Ni Buenos Aires, Sao Paulo o CDMX: la escuela indie que forma desarrolladores de videojuegos en el interior de Uruguay

Paso a paso, continuamos avanzando en diferentes entregas y transitamos por “lo que se conoce como la alpha (las mecánicas, sin el contenido, por ejemplo tiene un solo nivel), la beta (tiene todos los elementos y niveles, pero le faltan algunos detalles de pulido), la gold (entrega final) y el corte vertical (una sección jugable y completa del juego que demuestra la calidad fina y la experiencia de juego deseada)”, desarrolló.
“Cuando ves la montaña de tareas casi interminables que hay que hacer para lograr sacar un juego adelante, asusta. Da miedo la cantidad de cosas que hay que hacer para sacar un juego, que funcione y que exista, pero si tenés ganas, si te apasiona y te gusta, a lo mejor lo hacés igual”, expresó Olivera.
«The cursed Errand», de Martín Besozzi
Game over
Ahora que impulsaron esta escuela, los integrantes de Game Dojo quieren “que sea una oportunidad y aumentar el awareness de que se puede vivir de hacer videojuegos, que existen estos trabajos, que son bien remunerados, que podés trabajar tranquilo en buenas condiciones desde tu casa en el interior”, aseguran.
Según relatan, mucha gente entró a la industria y tras la transición a la virtualidad, se mudaron nuevamente al interior del país, a sus ciudades de origen, para estar tranquila. Entonces, “si estás en el interior, no sabés qué estudiar, querés hacer videojuegos, probás y te va a salir más barato anotarte a una escuela virtual que mudarte a Montevideo, pagar un alquiler, los gastos de transporte y el mes a mes”, sugieren.
“Estarás en tu casa, más tranquilo, un entorno más controlado, y podrás estudiar una carrera que te interesa y después conseguir un trabajo que sea online y permanecer ahí”, aseveró Olivera, con la tranquilidad de quien ya pasó varias veces ese nivel y puede sugerir con propiedad el camino más corto: “Te da más flexibilidad a la hora de independizarte y evitás el desarraigo violento, ese que te hace tener que irte porque cumplís 18 años, aunque no estés preparado para un cambio tan grande y lo tengas que hacer igualmente”.
En ese sentido, alertó: “La depresión es jodida en nuestro país y a veces viene por ese tipo de movimientos, o incluso por no encontrar un rumbo. Hay gurises [jóvenes] que no saben qué quieren hacer en su vida, que de repente les gusta el arte, la programación y ven que no hay nada en su ciudad o pueblo del interior y tienen que venir acá a Montevideo y todo ese cambio enorme puede afectar bastante mentalmente”.
En Uruguay, la soledad golpea más fuerte entre los más jóvenes, según un informe del Ministerio de Salud Pública. El 35% de los menores de 30 años declara sentir mucha soledad, mientras que en la población general ese porcentaje es del 24%. Entonces, “no te digo que Game Dojo salve vidas, ni que seamos psicólogos, pero mientras podamos evitarles este tipo de sufrimientos a nuestros estudiantes, mejor”, destacó.
Este reportaje se realizó con una Beca de Producción Periodística de Futuro en Construcción, una iniciativa conjunta de Factual y el Banco Mundial para identificar y narrar historias sobre empleo juvenil e inclusión laboral en América Latina y el Caribe desde una perspectiva de periodismo constructivo.
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