Del fraude a la prevención: cómo evitar la clonación de identidades

La clonación RFID expone una paradoja, mientras las amenazas se vuelven más sofisticadas, muchas organizaciones aún dependen de credenciales que pueden ser copiadas en segundos.
En el mundo de la seguridad corporativa, pocas escenas resultan tan inquietantes como la
demostración de un clonador RFID en acción. Con un lector portátil de bajo costo y una tarjeta
en blanco, basta acercarse a una credencial física de acceso para copiar sus datos en cuestión
de segundos.
Estas vulnerabilidades podrían ser utilizadas para ingresar a zonas restringidas, eludiendo las capas de protección sin activar las alarmas.
De acuerdo con el reporte Verizon Data Breach Investigations Report 2024, el acceso físico no
autorizado sigue figurando entre los vectores de ataque más subestimados. En América Latina,
donde gran parte de la infraestructura de control de acceso opera con tecnología de más de
una década de antigüedad, la exposición es aún mayor.
Este robo de identidad, tan rápido y sencillo de ejecutar como suena, puede convertirse en un
gran riesgo para las organizaciones, una pequeña grieta capaz de comprometer recursos,
información y todo el esquema de seguridad.
La buena noticia es que el mercado evoluciona a la par de las amenazas. Hoy existen tecnologías diseñadas para cerrar estas brechas, y la decisión de adoptarlas es una decisión
estratégica.
En general, el primer paso se trata de comprender el perfil de riesgo y elegir la combinación
adecuada de tecnologías. Las opciones seguras incluyen el uso de tarjetas inteligentes con
cifrado, credenciales móviles en teléfonos inteligentes, verificación biométrica y sistemas de
autenticación dual, los cuales fortalecen significativamente la protección de identidad y el
control de acceso.
Además, es posible configurar los lectores para que lean las tarjetas de forma segura, así, las
organizaciones podrán eliminar gradualmente las tarjetas antiguas y hacerlas más seguras.
¿Por qué tantos sistemas son vulnerables?
Las tarjetas de baja frecuencia y los formatos heredados, como Prox o MIFARE Classic, siguen
presentes en miles de sistemas de acceso. Su problema es estructural, dado que transmiten
códigos fijos sin cifrado ni autenticación avanzada, convirtiéndolos en blancos fáciles para
clonadores RFID.
Muchos sistemas de control de acceso dependen todavía de credenciales heredadas que no
fueron diseñadas para enfrentar las amenazas actuales y esa dependencia abre la puerta a un
escenario de intrusiones, el cual puede pasar inadvertido en los registros.
Existen también riesgos derivados, como la posibilidad de que los delincuentes eliminen
registros, lo que dificulta determinar cómo y cuándo ocurrió la intrusión. Esta falta de
trazabilidad puede facilitar delitos, filtraciones de datos, afectar la reputación de la organización
y generar elevados costos en medidas correctivas.
En países como México, esta problemática adquiere una dimensión adicional: la Ley Federal de
Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP) establece
obligaciones claras sobre el tratamiento y protección de datos personales, incluidos los
biométricos y registros de acceso físico.
Una brecha derivada de credenciales clonadas representa un riesgo operacional y una
exposición legal y regulatoria con consecuencias potencialmente graves para la organización.
Colombia y Chile siguen la misma tendencia: la Ley 1581 y la nueva Ley 21.719,
respectivamente, clasifican los datos biométricos como datos sensibles y contemplan
sanciones significativas ante incidentes de seguridad que los comprometa.
Vale la pena señalar que la clonación no siempre proviene del exterior. En muchos de los
casos, la amenaza es interna: empleados o contratistas con acceso legítimo pueden facilitar
—deliberada o inadvertidamente— la duplicación de credenciales, reforzando la necesidad de
adoptar arquitecturas de seguridad que validen la autenticidad de la credencial en cada
interacción.
