Las organizaciones respaldadas por OpenAI siguen sin cumplir sus promesas de transparencia

OpenResearch, una organización sin fines de lucro financiada por Sam Altman, y que estudia los efectos de la entrega de cheques mensuales de hasta 1,000 dólares a hogares con rentas bajas en EE UU, aboga por la transparencia en sus operaciones. “Nuestro objetivo es compartir ampliamente datos, conclusiones y conocimientos”, anuncia en su sitio web, que describe su trabajo como un “bien público”.

Pero, como al menos otras dos organizaciones vinculadas a Altman (OpenAI y UBI Charitable), OpenResearch ha decidido ocultar información sobre sus finanzas y gobernanza. En varios años de declaraciones a las autoridades fiscales estadounidenses desde su fundación, cada una de las organizaciones ha respondido a una pregunta sobre su divulgación voluntaria de estados financieros, documentos de gobierno y políticas de conflicto de intereses, afirmando que el público puede revisarlos previa solicitud. No está claro si alguien ha aceptado la oferta en esos años.

Políticas cambiantes

Cuando WIRED solicitó esos documentos, los portavoces de OpenAI en diciembre y de OpenResearch y UBI Charitable este mes dijeron que sus políticas habían cambiado y que los documentos actualizados no se divulgarían. El portavoz de OpenResearch, Sourav Das, apenas compartió una política de conflicto de intereses sin fecha y probablemente obsoleta con su antiguo nombre, mientras que UBI Charitable, que apoya programas que ofrecen transferencias incondicionales de efectivo, no entregó ningún registro.

Ambas organizaciones sostienen que sus declaraciones anteriores en los formularios del IRS pretendían subrayar que comparten documentos a los que están obligadas por ley, como las propias declaraciones y sus solicitudes originales para obtener una exención del pago de impuestos. Pero ya existe una pregunta totalmente independiente en el formulario sobre el acceso a los documentos que deben divulgarse legalmente.

Un portavoz de UBI Charitable respondió con un correo electrónico sin firma desde una cuenta titulada “UBI Admin” y no respondió a las preguntas de seguimiento sobre su identidad y una explicación adicional sobre por qué no se habían proporcionado los registros. La portavoz de OpenAI, Kayla Wood, señala que Altman no tiene un papel formal en UBI Charitable.

No es habitual que las organizaciones sin fines de lucro en EE UU publiquen archivos que legalmente no tienen que publicar, y no hay sanciones por cambiar de política. Pero el hecho de que OpenResearch y UBI Charitable oculten sus operaciones tiene especial importancia después de que el año pasado los compañeros de Altman en OpenAI le acusaran públicamente de falta de franqueza.

En una entrevista en un podcast el mes pasado, Helen Toner, ahora antigua miembro del consejo, alegó que Altman, CEO de OpenAI, no reveló que estaba lanzando ChatGPT y que era propietario del fondo de inversión de OpenAI para startups, cuyo control no cedió hasta este mes de marzo. Toner también alegó que Altman proporcionó información inexacta sobre los procedimientos de la organización para prevenir los daños derivados de su trabajo. Más tarde, Toner y Tasha McCauley, ex miembro del consejo de administración, escribieron en The Economist que creían que Altman “socavó la supervisión por parte del consejo de las decisiones clave y los protocolos de seguridad internos”, y que los altos directivos le describieron como el cultivador de “una cultura tóxica de la mentira”. Los ex empleados indican que se les amordazó para que no plantearan problemas de seguridad. Toner y Altman declinaron hacer comentarios para este artículo. McCauley no respondió a la solicitud de comentarios.

Apoyo abrumador

El nuevo presidente del consejo de OpenAI, Bret Taylor, ha dicho que las preocupaciones de los anteriores miembros del consejo no estaban motivadas por las finanzas de OpenAI ni por sus declaraciones a los inversores, y que Altman goza de un apoyo abrumador a nivel interno.

Elon Musk, quien expresa haber aportado más de 40 millones de dólares para ayudar a lanzar y mantener OpenAI, había aprovechado las acusaciones sobre Altman para demandarle ante un tribunal estatal de California por desviarse supuestamente de la misión original de OpenAI de desarrollar IA en beneficio de la humanidad. Musk retiró la demanda el 11 de junio, sin dar explicaciones.

Esta información pertenece a su autor original y se encuentra disponible en: https://es.wired.com/articulos/organizaciones-respaldadas-por-openai-sin-cumplir-promesas-transparencia

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