bello es vivir, a Mr. Smith Goes to Washington, a su continua ucronicidad, una lectura profanadora del mito americano, veían en él una gran dosis de conservadurismo. ¿La ingenuidad y, en algunos casos, la ignorancia de Forrest son por ello virtudes y cualidades? ¿La ausencia de una visión crítica, el retrato de los hippies y los flower children como hipócritas y libertinos, el Movimiento del 68, son realmente la intención subterránea de Zemeckis? Se trata de una lectura bastante limitadora, porque la realidad es que Forrest Gump se ensaña no con su personaje ni con otros cercanos a él, que sufren la tragedia y el dolor, sino con la sociedad estadounidense, con el sueño americano, que es retratado como una horrible mentira, una promesa vacía carente de toda realidad. Gump no es un hombre de éxito, es un hombre que se enfrenta a la vida, consciente de que no puede controlarla, pero sí reaccionar ante sus golpes; se siente parte de un colectivo aunque no lo entienda y siga siendo un misterio para él. Dotada de una maravillosa partitura de Alan Silvestri, Forrest Gump es una película amable e inteligente, pero mucho menos ingenua o consoladora de lo que parece.

Recordándonos todo esto está también él, el teniente Dan (Gary Sinise) el rostro real y dramático de los perdedores de las promesas de “América”, en torno al cual Zemeckis hace girar una historia sencillamente magnífica de resurrección y amistad varonil. Amistad es también la de Forrest con ‘Bubba’ Blue (Mykelti Williamson), básicamente su igual, otra alma ingenua y cándida, diferente de la norma. Cómo puede alguien ver Forrest Gump como una película de derechas, cuando sólo en el ejército, un hombre como Gump encuentra su entorno ideal y es visto como el mejor. ¿Por qué? Porque obedece sin rechistar. La realidad es que ésta es una película sobre cómo mejorar el mundo, y eso pasa por seguir siendo en parte niños. Aquí hay una disponibilidad total para los demás, hay altruismo y generosidad. Por eso, al conocer a Elvis Presley, John Lennon, Nixon, JFK y tantos otros “grandes hombres”, somos capaces a través de él de darnos cuenta de que, al fin y al cabo, todos estamos en el mismo barco. Amor incondicional, instintivo y universal, tolerancia y amplitud de miras. No nos equivoquemos, Forrest Gump es en realidad una película completamente apolítica, incluso areligiosa, no hay nada per se que deba dividir a la gente, excepto las propias personas.

En su esencia indistinta, así como en su belleza, en su ser una “Odisea” moderna, radica el secreto de su éxito, sencillamente asombroso, aún vivo hoy en día. Forrest Gump le reportaría a Tom Hanks un merecido Oscar, ganando más tarde también los de Mejor Película, Director, Efectos Visuales, Guion Adaptado y Montaje, recaudando 680 millones en todo el mundo, convirtiéndose rápidamente en una de las películas favoritas de todos. Sin embargo, esto no debe eximirnos de analizar su capacidad para ser también dramática, triste y melancólica. Forrest Gump conocerá en su vida casi exclusivamente la soledad, sólo tendrá a su madre (Sally Field) como ángel de la guarda, se encontrará a menudo abandonado, maltratado y privado de cualquier empatía por parte de los demás. Crítica mordaz incluso de los “valores tradicionales”, aquellos que paradójicamente Gump representa para muchos, no ha perdido nada de su capacidad para conmovernos en los últimos treinta años, para hacernos ver que la vida es una sucesión de bombones, de plumas que se posan en nuestras cabezas. No es una Teoría del Caos, sino una pacificación hacia nosotros mismos, el exceso de responsabilidad que nos impone la superestructura social.

Treinta años después, Forrest Gump sigue siendo la mezcla perfecta de narrativa popular y cine de arte, y es también una de las películas icónicas de los años 90, de una cierta forma de pensar y concebir la sociedad y el individuo, que desgraciadamente se ha perdido hoy en día. Y ello a pesar del alarde de inclusividad del que esta película fue, a su manera, un extraordinario ejemplo. Tres décadas después, la interpretación de Hanks, entre las más articuladas, complicadas e icónicas de la historia del cine, no ha dejado de ser también una de las más importantes por cómo fue capaz de hacer más accesible a alguien diferente de la norma y menos condicionado por cualquier “superpoder” que pudiera redimirle. Hoy, en 2024, quizá deberíamos recuperar la visión que Robert Zemeckis nos regaló con esta película, recordarnos que más allá de cualquier definición, color u otra, somos ante todo personas. Forrest, su idea de la vida hecha de ausencia total de preconceptos, de puntos fijos con los que interpretar la realidad que desconoce, fue la puerta de entrada a un reinado de la humildad, a reconducirlo todo al planteamiento elemental, al “saber que no sabemos” que quizá sea esa la única solución real al enigma de nuestra existencia.

Artículo publicado originalmente en WIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.

Esta información pertenece a su autor original y se encuentra disponible en: https://es.wired.com/articulos/forrest-gump-cumple-30-anos-sigue-ensenando-sobre-la-vida

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