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Estamos a punto de descubrir los secretos del Cinturón de Kuiper

Más allá de la órbita de Neptuno se extiende un extenso anillo de antiguas reliquias, enigmas dinámicos y, posiblemente, uno o dos planetas ocultos.

El Cinturón de Kuiper, una región de escombros helados situada entre 30 y 50 veces más lejos del Sol que la Tierra (y quizá más, aunque nadie lo sabe), ha estado rodeado de misterio desde que se descubrió por primera vez en la década de 1990.

En los últimos 30 años, los astrónomos han catalogado alrededor de 4,000 Objetos del Cinturón de Kuiper (KBO), entre los que se encuentran mundos enanos, cometas helados y restos de planetas. Sin embargo, se espera que esta cifra se multiplique por diez en los próximos años, a medida que vayan llegando las observaciones de los telescopios más avanzados. En particular, el Observatorio Vera C. Rubin de Chile iluminará esta turbia región con su proyecto estrella, el Legacy Survey of Space and Time (LSST), que comenzó a funcionar el año pasado. Otros observatorios de nueva generación, como el Telescopio Espacial James Webb (JWST), también ayudarán a enfocar el cinturón.

«Más allá de Neptuno, tenemos un censo de lo que hay en el sistema solar, pero es un mosaico de estudios que deja mucho espacio para cosas que podrían estar ahí y que se han pasado por alto», asegura Renu Malhotra, catedrática de Investigación Científica Louise Foucar Marshall y profesora Regente de Ciencias Planetarias en la Universidad de Arizona.

Cerca de la frontera

«Creo que eso es lo más importante que va a hacer Rubin: colmar las lagunas de nuestro conocimiento sobre el contenido del sistema solar», añade. «Va a hacer avanzar enormemente nuestro censo y nuestro conocimiento del contenido del sistema solar».

En consecuencia, los astrónomos se preparan para una avalancha de descubrimientos a partir de esta nueva frontera, que podría arrojar luz sobre un sinfín de cuestiones pendientes. ¿Hay nuevos planetas escondidos en el cinturón, o acechando más allá de él? ¿Hasta dónde se extiende esta región? ¿Y hay rastros de encuentros cataclísmicos entre mundos, tanto propios como procedentes del espacio interestelar, impresos en esta colección de objetos del pasado profundo?

«Creo que, gracias al LSST, este campo se va a poner muy de moda muy pronto», vislumbra Amir Siraj, estudiante de posgrado de la Universidad de Princeton que estudia el Cinturón de Kuiper.

¿Qué es el Cinturón de Kuiper?

El Cinturón de Kuiper es un cementerio de restos planetarios que se dispersaron lejos del Sol durante el desordenado nacimiento del Sistema Solar hace unos 4,600 millones de años. Plutón fue el primer objeto del Cinturón de Kuiper avistado, más de medio siglo antes de que se descubriera el propio cinturón.

Desde la década de 1990, los astrónomos han encontrado otros planetas enanos en el cinturón, como Eris y Sedna, además de miles de objetos más pequeños. Aunque el Cinturón de Kuiper no es completamente estático, es, en su mayor parte, una cápsula del tiempo intacta de los inicios del sistema solar que puede ser explotada en busca de pistas sobre la formación de planetas.

Por ejemplo, contiene estructuras extrañas que pueden ser señales de encuentros pasados entre planetas gigantes, incluido un grupo particular de objetos, conocido como «núcleo», situado a unas 44 unidades astronómicas (UA), donde una UA es la distancia entre la Tierra y el Sol.

Aunque el origen de este núcleo sigue sin explicarse, una hipótesis popular es que los objetos que lo componen, conocidos como clásicos fríos, fueron arrastrados por la migración de Neptuno hacia el exterior a través del sistema solar hace más de 4,000 millones de años, lo que puede haber sido un viaje lleno de baches.

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