producir para muchas plataformas, no solo una

En 2014, el streaming todavía estaba lejos de convertirse en el rey del entretenimiento. Netflix apenas consolidaba su expansión internacional, Disney+ ni siquiera existía y las grandes televisoras seguían pensando que el centro de todo era su propia señal. Fue en ese contexto cuando Emilio Azcárraga lanzó una idea que hoy parece completamente normal, pero que hace más de una década sonaba casi revolucionaria para una empresa construida alrededor de la televisión abierta.
En una entrevista en el marco del MIPCOM 2014, uno de los mercados internacionales de contenidos audiovisuales más importantes del mundo, resumió esa visión en una frase sencilla: «Producir para muchas plataformas, no solo una». Ahora, en 2026, esa declaración terminó describiendo con bastante precisión el rumbo que seguirían no solo Televisa, sino prácticamente toda la industria del entretenimiento.
Cuando la televisión dejó de ser el centro de todo
Durante décadas, la lógica era bastante simple. Las televisoras producían contenidos para sus propios canales. Una telenovela nacía para televisión abierta, un programa de concursos permanecía dentro de una misma señal y el éxito se medía casi exclusivamente por el rating y la publicidad.
Pero Azcárraga planteaba algo diferente. En lugar de pensar primero en el canal donde se transmitiría un programa, proponía pensar en las historias y después en todas las pantallas capaces de llevarlas al público. Puede parecer un cambio pequeño, pero en realidad transformaba toda la lógica del negocio.
Dicho de otra forma: la pantalla dejaba de ser el destino final. Lo importante pasaba a ser el contenido. Eso significaba dejar de producir únicamente «para Televisa» y comenzar a desarrollar historias capaces de vivir en televisión abierta, televisión de paga, internet, plataformas bajo demanda e incluso en servicios que todavía ni siquiera existían.
Y esa idea no tardó mucho en convertirse en hechos. Conforme el streaming comenzó a ganar terreno, Televisa empezó a desarrollar producciones pensadas directamente para plataformas digitales. Uno de los primeros ejemplos fue Un extraño enemigo, una serie producida por Televisa Alternative Originals para Amazon Prime Video. En otras palabras, la empresa ya no solo distribuía contenido fuera de sus propios canales: también comenzaba a crear historias para otras plataformas desde el inicio.
En 2014 esa idea todavía sonaba adelantada
Hoy resulta completamente normal que una serie se estrene al mismo tiempo en streaming, televisión y plataformas digitales; hace más de una década, no.

Netflix apenas comenzaba a expandirse fuera de Estados Unidos, Disney todavía no lanzaba Disney+, Warner Bros. Discovery aún no existía como grupo integrado y la mayoría de las grandes compañías seguía construyendo su estrategia alrededor de canales de televisión tradicionales.
Por eso aquella frase tenía tanto peso. No hablaba únicamente de tecnología. En realidad, anticipaba un cambio mucho más profundo: el contenido dejaría de pertenecer a una sola pantalla para empezar a seguir al usuario, sin importar dónde quisiera verlo.
La industria terminó siguiendo ese camino
Con el paso de los años, prácticamente todas las grandes compañías terminaron recorriendo ese camino. Disney reorganizó buena parte de su negocio alrededor de Disney+, Warner impulsó Max, NBCUniversal creó Peacock, Paramount lanzó Paramount+ y muchas otras empresas comenzaron a desarrollar sus propios servicios de streaming.
El objetivo dejó de ser dominar un canal de televisión. Ahora la competencia consiste en lograr que una misma historia llegue al mayor número posible de pantallas, dispositivos y modelos de negocio.


Televisa también terminó transformándose
Curiosamente, la propia Televisa acabó convirtiéndose en uno de los ejemplos de esa evolución. Primero apostó por Blim como una de sus primeras incursiones en el streaming. Más adelante integró buena parte de sus activos con Univision para dar origen a ViX, una plataforma enfocada en el mercado hispanohablante y que hoy concentra gran parte de su estrategia digital.
Ese cambio también quedó reflejado en su relación con otras plataformas. En 2019, Televisa anunció que volvería a producir contenido original para Netflix México, apenas unos años después de retirar parte de su catálogo para impulsar Blim. La decisión mostró que el objetivo ya no era competir exclusivamente con un servicio, sino colocar sus producciones donde estuviera la audiencia.
La estrategia ya no consistía únicamente en competir contra otras televisoras, sino también frente a gigantes tecnológicos que habían cambiado por completo la forma de consumir series, películas, deportes y entretenimiento.
Actualmente, ViX participa en un mercado cada vez más competido. De acuerdo con The Competitive Intelligence Unit (The CIU), la plataforma concentra alrededor del 7.3% del mercado mexicano de streaming por suscripción, impulsada principalmente por su catálogo en español, producciones originales y derechos deportivos.
Los mexicanos también cambiaron la forma de ver televisión
Quizá el cambio más evidente no ocurrió dentro de las empresas, sino frente a las pantallas. Según The CIU, actualmente más de 52 millones de mexicanos utilizan plataformas de streaming, una cifra que muestra hasta qué punto cambió el consumo audiovisual en poco más de una década.


Eso significa que millones de personas ya no esperan un horario específico para ver un programa. Ahora deciden qué ver, cuándo hacerlo y desde qué dispositivo. El mismo análisis muestra que el mercado mexicano ya entró en una etapa mucho más madura. Netflix continúa liderando con cerca del 39.2% de participación, pero la competencia se intensificó con servicios como Disney+, Prime Video, Max, ViX y otras plataformas especializadas.
Al mismo tiempo, México ya supera los 14 millones de suscripciones a servicios de video bajo demanda, impulsadas por nuevos planes con publicidad, paquetes ofrecidos por empresas de telecomunicaciones y un catálogo que no deja de crecer.
Aquí está lo más interesante
A medida que el tiempo pasaba, Azcárraga no estaba hablando únicamente de streaming, sino que describía un cambio en la forma de entender el entretenimiento.
Durante décadas, las compañías competían por controlar una pantalla. Hoy compiten por crear historias capaces de viajar entre todas ellas; y esa diferencia cambió por completo la industria.


Las plataformas evolucionan constantemente. Hace diez años la conversación giraba alrededor de la televisión abierta y Netflix. Hoy también incluye redes sociales, video corto, canales FAST, aplicaciones móviles y nuevos formatos que siguen apareciendo. Sin embargo, el contenido continúa siendo el centro del negocio.
Una idea que terminó convirtiéndose en la regla
Aquella declaración de 2014 resuena en la actualidad. No porque Emilio Azcárraga hubiera predicho exactamente el futuro, sino porque entendió que el verdadero cambio no consistía en crear una nueva plataforma, sino en dejar de pensar que el contenido pertenecía únicamente a una de ellas.
Hoy ya casi nadie pregunta en qué canal pasan una serie y lo más común es preguntar en qué plataforma está disponible. Esa sería la prueba de cuánto cambió la industria. Las pantallas dejaron de definir el contenido; ahora es el contenido el que encuentra la pantalla donde quiere vivir.
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