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Por qué el cáncer puede reducir el riesgo de Alzheimer

El cáncer podría ofrecer cierto grado de protección frente a la enfermedad de Alzheimer gracias a una proteína producida por las células tumorales que parece contribuir a la descomposición de las placas proteicas asociadas con este tipo de demencia. Esta es la principal conclusión de una investigación encabezada por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong (HUST, por sus siglas en inglés), la cual aporta nuevas pistas sobre una relación que ha generado especulación durante décadas dentro de la comunidad científica.

En 2012, tras analizar y dar seguimiento durante una década a la información clínica de casi 1,300 pacientes mayores de 65 años, un estudio observó que los sobrevivientes de cáncer presentaban un riesgo 33% menor de desarrollar deterioro cognitivo en comparación con personas sin antecedentes oncológicos. El hallazgo llamó la atención por sugerir una posible asociación inversa entre ambas enfermedades, tradicionalmente consideradas ajenas entre sí.


Investigaciones previas señalan que la obesidad podría incrementar el riesgo de Alzheimer y otros trastornos cognitivos debido al aumento de la leptina, una hormona secretada por el tejido adiposo.


No obstante, los resultados fueron recibidos con cautela. Diversos especialistas advirtieron que podrían estar influenciados por el denominado sesgo de supervivencia: es posible que muchas personas con cáncer no vivan lo suficiente como para desarrollar o manifestar los primeros signos de Alzheimer, lo que distorsionaría las conclusiones.

Estas preocupaciones fueron abordadas años más tarde mediante un metaanálisis realizado por investigadores del Imperial College London. El estudio, publicado en 2024 y considerado uno de los más amplios hasta la fecha, examinó datos de más de 3 millones de personas mayores de 60 años con el objetivo de determinar si la relación entre cáncer y Alzheimer tenía un componente causal. Tras ajustar las estimaciones de riesgo para múltiples factores de confusión (incluidos la mortalidad diferencial y ciertas variaciones genéticas), los autores concluyeron que los sobrevivientes de cáncer presentaban un riesgo 25% menor de desarrollar demencia asociada con la edad en comparación con individuos sin historial oncológico. Esta asociación inversa se observó de manera consistente en los tipos de cáncer más frecuentes, como los de próstata, colon, pulmón y mama.

Erin Abner, profesora de la Universidad de Kentucky, subrayó que “la relación entre el cáncer y la enfermedad de Alzheimer es intrigante y persistente. Muchas personas cuestionaron los primeros resultados y buscaron explicaciones alternativas, pero la asociación se mantiene incluso después de considerar diversos factores de confusión”.

El cáncer podría reducir el riesgo de  Alzheimer gracias a una proteína

A pesar de la solidez epidemiológica de estos datos, los mecanismos biológicos que podrían explicar esta relación no habían sido completamente esclarecidos. En ese contexto, el nuevo estudio desarrollado por neurocientíficos de la HUST aporta información clave para comprender la biología subyacente a esta tendencia.

Durante cerca de 15 años, los científicos intentaron descifrar la relación entre el cáncer y el Alzheimer mediante modelos murinos. En uno de sus experimentos, trasplantaron células cancerosas de pulmón, próstata y colon a ratones que presentaban signos tempranos de Alzheimer. Los resultados mostraron que, en los animales que desarrollaron tumores, no se produjo la acumulación de las proteínas beta amiloide en la corteza cerebral, un proceso que normalmente contribuye al deterioro cognitivo progresivo característico de la enfermedad.

Para profundizar en este fenómeno, los investigadores analizaron las proteínas secretadas por las células tumorales con el objetivo de identificar aquellas capaces de atravesar la barrera hematoencefálica y alcanzar el cerebro. Tras seis años de trabajo, identificaron a la cistatina C como el elemento común entre los distintos tipos de cáncer analizados.

Este péptido, según detalla el estudio publicado este mes en la revista Cell, tiene la capacidad de unirse a las placas amiloides y activar el receptor TREM2. Esta proteína de señalización, presente en las células inmunitarias del cerebro, desempeña un papel clave en la función de la microglía. Cuando TREM2 se activa, la microglía incrementa su capacidad para degradar las placas amiloides, tanto en formación como ya establecidas.

Los investigadores confirmaron la relevancia de este mecanismo al observar que los efectos neuroprotectores de la cistatina C desaparecen por completo cuando el receptor TREM2 es eliminado específicamente de las células microgliales, cuando presenta mutaciones genéticas asociadas con un mayor riesgo de Alzheimer, o cuando la propia cistatina C es modificada genéticamente.

Los autores reconocen que sus hallazgos representan, por ahora, un avance conceptual en la comprensión del vínculo entre cáncer y neurodegeneración. Subrayan que aún es necesario determinar si este proceso ocurre de manera similar en humanos. Sin embargo, afirman que los resultados abren la puerta al desarrollo de nuevas terapias para el Alzheimer, enfocadas no solo en reducir la producción de proteínas amiloides, sino en promover activamente la eliminación de las placas existentes mediante mecanismos inmunitarios específicos y dirigidos.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/por-que-el-cancer-puede-reducir-el-riesgo-de-alzheimer

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