La NASA confirma que la misión que llevará a astronautas de regreso a la Luna ya no será Artemis III

Luego de que la ventana de lanzamiento de Artemis II fuera aplazada al mes de abril, la NASA anunció otros cambios al programa espacial que tiene como principal objetivo el primer alunizaje de una misión tripulada en más de 50 años.
La misión Artemis III fue concebida originalmente como el regreso de los astronautas a la superficie lunar, pero diversos factores técnicos han desplazado ese objetivo hacia Artemis IV, misión que sigue contemplada para 2028, seguida por al menos un lanzamiento cada 10-12 meses, para así establecer una presencia humana permanente en el satélite natural de la Tierra. O al menos, eso es lo que se propone la NASA. Por ahora.
Artemis III sigue en pie, aunque la misión ahora es distinta. Programada para 2027, su tripulación ahora se encargará de probar sistemas y capacidades operativas en la órbita terrestre baja con el fin de preparar un aterrizaje seguro para Artemis IV al año siguiente.
A través de un comunicado, la agencia espacial estadounidense detalló que Artemis III consistirá de una prueba de acoplamiento con los módulos de aterrizaje de SpaceX y/o Blue Origin, así como pruebas adicionales con los vehículos acoplados y la verificación integrada de los sistemas de soporte vital, comunicaciones y propulsión. La tercera misión del programa Artemis también pondrá a prueba los nuevos trajes espaciales xEVA, entre otros ajustes a sistemas críticos.
“La NASA debe estandarizar su enfoque, aumentar la velocidad de vuelo de forma segura y ejecutar la política espacial nacional del presidente», dijo Jared Isaacman, administrador de la NASA. “Con la competencia de nuestro mayor adversario geopolítico, que aumenta cada día, necesitamos avanzar con mayor rapidez, eliminar retrasos y alcanzar nuestros objetivos”.
Por “mayor adversario geopolítico”, el funcionario se refiere a China, cuyo gobierno también tiene una mira puesta en la Luna. Añadió: «Estandarizar la configuración de los vehículos, aumentar la velocidad de vuelo y avanzar hacia los objetivos de forma lógica y gradual es como logramos lo casi imposible en 1969 y es como lo volveremos a lograr”.
“Recurrimos a la sabiduría de quienes diseñaron el Apolo”, complementó Amit Kshatriya, subadministrador de la NASA. “Toda la secuencia de vuelos de Artemis debe representar un desarrollo gradual de la capacidad, y cada paso debe acercarnos a nuestra capacidad para realizar las misiones de aterrizaje. Cada paso debe ser lo suficientemente significativo como para avanzar, pero no tanto como para correr riesgos innecesarios, dados los aprendizajes previos”.
Programa Apolo, la inspiración
Las constantes referencias al programa Apolo no son simples evocaciones nostálgicas. “Cada paso debe ser lo suficientemente grande como para permitirnos progresar, pero no tan grande como para que corramos riesgos innecesarios dados los aprendizajes previos”, dijo Kshatriya. El programa Apolo también tuvo una misión que tuvo como objetivo probar los sistemas de aterrizaje lunar en la órbita terrestre baja (Apolo 9), seguida por otra con el mismo plan, pero en una órbita cercana a la Luna (Apolo 10).
Pero es de notar que Artemis I tuvo su lanzamiento el 16 de noviembre de 2022. Más de tres años después, la segunda misión del programa Artemis, por una y otra razón, no logra despegar. En cambio, entre la misión Apolo 10 y Apolo 11, la que llegó por primera a la superficie lunar, apenas transcurrió un par de meses. Entre Apolo 9 y Apolo 10, un par de meses también.
¿Cómo pasar de un lanzamiento del programa Artemis cada diez meses en lugar de cada tres años? La administración de Isaacman propuso cambiar la lógica operativa del programa a un sistema casi industrial, uno que implica tres ejes clave: reutilización, producción en serie y simplificación de la cadena de lanzamientos. La idea central supone que el módulo lunar y los sistemas asociados no se rediseñen en cada misión, sino que evolucionen por bloques estandarizados.
El otro componente consiste en agilizar la producción del sistema de lanzamiento espacial (SLS), es decir, el cohete, cuyo ritmo de producción es lento y costoso. Para alcanzar un intervalo de 10 meses, sería necesario optimizar la manufactura del cohete, acelerar certificaciones y, sobre todo, estabilizar la infraestructura en órbita lunar para que funcione como nodo logístico permanente. En otras palabras, la NASA busca transformar el programa en una cadena de suministro espacial continua, donde vehículo, tripulación y ventanas de lanzamiento estén sincronizados con un ritmo menos dependiente de desarrollos únicos por misión.
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