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México construyó un puente tan alto que durante años fue el más alto del mundo de su tipo

La autopista Durango-Mazatlán atraviesa una de las zonas más complicadas de la Sierra Madre Occidental. Antes de que existiera esta carretera, cruzar entre Durango y Sinaloa implicaba enfrentarse a una ruta conocida como El Espinazo del Diablo, famosa por sus curvas, pendientes y lo complicado del terreno.

La solución no fue intentar hacer más amable aquel camino. Era demasiado difícil y, en su lugar, México construyó una nueva carretera capaz de atravesar la sierra mediante túneles, viaductos y grandes puentes. Entre ellos apareció el Baluarte, una estructura que, vista desde abajo, parece casi exagerada: una carretera suspendida a más de 400 metros sobre el fondo de un cañón. Y sí, durante algunos años también fue el puente atirantado más alto del mundo.

El puente que cruza un vacío de más de 400 metros

El Baluarte tiene 1,124 metros de longitud, pero su cifra más llamativa está debajo del tablero. Entre la carretera y el fondo del río Baluarte hay 402.57 metros, una distancia suficiente para que la comparación con la Torre Eiffel deje de sonar a exageración.

Guinness World Records utiliza precisamente esa referencia para explicar su tamaño: la estructura que separa la carretera del fondo del cañón es más alta que los aproximadamente 330 metros de la Torre Eiffel. El puente cuenta además con 12 apoyos de concreto, dos grandes mástiles y 152 tirantes que sostienen el tablero.

La clave está precisamente en esos tirantes. El Baluarte es un puente atirantado, por lo que los cables conectan directamente la carretera con los mástiles y permiten repartir el peso hacia la estructura y, finalmente, hacia el terreno. Dicho de forma sencilla: así es posible mantener la carretera suspendida sobre el cañón sin tener que colocar una gigantesca columna en medio.

El Baluarte era solo una pieza de una carretera mucho más complicada

La autopista Durango-Mazatlán no necesitaba un puente espectacular y nada más. El problema era atravesar toda una región montañosa, por lo que la obra terminó convirtiéndose en una combinación de túneles, puentes y viaductos.

Uno de los otros gigantes de la ruta es el puente El Carrizo, ubicado en Concordia, Sinaloa. El Instituto Mexicano del Transporte lo considera el segundo puente más importante de esta autopista después del Baluarte: tiene 487 metros de longitud, un claro principal de 217.3 metros y una altura de 226 metros desde el desplante hasta la parte superior de su pila.

Eso ayuda a poner las cosas en perspectiva. México no construyó el Baluarte para tener un puente monumental: la montaña puso las condiciones y la carretera tuvo que encontrar la forma de atravesarla.

Antes de construir el puente, hubo que construir el camino para llegar hasta él

Una de las partes menos visibles de una obra de esta escala es todo lo que ocurre antes de que aparezca la estructura que vemos en las fotografías. La propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes explicó que fue necesario construir alrededor de 20 kilómetros de caminos nuevos para que trabajadores, maquinaria y materiales pudieran llegar hasta el sitio. 

También se instalaron campamentos, talleres, oficinas, dormitorios, comedores, enfermería y almacenes. En el proyecto participaron alrededor de 1,100 trabajadores, entre obreros, ingenieros, especialistas, médicos y supervisores

Es decir, antes de que existiera una carretera suspendida a cientos de metros del suelo, hubo que construir la infraestructura necesaria para poder levantarla y la montaña tampoco puso las cosas fáciles. 

Para el Baluarte fueron necesarios aproximadamente 90,000 metros cúbicos de concreto, 12,000 toneladas de acero, 447,000 metros cúbicos de roca excavada y 152 tirantes de acero. La escala de estos números explica mejor que cualquier fotografía por qué no se trataba de un puente carretero convencional.

Puente Durango

México consiguió un récord mundial en 2012

El Baluarte fue inaugurado el 5 de enero de 2012 y ese mismo día Guinness World Records lo reconoció como el puente atirantado más alto del mundo, tomando como referencia los 402.57 metros entre la superficie del tablero y el fondo del río Baluarte.

