¿Tu vibrador te está espiando?

Descargas una nueva app, con ansias de pasar de la página de inicio de sesión y todas las ventanas emergentes que te preguntan si de verdad no quieres pagar la versión premium. Cuando ya casi lo has logrado, la aplicación te pide que aceptes una larga política de privacidad. Si eres como yo y te falta precaución, marcas rápidamente “Sí” y sigues adelante.
Este escenario se está convirtiendo en un problema cada vez más común, ya que cada vez más dispositivos requieren aplicaciones complementarias para controlarlos. Y los juguetes sexuales no son la excepción.
Dado que las investigaciones muestran que el mercado mundial de juguetes sexuales sigue creciendo de forma constante (se espera que supere los 80,000 millones de dólares para 2030), es lógico que este popular sector de la electrónica también haya recurrido a la tecnología de emparejamiento de aplicaciones. Claro que, si te preocupa que una aplicación emparejada recopile datos sobre cómo usas el dispositivo, podría resultar alarmante considerar qué tipo de datos rastrea la aplicación de un juguete sexual.
«Los juguetes eróticos conectados a una aplicación podrían estar recopilando datos muy confidenciales», afirma Ray Walsh, experto en privacidad digital del sitio de investigación de consumidores Comparitech. Walsh menciona que los tipos de datos recopilados pueden incluir datos de comportamiento sexual, frecuencia de uso, ajustes de intensidad, conexiones de pareja, datos de localización y direcciones IP. «Los datos de comportamiento sexual», agrega, se refieren a información como qué juguete estás usando, cómo lo estás usando y qué funciones estás utilizando. Si el juguete tiene una aplicación que te permite conectarte con otra persona para jugar a distancia, entonces la aplicación también podría recopilar datos de la persona con la que lo estés utilizando.
La mayoría de las empresas que recopilan datos aseguran que lo hacen para mejorar sus productos. Si, por ejemplo, recogen datos sobre los modos o intensidades que se utilizan y observan que la mayoría de los usuarios lo mantienen en el ajuste más alto, podrían utilizar esta información para fabricar futuros juguetes que ofrezcan vibraciones más fuertes. Las empresas también pueden utilizar los datos para comercializar nuevas funciones o productos. Un portavoz de la marca de juguetes sexuales Lelo me dice que la recopilación de datos se utiliza para ayudar a la empresa a adaptar mejor el marketing o la publicidad a los usuarios.
Pero los datos recogidos también pueden acabar en manos de intermediarios de datos si una empresa decide vender los datos de sus clientes para ganar dinero, comenta Chris Hauk, defensor de la privacidad del consumidor en Pixel Privacy. «Los intermediarios pueden vender los datos a cualquiera que los quiera y pueda pagar por ellos. Esto puede incluir al gobierno, investigadores privados, anunciantes y cualquier otro entrometido», asegura.
Paul Bischoff, defensor de la privacidad de los consumidores en Comparitech, también añade que la razón por la que algunas empresas de juguetes sexuales venden información a intermediarios de datos es simplemente para crear una segunda fuente de ingresos. «Los intermediarios pueden combinarla y empaquetarla con datos que han recopilado de otras fuentes, y luego venderla a anunciantes que la utilizan para dirigirse a su público. Los datos de cada usuario de una aplicación se asocian a una dirección de correo electrónico, un identificador de dispositivo, una dirección IP, una cookie de seguimiento o cualquier otro identificador que se utilice para enviarles publicidad», sostiene Bischoff. Esto significa que los datos recopilados que acaban vendiéndose pasan por varias partes.
Según Bischoff, la posibilidad de optar por que no se vendan tus datos (o incluso que se te notifique en primer lugar) depende de tu lugar de residencia, ya que las leyes que obligan a las empresas a notificárselo difieren entre los estados de EE UU y otras regiones. Por ejemplo, la Ley de Privacidad del Consumidor de California exige que las empresas informen a los californianos sobre si venden su información personal y les ofrezcan el derecho a excluirse.
En qué fijarse
Si ya te estás asustando, debes saber que hay medidas que puedes tomar para proteger tu intimidad. Como no necesitas tener un juguete sexual para descargar su aplicación, he podido explorar un poco. Descargué varias aplicaciones de juguetes sexuales para ver qué tipo de información me pedían y si me solicitaban permiso antes de acceder a mi información personal o a los distintos componentes de mi teléfono.
Empecemos por Siri. Apple dice que, aunque hay leyes que impiden que las aplicaciones activen automáticamente los permisos, muchas de ellas siguen activando el acceso a Siri cuando las descargas, normalmente a través de la función «Aprender de esta aplicación». Como Siri forma parte del sistema operativo de Apple, Bischoff explica que, aunque Siri no vea el interior de la aplicación, Apple podría estar al tanto de patrones muy personales, como cuándo y con qué frecuencia utilizas tu juguete. Así que, para una mayor privacidad, es posible que quieras rechazar la ventana emergente «Aprender de esta aplicación» que aparece en los iPhones.
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