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En 1917 Dinamarca vendió islas a EUA por 25 millones de dólares. Sin esclavos que recogieran azúcar no eran rentables

La política exterior de Donald Trump solo hace que nos preguntarnos si sus decisiones no solo son viables, sino plausibles. Esto viene de la mano dada su intención de comprar Groenlandia. La duda es ¿un país puede comprar un territorio a otro? Hoy esto nos toma desprevenidos, pero hace un siglo era de lo más común. Y precisamente Estados Unidos lo logró

Para contar esta historia tenemos que remontarnos a principios del XX. Cuando el foco de los altos mandos de Washington D.C. no estaban en zonas del Ártico, sino en aguas más cálidas. En 1917 Estados Unidos le compró unas cuantas islas a Dinamarca por 25 millones de dólares. El plot-twist: no les sirvió de nada por falta de esclavos.

En concreto, se trató de tres islas concentradas en el archipiélago de las Islas Vírgenes concebidas en ese entonces como las Indias Occidentales Danesas: Santa Cruz, San Juan y Santo Tomás. Por aquellos años, esta zona fue de utilidad para la corona danesa por dos lucrativos negocios: las plantaciones de azúcar y el tráfico de esclavos.

Así, estas islas vivieron un periodo de «prosperidad» gracias a la transportación de esclavos entre Guinea y América. Se estima que fueron alrededor de 120,000 personas esclavizadas las que se movilizaron a las islas del Caribe. Solo para trabajar en las Occidentales Danesas se requirieron cerca de 50,000. Claro está, los propietarios de plantaciones generaron una fortuna.

islas
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De acuerdo con Gizmodo, una de las grandes familias que se benefició de la explotación de los campos de azúcar fue la comandada por Heinrich Carl von Schimmelmann. Que además, figuró como la familia más rica de Dinamarca durante el siglo XVIII. A tal punto llegó su presencia que ostentaron un alto poder político gracias a su posicionamiento en el Ministerio de Finanzas durante décadas . 

Pero las bases de esta economía no durarían para siempre. A pesar de la existencia de estrictas leyes que sometían a los esclavos -el reglamento de Gardelin-, las revueltas fueron inevitables. En la isla de San Juan arrancó una insurrección que llevó a los esclavizados a tomar el control durante cinco meses a lo largo y ancho del territorio. 

No obstante, aunque las rebeliones comenzaron desde 1733 la abolición de la esclavitud llegó más de 100 años después. Fue hasta 1848 cuando cerca de 8,000 esclavos salieron a las calles a manifestarse para conseguir libertad inmediata. Incluso hubo amenazas de incendiar la ciudad. Gracias a ello -y a que la situación de los ex-esclavos no mejoró- las islas dejaron de ser rentables.

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Así, los daneses comenzaron a ver con buenos ojos una posible venta. Ante un modelo agrícola colapsado, las islas se volvieron más un problema que un beneficio para Dinamarca lo que consecuentemente remitió a conversaciones con Estados Unidos para finales del siglo XIX. Para 1902 se aprobó la venta por 5 millones de dólares

A pesar de los avances en el trato, el parlamento danés congeló la transacción por miedo a una pérdida territorial. La cosa cambió en 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Con el conflicto bélico desatado en Europa, la comunicación entre Copenhague y las islas era complicada. De hecho, en 1915 la comunidad negra residente se fue a huelga y en respuesta el gobierno envió un crucero de guerra para poner orden.

Los planes de venta nunca habían estado tan presentes. Éstos se llevaron a cabo en secreto entre el secretario de Dinamarca Robert Lansing y el presidente estadounidense Woodrow Wilson. Firmado en Nueva York en agosto de 1916, el acuerdo se hizo público. Sin embargo, fue hasta el 1 de abril de 1917 que se vendió el territorio por 25 millones de dólares en oro.

islas
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Eso sí, el acuerdo tenía truco. Según recuerda la BBC, se incluyó una cláusula en la que Estados Unidos se comprometió a no interferir en la soberanía danesa sobre Groenlandia. Mejor dicho, que Dinamarca pudiera extender «sus intereses políticos y económicos»

A pesar de la insistencia norteamericana por hacerse con las islas, el dólar estadounidense no se convirtió en moneda oficial sino hasta 1934. Curiosamente, hoy por hoy es el único territorio del país en el que se conduce por el carril de la izquierda y, peor aún, no está incorporado oficialmente.

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