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Por qué la guerra hace que los ruidos cotidianos sean más difíciles de ignorar

Un portazo o un auto deportivo rugiendo por la calle son sonidos corrientes de la vida urbana, parte del ruido de fondo constante que nuestro cerebro suele filtrar. Pero a medida que la guerra, los ataques con misiles y las tensiones regionales se intensifican en Oriente Próximo y otros lugares, muchos residentes afirman que esos mismos sonidos parecen más fuertes.

Un estruendo repentino ya no es solamente ruido. Durante una fracción de segundo, el cerebro baraja distintas posibilidades: obras de construcción, el ruido de un automóvil o la interceptación de un misil.

Para muchos habitantes del Golfo, esta mayor sensibilidad es nueva. Pero para millones de personas que viven conflictos prolongados en lugares como el Líbano, Siria y Palestina, la búsqueda constante de sonidos amenazadores en el entorno forma parte de la vida cotidiana desde hace mucho tiempo.

El sonido del peligro

Los psicólogos llaman a este aumento de la sensibilidad ‘hipervigilancia’: una respuesta de supervivencia que hace que el cerebro esté más alerta ante posibles peligros. En lugar de filtrar automáticamente el ruido de fondo, el cerebro empieza a escanear constantemente el entorno en busca de amenazas.

«Los sonidos cotidianos, como el de un auto, el ruido de la construcción o el sobrevuelo de un helicóptero, se amplifican de repente y desencadenan un estado de alerta involuntario», explica Hiba Salem, psicóloga y especialista en adultos y familias de Sage Clinics.

Salem, que creció y ejerció en el Líbano durante años de conflicto, afirma que el cerebro puede entrar en un estado de vigilancia constante de la amenaza: «Nuestro cerebro, desesperado por mantenernos a salvo, aprende a interpretar cualquier ruido fuerte y repentino como una amenaza potencial», explica.

Con el tiempo, permanecer en este estado de alerta constante puede resultar agotador. El cuerpo libera hormonas del estrés como el cortisol, aumenta el ritmo cardíaco y los músculos permanecen tensos.

Para Izadora Del Bianco, periodista brasileña afincada en los Emiratos Árabes (EAU), los sonidos cotidianos son ahora diferentes. «A veces, lo que es apenas el viento puede asustarme mucho más que antes», confiesa.

Del Bianco asegura que incluso los ruidos ordinarios le provocan ansiedad. Cuando hace poco el fuerte viento sacudió sus ventanas, al principio pensó que estaban interceptando misiles: «Incluso los sonidos normales, como vecinos moviendo muebles, me hacen sentir incómoda. A menudo miro fuera para ver qué está pasando y veo al cielo».

El sistema de alarma del cerebro

Cuando las personas están estresadas durante un tiempo, el sistema de detección de amenazas del cerebro se activa con más facilidad. El cerebro también puede perder parte de su capacidad para filtrar esos ruidos, un proceso conocido como auditory gating (filtro auditivo).

El Dr. Manio von Maravic, neurólogo consultor del Centro Alemán de Neurociencias de Dubai, asegura que los traumatismos pueden hacer inusualmente sensible la red de alerta del cerebro. Una parte clave de este sistema es la red locus coeruleus-norepinefrina, que regula el estado de alerta y actúa como señal de alarma interna del cerebro.

«Cuando el cerebro se expone a un estrés repetido, se vuelve más reactivo a los estímulos ambientales», explica von Maravic.

Para algunos residentes, incluso las alertas de seguridad pública emitidas durante las interceptaciones de misiles en los EAU pueden desencadenar esa reacción.

A principios de esta semana, los EAU ajustaron los tonos utilizados en su Sistema Nacional de Alerta Temprana, las fuertes alertas que se envían a los teléfonos móviles durante las interceptaciones de misiles u otras emergencias. Durante el día, entre las 9:00 y las 22:30 horas, se mantendrá el tono de alerta alto, pero la señal que marca el final de la alerta cambiará a un tono más suave. Durante la noche, entre las 22:30 y las 9:00 horas, ambas alertas utilizarán el sonido más suave.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/por-que-la-guerra-hace-que-los-ruidos-cotidianos-sean-mas-dificiles-de-ignorar

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