Qué pasa cuando una fábrica china de baterías llega a tu ciudad

La buena noticia, al menos, es que la tecnología de almacenamiento de energía rara vez se ha politizado. En Estados Unidos, tanto California, fuertemente demócrata, como Texas, republicano, han adoptado de manera firme el almacenamiento de baterías a nivel de red, lo que sugiere que las ambiciones chinas de construir más fábricas probablemente no se desperdicien por completo.
Transferencia inversa de tecnología
Para las empresas asociadas y los gobiernos que trabajan con fabricantes de baterías chinos para traer fábricas a sus países, el objetivo siempre ha sido claro: intercambiar acceso al mercado y subsidios por la promesa de que estas empresas eventualmente capacitarán a trabajadores locales para producir baterías de última generación por su cuenta.
La ironía aquí no debería pasar desapercibida para nadie que preste atención a la industria automotriz global. Durante las últimas tres décadas, los fabricantes de automóviles estadounidenses, europeos, japoneses y coreanos estuvieron encantados de intercambiar su conocimiento tecnológico por acceso al mercado automovilístico chino. Pero hoy, esa relación se ha invertido.
El CEO de Ford, Jim Farley, expuso esta dinámica en una entrevista con el columnista del New York Times Thomas Friedman el año pasado: «La forma en que competimos con ellos es obtener acceso a su propiedad intelectual, de la misma manera que ellos necesitaban la nuestra hace 20 años, y luego usar nuestro ecosistema innovador y el ingenio estadounidense y nuestra gran escala y nuestra intimidad con el cliente para vencerlos a nivel mundial».
El presidente francés, Emmanuel Macron, reafirmó la misma idea en el Foro Económico Mundial en Davos, diciendo que China es bienvenida a invertir en Europa si puede «contribuir al crecimiento, transferir algunas tecnologías y no solo exportar hacia Europa».
«Este es el enfoque correcto», afirma Brian Engle, presidente de NAATBatt International, una asociación comercial estadounidense de la industria de las baterías. Engle era ingeniero de automóviles de gasolina, pero ahora se ha dedicado a la investigación sobre la seguridad de las baterías. Al igual que los países europeos, predice que EE UU aprenderá a «recaudar esos ingresos, impulsar nuevas tecnologías y hacer crecer la economía». «Por el momento, la única apuesta a largo plazo en la que seguimos confiando es el petróleo, que, francamente, no refleja ninguna visión. Se trata de una evolución tecnológica que no tiene marcha atrás», concluye.
Artículo originalmente publicado en WIRED. Adaptado por Alondra Flores.
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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/que-pasa-cuando-una-fabrica-china-de-baterias-llega-a-tu-ciudad




