La microgravedad literalmente estira el cerebro de los astronautas

Una nueva investigación revela otro efecto secundario de viajar al espacio. La microgravedad deforma el cerebro, estirándolo en algunas zonas y comprimiéndolo en otras. Este cambio hace que los astronautas pierdan habilidades que en la Tierra resultan casi automáticas.
La microgravedad es una condición en la que los objetos parecen no tener peso porque están en caída libre continua, tal como ocurre en una nave espacial que está en órbita. Esto no significa que haya una ausencia total de gravedad, sino que su efecto es tan pequeño que resulta casi imperceptible.
Un equipo de la Universidad de Florida analizó resonancias magnéticas de 26 astronautas antes y después de sus misiones espaciales y detectó que la corteza motora suplementaria se desplazó hacia arriba unos 2.5 milímetros. Esta región controla movimientos básicos como caminar o sentarse.
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Los cerebros y la gravedad
Según lo expuesto en el documento publicado en la revista PNAS, el cerebro se mueve literalmente porque la gravedad que normalmente mantiene el cuerpo “anclado” al suelo casi desaparece en el espacio. La transformación tampoco ocurre de manera uniforme: la parte superior y trasera del cerebro se comprimen, mientras que otras áreas se estiran. Cuanto mayor fue la deformación en la corteza, más dificultades tuvieron los astronautas para mantenerse erguidos al regresar a la Tierra.
Aún no está claro si estos cambios estructurales provocados por la microgravedad afectan la salud o el rendimiento a largo plazo. El estudio señala que, tras unos seis meses, el cerebro recuperó su forma original en la mayoría de los casos; solo unos pocos mantuvieron la deformación.
Para confirmar estos resultados, el equipo realizó una prueba en tierra. Los participantes permanecieron 60 días en una cama inclinada en ángulo descendente para imitar la microgravedad, que hace que los fluidos corporales se desplacen hacia la cabeza. Al final del experimento, los voluntarios también mostraron un desplazamiento de masa blanca, aunque menos pronunciado que el observado en los astronautas.
“Demostramos cambios integrales en la posición del cerebro dentro del compartimento craneal después de un vuelo espacial y un entorno analógico. Estos hallazgos son críticos para comprender los efectos de los vuelos espaciales en el cerebro y el comportamiento humano”, escribieron los autores.
Microgravedad: efectos adversos
Los efectos secundarios de la microgravedad no se limitan al cerebro. Los humanos evolucionamos bajo una gravedad constante, y cada misión espacial demuestra que la ausencia, o el aumento, de ese tirón impacta directamente en el cuerpo.
Además de la deformación cerebral, estudios independientes han documentado pérdida de masa ósea y muscular, alteraciones en la función cardíaca e inmunitaria, problemas de visión y cambios renales, endocrinos y respiratorios. Actualmente, los científicos investigan cómo la microgravedad podría afectar el parto, la fecundación y los procedimientos médicos invasivos, como una cirugía. Las respuestas son necesarias antes de iniciar un viaje espacial largo, como a Marte, o establecer un campamento en la Luna.
El espacio también presenta otros riesgos. Más allá de la falta de presión atmosférica o las temperaturas extremas, los astronautas deben enfrentar la radiación espacial. Sin protección adecuada, esta radiación puede dañar directamente el ADN y las células, lo que incrementa el riesgo de desarrollar cáncer.
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