Seguridad avanzada en credenciales inteligentes
Ya sabemos que las credenciales heredadas que transmiten códigos fijos pueden ser
duplicadas con un lector portátil, pues bien, frente a esa fragilidad, existen tecnologías con
arquitecturas diseñadas para cerrar la brecha de raíz.
Tecnología cuya fortaleza está en el cifrado avanzado y la autenticación mutua; cada
interacción entre credencial y lector se valida en ambas direcciones, impidiendo que una copia
funcione como llave legítima.
Un ejemplo de estas soluciones son las plataformas de credenciales de acceso como Seos,
que definen cómo se crean, gestionan y autentican las credenciales, diseñadas para
reemplazar los formatos heredados. Su objetivo es ofrecer un acceso más seguro y flexible,
integrando cifrado avanzado y autenticación mutua en cada interacción entre credencial y
lector.
A diferencia de las tarjetas vulnerables, esta tecnología no depende de un único código
estático. La información se encapsula en objetos seguros (Secure Identity Objects), que
añaden múltiples capas de protección y hacen inviable la reproducción.
Los principales fabricantes ofrecen estas soluciones con flexibilidad de implementación: se
aplican en tarjetas, llaveros o credenciales híbridas que combinan tecnologías previas para
facilitar la migración gradual, especialmente relevante en América Latina, donde el reemplazo
total de infraestructura no siempre es viable en el corto plazo. Incluso, existen credenciales
fabricadas con materiales alternativos al PVC que responden a objetivos ambientales
corporativos sin sacrificar seguridad.
Lectores, la otra capa de la seguridad
La clonación RFID evidencia la necesidad de contar con herramientas que permitan comprobar
la autenticidad de las credenciales más allá del sistema central y es aquí donde adquiere
importancia contar con lectores capaces de realizar auditorías rápidas y precisas en puntos de
acceso.
Existen lectores de control de acceso que combinan reconocimiento facial impulsado por
inteligencia artificial con múltiples métodos de autenticación —credenciales de alta y baja
frecuencia, acceso móvil, códigos QR y PIN—permitiendo configurar esquemas multifactor para
áreas sensibles.
Su diseño incorpora controles de seguridad y privacidad desde el origen: los datos biométricos
se convierten en datos hash y pueden almacenarse de manera segura. Esta arquitectura de
privacidad por diseño (privacy by design) es relevante en el contexto regulatorio actual, donde
la minimización de datos biométricos es una expectativa creciente.
La integración con protocolos estándar como OSDP y Wiegand facilita su incorporación a
infraestructuras existentes, mientras que la alimentación a través de Ethernet (PoE) simplifica la
instalación y reduce costos operativos. Para maximizar la seguridad, se recomienda que las
instalaciones se realicen con comunicación OSDP V2 y claves criptográficas únicas, con
servicios como Elite Key de HID, lo que garantiza que los lectores instalados solo puedan leer
credenciales autorizadas.
La función de estos lectores es doble, por un lado, ofrecen verificación inmediata que ayuda a
detectar intentos de clonación; por otro, permiten identificar vulnerabilidades en credenciales
heredadas que aún circulan. Con ello, se convierten en una herramienta práctica para cerrar la
brecha entre sistemas obsoletos y plataformas modernas de alta seguridad.
El dilema estratégico de la seguridad física
La clonación RFID expone una paradoja, mientras las amenazas se vuelven más sofisticadas,
muchas organizaciones aún dependen de credenciales que pueden ser copiadas en segundos.
El dilema no es técnico, sino estratégico, seguir confiando en tarjetas obsoletas o migrar hacia
sistemas que garanticen autenticidad.
La seguridad física se debe concebir como un ecosistema dinámico donde credenciales
cifradas, autenticación biométrica y lectores de verificación trabajen en conjunto para impedir
que la identidad sea replicada.
Una auditoría del estado actual de las credenciales en uso —identificando cuántos dispositivos
heredados siguen en circulación y qué vulnerabilidades representan— es el primer paso
concreto hacia una postura de seguridad que esté a la altura de las amenazas de hoy.
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