La NASA abandona el proyecto Gateway y apuesta por una base permanente en la Luna

La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) busca algo más que simplemente volver a poner a un astronauta en la Luna, a más de 50 años de las históricas misiones del programa Apolo. Jared Isaacman, administrador de la agencia, anunció que el organismo pretende construir una base lunar con el objetivo de “lograr una presencia humana permanente” en el satélite natural, una meta que podría concretarse mediante misiones tripuladas frecuentes, asequibles y con una periodicidad cercana a lo mensual.
El ambicioso plan fue presentado durante el evento “Ignition” organizado por la NASA, y su implementación implica decisiones relevantes. Isaacman confirmó que el proyecto Gateway, concebido originalmente como una estación espacial en órbita lunar, será interrumpido “en su forma actual” con el fin de redirigir tanto el talento humano como el hardware hacia el desarrollo de la infraestructura que permita operaciones sostenidas directamente en la superficie lunar.
“La superficie será el principal campo de pruebas tecnológicas para las capacidades necesarias en futuras misiones a Marte, además de mejorar la seguridad y abrir enormes oportunidades para la ciencia”, afirmó el titular de la NASA.
Tres fases para establecer una colonia lunar
La agencia prevé concretar la construcción de la base en tres fases. Estas contemplan la reutilización de equipos existentes y el aprovechamiento de compromisos previamente establecidos con socios internacionales.
La primera etapa está concebida como un periodo experimental orientado a que la agencia y sus colaboradores desarrollen habilidades y acumulen conocimiento sobre el alunizaje y la operación de vehículos en la superficie lunar. El objetivo es avanzar hacia alunizajes humanos “casi mensuales” en los próximos años.
Durante esta fase se probarán nuevas tecnologías de suministro energético, movilidad autónoma y tripulada, navegación y comunicaciones, además de diversos instrumentos científicos. También se llevarán a cabo misiones de reconocimiento y preparación del terreno que facilitarán la futura instalación de una base.
Isaacman adelantó que esta etapa inicial implicará una inversión cercana a los 10,000 millones de dólares y que se traducirá en “decenas de misiones” en colaboración con socios comerciales e internacionales. “Estamos enviando señales de demanda a la industria para ampliar la producción de vehículos, módulos y capacidades”, añadió.
La segunda fase se enfocará en sentar las bases de una infraestructura habitable de mayor duración. A partir de la experiencia obtenida, la NASA establecerá los principios técnicos y operativos necesarios para desarrollar una base lunar semihabitable. Este esfuerzo estará respaldado por misiones tripuladas recurrentes y contará con aportaciones internacionales, entre ellas el uso de un vehículo explorador presurizado desarrollado por la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial (JAXA). Con el tiempo, se sumarán nuevas colaboraciones que incluirán cargas útiles científicas, vehículos de exploración y capacidades de infraestructura y transporte.
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