Aquí hay un detalle importante: no era el puente más alto del planeta en ninguna categoría. Guinness registraba por separado ese récord y en aquel momento pertenecía al puente Si Du, en China, cuya carretera estaba unos 472 metros sobre el valle.

El récord mexicano era más específico, pero no por eso menos impresionante: el Baluarte había llevado una carretera a más de 400 metros sobre el fondo de una barranca.

Sin embargo, en 2016 China volvió a cambiar la escala con el puente Beipanjiang, también conocido como Duge, construido entre Yunnan y Guizhou. Su tablero quedó a unos 565 metros sobre el río, superando ampliamente los 402.57 metros del puente mexicano.

El Baluarte perdió entonces su récord mundial. Pero aquí está lo interesante: el Guinness siempre fue una consecuencia de la obra, no la razón por la que se construyó; el verdadero problema estaba mucho más abajo, en las curvas y pendientes de la Sierra Madre.

El verdadero reto era dejar atrás el Espinazo del Diablo

La antigua ruta por la sierra podía convertir el trayecto entre Durango y Mazatlán en un recorrido largo y complicado. La nueva autopista cambió esa situación al sustituir buena parte de ese recorrido por una combinación de túneles, puentes y viaductos.

Las autoridades señalan que la construcción redujo el tiempo de recorrido de ese tramo de aproximadamente seis horas a dos horas y media, además de mejorar las condiciones de seguridad del trayecto. 

Ahí está la verdadera razón de ser del Baluarte. El puente no resolvía por sí solo toda la carretera, pero sí permitía salvar uno de los obstáculos que la montaña había puesto en el camino.

Una carretera que también buscaba conectar al país

La autopista Durango-Mazatlán forma parte del corredor carretero Mazatlán-Matamoros, una conexión transversal pensada para facilitar el movimiento de mercancías entre el Pacífico mexicano y regiones del norte y noreste del país.

Por eso el Baluarte tiene más sentido cuando se mira desde lejos. El puente resuelve un cañón; los túneles atraviesan la montaña y el resto de la carretera conecta toda esa infraestructura para crear una ruta que antes era mucho más complicada.

El puente es espectacular, sí, pero no funciona como una pieza aislada, sino como una pequeña parte de una obra mucho mayor.

Puente Mexico
Puente Mexico

El Baluarte es extraordinario, pero México tiene miles de puentes

La escala del Baluarte también puede hacernos olvidar algo: los puentes son una parte cotidiana de la infraestructura mexicana. La Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes tiene registrados 9,835 puentes en la Red Federal de Carreteras.

La mayoría no tiene 1,124 metros de longitud ni deja 400 metros de vacío debajo. Son estructuras mucho más pequeñas que permiten cruzar ríos, arroyos, barrancas, vías ferroviarias y otros obstáculos que aparecen a lo largo del territorio.

Precisamente por eso el Baluarte resulta tan llamativo. No es extraordinario porque México necesite puentes, sino porque en este punto concreto de la Sierra Madre fue necesario llevar la ingeniería a una escala poco común.

El puente que pasó por encima del problema

Hoy el Baluarte ya no tiene el récord mundial. El puente Beipanjiang es mucho más alto y China volvió a llevarse ese título hace años, pero eso cambia poco la historia del puente mexicano. Sus 402.57 metros de altura, 1,124 metros de longitud y 520 metros de claro central siguen siendo cifras enormes, y la estructura continúa cumpliendo la función para la que fue diseñada.

El verdadero desafío nunca fue construir el puente atirantado más alto del mundo. Era conseguir que una carretera pudiera atravesar una de las zonas más complicadas de la Sierra Madre Occidental sin obligar a los conductores a seguir cada curva de la montaña.

La solución fue elevar la carretera. Y durante cuatro años, esa carretera suspendida a más de 400 metros sobre el fondo de un cañón fue, además, la más alta del mundo dentro de su categoría.

China después construyó algo todavía más alto. Pero el Baluarte sigue haciendo algo bastante más importante que conservar un récord: convertir uno de los grandes obstáculos de la Sierra Madre en una carretera que, literalmente, pasa por encima del problema.

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