IA el desafío de las empresas en seguridad y privacidad de datos

A medida que la IA avanza, también crecen los riesgos: al requerir grandes volúmenes de datos, aumenta la probabilidad de exposición o uso indebido de información sensible, poniendo en peligro la privacidad de usuarios y clientes
Este próximo 28 de enero se conmemora el Día de la Privacidad de Datos, efeméride que se planteó para crear conciencia acerca de lo importante que es que la información de cada uno de nosotros esté siempre protegida. El propósito de esta fecha siempre ha sido necesario, pero ahora lo es más que nunca.
En la era en que nos encontramos, de una u otra forma a diario aprovechamos las ventajas que nos da el mundo digital. Como todos sabemos, cada que abrimos la puerta a lo digital, estamos expuestos a que cualquier tipo de información que compartimos corra algún riesgo. Estamos plagados de todo tipo de amenazas, como los ciberataques, las fugas de datos y los robos de identidad, por mencionar apenas unos ejemplos. Y aunque se ha avanzado mucho en materia tecnológica, con herramientas disruptivas como la IA, lo cierto es que el peligro sigue latente e incluso va en ascenso.
Para Carlos Ortiz, Country Manager de Veeam México, a nivel empresarial, la situación es sumamente complicada. Para mantener niveles de seguridad y privacidad de los datos acorde a los tiempos y las exigencias regulatorias de la actualidad, las organizaciones necesitan evolucionar, transformar sus fundamentos de la resiliencia de datos y llevar sus estrategias de gestión de información a nuevos niveles, lejos de lo que tradicionalmente habían hecho.
La ambigüedad de la IA
Conforme el uso de la IA se consolida en los entornos empresariales, la seguridad y la privacidad de datos se han visto cada vez más impactadas por esta tecnología, aunque no siempre de manera positiva.
La inteligencia artificial está mejorando la resiliencia de los datos al aprender y optimizar sistemas de seguridad, utilizando machine learning para anticipar ataques, automatizar respuestas y detectar anomalías como patrones de ransomware o accesos inusuales, lo que permite mitigar amenazas rápidamente. Sin embargo, a medida que la IA avanza, también crecen los riesgos: para funcionar, requiere grandes volúmenes de datos, lo que aumenta la probabilidad de exposición o uso indebido de información sensible, poniendo en peligro la privacidad de usuarios y clientes. Además, los cibercriminales también emplean IA para hacer sus ataques más sofisticados y efectivos, intensificando amenazas como el phishing y dificultando la detección de sus actividades.
¿Qué se puede hacer?
El primer paso a considerar es contar con una buena higiene de los datos; no es para nada un tema nuevo, pero la IA lo está volviendo a poner en primer plano pues con todos los nuevos usos que la IA ofrece para los datos, nunca había sido tan crucial garantizar la implementación de estándares adecuados para la gestión de datos.
Lo siguiente es mantener una constante concientización del tema con los empleados, pues cada nuevo día es una oportunidad para que la ingeniería social impulsada por IA haga de las suyas en el negocio. A la par, reconociendo que estas nuevas prácticas someterán a mucha presión al personal, es conveniente reforzar las capas posteriores de protección de datos, ya que hoy en día éstas son aún más cruciales.
Ahora bien, en Veeam tenemos claro que, por encima de estos dos puntos recién comentados, la mejor defensa es ir un paso por delante de los ciberdelincuentes. En materia tecnológica, por ejemplo, ahora que los atacantes están consiguiendo reducir los tiempos de permanencia, las empresas necesitan hacer los respaldos de su información más recientes, para lograr una recuperación efectiva, pero como sabemos que una gran mayoría de los ataques a nivel mundial se hacen contra los repositorios de respaldo (el 89%, de hecho, según el Reporte de Tendencias de Ransomware y Estrategias Proactivas 2025, de Veeam), es fundamental garantizar que dichos respaldos sean inmutables.
Por supuesto que también es útil considerar la privacidad por diseño, que integra la protección de datos desde el inicio en los sistemas de IA implementados. De esta forma, las compañías protegen proactivamente la privacidad de los datos de los usuarios, permitiendo una funcionalidad total sin sacrificar seguridad, mejorando el cumplimiento normativo al tiempo que se genera confianza al centrarse en la prevención de riesgos y la transparencia.
Ahora que la IA es un ingrediente fundamental en las infraestructuras de TI de las empresas y una herramienta que usamos cada vez más habitualmente en general, nos corresponde a todos poner total atención acerca de dónde están nuestros datos sensibles, y a las organizaciones avanzar hacia una privacidad y resiliencia de datos reforzada y evolucionada.
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