La papa es perfecta, pero la estás comiendo mal

En 1996, Estados Unidos alcanzó su punto álgido de consumo de papa (o patata, como se llama en casi toda España). Los estadounidenses comían 64 libras (más de 29 kilogramos) de esta hortaliza al año, más que en ningún otro momento desde que se iniciaron los registros modernos en 1970. Una cosecha récord había inundado el país con tantas papas que el gobierno tuvo que pagar a los agricultores para que las regalaran. En la Casa Blanca, los Clinton servían papas fritas, marinadas, hervidas o al ajillo a princesas y presidentes en las cenas oficiales.

Una época de locos

“Fue una época de locos”, recuerda Chris Voigt, cuya larga carrera como vendedor de papas comenzó en el frenesí de la papa de finales de los 90. “Literalmente, podías comprar cubos de papas fritas”. Pero mientras Voigt ascendía en la industria de la papa, hasta llegar a director ejecutivo de la Comisión de la Papa del Estado de Washington, la papa en Estados Unidos estaba experimentando un cambio dramático en su suerte.

El estadounidense medio come ahora un 30% menos de papas que durante el apogeo de esta hortaliza, hasta un mínimo histórico de 45 libras (20.4 kilogramos) al año. La caída en el consumo de papas frescas (para hervir, asar, hacer puré y cocer al vapor) ha sido aún más rápida. En 2019, el consumo de papas congeladas superó al de papas frescas por primera vez, abriendo una brecha que no ha dejado de ampliarse desde la pandemia. La mayoría de esas papas congeladas se consumen como papas fritas.

¿La papa es una verdura?

Esto ha hecho que los campos de papas se conviertan en campos de batalla para el futuro de la alimentación en Estados Unidos. En diciembre de 2023, surgieron informes de que las directrices dietéticas estadounidenses podrían cambiar para desclasificar las papas como verdura, reflejando el enfoque adoptado en Gran Bretaña. El revuelo fue tal que el secretario del Departamento de Agricultura, Thomas Vilsack, se vio obligado a escribir una carta en la que aseguraba a los senadores que su agencia no tenía planes en ese sentido.

La reclasificación fracasó, pero la papa ha tenido una caída en desgracia espectacular. Antaño, esta milagrosa hortaliza densa en nutrientes era el combustible de la civilización humana. Ahora, en Estados Unidos, la papa se ha convertido en sinónimo de un sistema alimentario industrializado que genera beneficios para un puñado de empresas a expensas de la salud de las personas.

La verdura favorita de los estadounidenses se enfrenta a un momento de elección extremadamente difícil. ¿Debemos aceptar que las papas frescas han perdido la batalla contra la marea de papas fritas, hash browns y waffles, o hay esperanza para un renacimiento de la papa?

¿Puede la humilde papa lograr la rehabilitación que se merece?

La papa blanca es un alimento criminalmente infravalorado. En comparación con otros alimentos básicos cargados de carbohidratos como la pasta, el pan blanco o el arroz, las papas son ricas en vitamina C, potasio y fibra. También son sorprendentemente ricas en proteínas. Si cumples tu objetivo diario de calorías comiendo solamente papas, también superarás tu objetivo diario de proteínas, que es de 56 gramos para un hombre de entre 31 y 50 años.

Chris Voigt lo sabe porque durante 60 días en 2010 solamente comió papas. Y un poco de aceite. Y una vez un poco de jugo de pepinillos. Pero la cuestión es que durante dos meses Voigt no sólo sobrevivió a base de papas, sino que prosperó. Al final de su dieta, Voigt había perdido 9 kilos, su colesterol había bajado un 41% y había dejado de roncar: “Creo que he demostrado personalmente que la papa es muy nutritiva, se coma como se coma: hervida, frita, al horno o al vapor”, señala Voigt.

Esta información pertenece a su autor original y se encuentra disponible en: https://es.wired.com/articulos/papa-perfecta-pero-estas-comiendo-mal

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