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La mejor novela china de ciencia ficción tiene miles de autores (y nunca has escuchado de ella)

Ma Qianzhu no estaba satisfecho con el progreso chino. Ingeniero en una gran empresa estatal, pertenecía a una generación que creció creyendo que la ingeniería era el destino; que el futuro de China se construiría, pieza por pieza, por personas como él. Entonces Ma descubrió algo extraordinario: un agujero negro que lo llevaba a finales de la dinastía Ming. Con más de 500 compañeros, comandó un barco y viajó 400 años atrás en el tiempo, a una China preindustrial devastada por la invasión extranjera y la decadencia interna. Su misión: desencadenar una revolución industrial en el pasado que haría grande a la China moderna (de nuevo).

Esto, estrictamente hablando, no sucedió. Es el argumento de La estrella matutina de Lingao, una extensa novela web de ciencia ficción escrita colectivamente y que ha consumido un rincón del internet chino durante casi dos décadas. Tiene millones de palabras. Nunca se ha traducido al inglés. Casi nadie en Occidente sabe que existe.

Pero yo sostendría (hablando menos estrictamente) que los acontecimientos del libro “sucedieron”. Que el viaje en el tiempo funcionó. Y que el secreto para entender la China moderna está ahí, en sus proféticas y a menudo aterradoras páginas.

La pregunta desencadenante

En 2006, se publicó un post en SC BBS, el foro de temática militar más antiguo de China: “¿Qué harías si pudieras viajar a la dinastía Ming con conocimientos modernos?” La pregunta tocó una fibra sensible. La dinastía Ming ocupa un lugar crucial en la conciencia histórica china. Fue un período en el que la civilización china entró en un largo declive, que culminó en la llamada Gran Divergencia. Europa abrazó el descubrimiento, el ascenso y la construcción; China se aisló. La famosa pregunta de Joseph Needham («¿Por qué la ciencia moderna se desarrolló en Europa pero no en China?») ha atormentado la vida intelectual moderna de China desde entonces.

La estrella matutina de Lingao surgió como una especie de continuación por internet de este discurso histórico. A medida que más gente encontraba la entrada original, las discusiones del foro cristalizaban en una escritura colectiva y seria. Si se pudiera viajar a la dinastía Ming con conocimientos modernos, estos usuarios decidieron que, obviamente, se industrializaría antes que Europa y ganaría la modernidad.

No todos lo veían así. Fue también el momento en que internet empezó a producir su primera generación de intelectuales liberales, que lo debatían todo en un espacio relativamente libre: la contaminación del aire, los derechos laborales, las brutales reubicaciones que precedieron al espectáculo olímpico de Pekín 2008. Yo era un adolescente que maduraba en este internet. Fui testigo de la Primavera Árabe y su «Revolución del Jazmín», de inspiración china. Devoré la Carta 08, un manifiesto por la reforma política y los derechos humanos. En 2011, mientras estaba en la escuela secundaria, el reconocido bloguero Han Han publicó su trilogía pro-democracia: «Sobre la revolución», «Sobre la democracia» y «Sobre la libertad».

Fotografía: Wu MeiChi; Getty Images

Los escritores de Lingao tenían poco interés en estos valores. Si la novela no inspiró exactamente el esfuerzo de industrialización de China, sin duda lo reflejó y reforzó, sirviendo como una especie de texto sagrado. En 2011, un economista nacionalista llamado Wang Xiaodong acuñó el término “Partido Industrial”; no como un partido literal (de hecho, solo hay uno en China), sino como una forma de referirse a un círculo de pensadores e influencers de internet que escribían ensayos y animaban los planes que el Estado había iniciado. Como ha observado el académico Li Qiang, el Partido Industrial enfatizaba una actitud pragmática de «darles carpetazo a las disputas y centrarse en el desarrollo». La fuerza que celebraban, aparentemente derivada de la civilización industrial, era en realidad el propio desarrollo: el progreso como ideología, la construcción como salvación. Revolución, democracia, libertad: eran distracciones, incluso obstáculos. Lo que importaba era construir. Lo que importaba era la velocidad.

Y quizá ninguna figura encarnó mejor la evolución del Partido Industrial de subcultura de internet a voz pública influyente que el hombre que inspiró el personaje de Ma Qianzhu: Ma Qianzu.

Como la vida misma

Así es: el ingeniero ficticio de Lingao está basado en un ingeniero de la vida real con el mismo nombre (o casi: sus nombres difieren en dos caracteres chinos). El proceso de escritura del libro fue extremadamente descentralizado, por lo que la atribución es a menudo confusa, pero hay consenso en que el Ma de la vida real fue uno de los escritores del libro. Ma (cuyo nombre real es Ren Chonghao, pero usa su seudónimo) se formó como ingeniero civil y trabajó en el Instituto de Investigación de Planificación y Diseño de Suzhou. Vertió sus propios sueños y convicciones en su homólogo ficticio.

El momento de Ma llegó en 2011. El 23 de julio, dos trenes de alta velocidad chocaron cerca de Wenzhou y murieron 40 personas. El accidente traumatizó a la nación por lo que parecía revelar sobre los costos del vertiginoso ritmo de desarrollo de China. Un destacado ensayo captó la atmósfera, y su título se convirtió en un grito de guerra: «China, baja el ritmo, espera a tu gente». La prosa se leía casi como una plegaria: «¡China, por favor, detén tu ritmo acelerado, espera a tu gente, espera tu alma, espera tu moral, espera tu conciencia!».

Ma y otras voces del Partido Industrial respondieron con una contraofensiva. La solución no era bajar el ritmo sino redoblar esfuerzos, dijeron; aprender de los errores, superar la difícil fase en la que aún se dominaban las nuevas tecnologías. Y la clave de su campaña fue el propio Lingao. Su redacción se convirtió en un fenómeno en los foros de internet chinos en la década de 2010: su filosofía de código abierto y sus métodos colaborativos atrajeron profundamente a la floreciente comunidad tecnológica china. Más allá de las reuniones regulares entre los principales contribuyentes, la creación de Lingao fomentó la formación de la «política de teclado» china: comunidades en línea donde los usuarios participan en intensos debates sobre gobernanza, políticas y dirección nacional bajo la protección de seudónimos. Estas conversaciones se convirtieron en el escenario de discusiones políticas que no podían darse en otros lugares, donde expertos en la materia, entusiastas militares y estrategas de sillón perfeccionaban sus visiones del mundo. En 2012, se fundó el sitio web de comentarios nacionalistas Guancha (el Breitbart chino), y su compleja relación con el pensamiento y las redes de personal del Partido Industrial demostró hasta qué punto la influencia de Lingao iba más allá de la mera ficción de viajes en el tiempo.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/la-mejor-novela-china-de-ciencia-ficcion-tiene-miles-de-autores-y-nunca-has-escuchado-de-ella

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