el nuevo escándalo tecnológico es un manifiesto del CEO de uno de los mayores contratistas de la Casa Blanca: Palantir

Decir que el manifiesto publicado por Palantir Technologies ha provocado críticas globales es quedarse corto. Por años, el contratista militar y de inteligencia -con cercanos lazos a la administración de Donald Trump- ha enfrentado señalamientos de promover con su tecnología un estado de vigilancia de niveles orwellianos a órdenes del Pentágono. Pero esto es otra cosa.
Cualquier matiz o interpretación que pudiera hacerse con respecto a su visión quedó dilucidado con un memorando de 320 páginas titulado «La República Tecnológica: Poder Duro, Creencia Suave y el Futuro de Occidente». Aunque se editó hace cerca de 14 meses, fue solo esta semana, cuando la firma publicó en su cuenta de X un resumen de 22 puntos, que las reacciones comenzaron a llegar.
El manifiesto
En su versión resumida, los 22 puntos son:
1. Silicon Valley tiene una deuda moral con EEUU. La élite ingenierista tiene la obligación afirmativa de participar en su defensa.
2. El iPhone ha cambiado nuestras vidas, pero ahora también puede estar limitando nuestra percepción de lo posible.
3. La decadencia de una cultura o civilización solo será perdonada si esa cultura es capaz de generar crecimiento económico y seguridad para el público.
4. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y eso en este siglo se construirá sobre software.
5. La cuestión no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito.
6. El servicio militar debe ser un deber universal.
7. Si un marine estadounidense pide un rifle mejor, deberíamos construirlo; y lo mismo ocurre con el software.
8. Los servidores públicos no tienen por qué ser nuestros sacerdotes. Cualquier empresa que compensara a sus empleados de la misma manera que el gobierno federal paga a los funcionarios públicos tendría dificultades para sobrevivir.
9. Deberíamos mostrar mucha más generosidad hacia quienes se han sometido a la vida pública. La erradicación de cualquier espacio para el perdón puede dejarnos con un elenco de personajes al mando que llegaremos a lamentar.
10. La psicologización de la política moderna nos está desviando del camino.
11. La derrota de un oponente es un momento para reflexionar, no para regocijarse.
12. La era atómica está terminando y está a punto de comenzar una nueva era de disuasión basada en la IA.
13. Ningún otro país en la historia del mundo ha promovido más los valores progresistas que este.
14. El poder estadounidense ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Demasiados han olvidado la guerra o quizá dan por sentado que no puede haber un conflicto militar entre grandes potencias.
15. La castración de Alemania y Japón tras la guerra debe deshacerse.
16. Debemos aplaudir a quienes intentan construir donde el mercado no ha actuado. La cultura casi se burla del interés de Musk en las grandes narrativas, como si los multimillonarios debieran simplemente mantenerse en su camino de enriquecerse…
17. Silicon Valley debe desempeñar un papel en la lucha contra el crimen violento. Necesitamos soluciones y experimentos en lo que debería ser un intento desesperado de salvar vidas.
18. La despiadada exposición de la vida privada de figuras públicas aleja demasiado talento del servicio público.
19. La cautela en la vida pública que fomentamos sin querer es corrosiva. Quienes no dicen nada malo, a menudo no dicen gran cosa.
20. La intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos debe ser resistida.
21. Todas las culturas son ahora iguales. Sin embargo ciertas culturas y, de hecho, subculturas… han producido maravillas. Otras han resultado mediocres y, peor aún, regresivas y perjudiciales.
22. Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío. Nosotros, en EEUU, y más ampliamente en Occidente, durante el último medio siglo nos hemos resistido a definir las culturas nacionales en nombre de la inclusión. ¿Pero inclusión en qué?
¿Posliberalismo tecnológico o tecnofascismo?
En ambas versiones -la larga y la corta-, el texto alega que Silicon Valley “perdió el camino” y que Occidente debe enfrentar un “ajuste de cuentas”. Se tata nada menos que de una hoja de ruta para transformar el Estado en una filial de su propia infraestructura digital, una especie de “posliberalismo tecnológico”.
Diversos críticos y políticos de múltiples nacionalidades no han dudado en tildar estas ideas de «tecnofascistas» y han cuestionado la ética de una compañía con acceso a la Oficina Oval y que gestiona un volumen importante de datos gubernamentales sensibles.
Eliot Higgins, el CEO del sitio web de investigación Bellingcat, acudió a su cuenta de BlueSky para expresar sus reparos. Allí se lee: «Palantir vende software operativo a agencias de defensa, inteligencia, inmigración y policía. Estos 22 puntos no son filosofía flotando en el espacio, son la ideología pública de una empresa cuyos ingresos dependen de la política que defiende».
«El manifiesto de Palantir, que equipara el servicio a EEUU con la vigilancia estatal de los ciudadanos mediante el uso de la IA es o bien una parodia de una película de RoboCop, o un inquietante discurso narcisista de una organización arrogante«, dijo a The Guardian Martin Wrigley, diputado liberal demócrata y miembro del comité selecto de ciencia y tecnología de los Comunes en el Reino Unido.
El ascenso de Palantir

Palantir
Palantir fue fundada hace 20 años por Peter Thiel, Alex Karp, Joe Lonsdale, Stephen Cohen y Nathan Gettings. Fue Karp, el CEO de la compañía, quien escribió el manifiesto.
La empresa, conocida por su análisis de datos e inteligencia artificial, se creó para adaptar las tecnologías de detección de fraude de PayPal a aplicaciones de defensa e inteligencia gubernamental. A lo largo de los últimos 18 meses ha recibido enormes sumas de financiación federal para construir una plataforma de vigilancia para Inmigración y Control de Aduanas, junto con innumerables otros contratos para operaciones militares, policía y control fronterizo, no solo con Estados Unidos, sino también con el ejército israelí y el gobierno británico.
Con su pelo desordenado y su negativa a usar corbata, Karp es uno de los CEO mejor pagados de EEUU. En 2020, cuando Palantir salió a bolsa, recibió una remuneración de 1.100 millones de dólares y en 2024, impulsado por un aumento del 340% en las acciones de la firma, se reportó que ganó aproximadamente 6.800 millones de dólares. Las ganancias de la compañía han ido, igualmente, en ascenso, y en febrero de este año, The Wall Street Journal indicó que en el último trimestre de 2025 Palantir obtuvo ingresos por 1.400 millones de dólares.
Dave Karpf, profesor asociado en la Escuela de Medios y Asuntos Públicos de la Universidad George Washington, escribió en TechPolicy: “Una y otra vez, Karp muestra la brújula moral y la complejidad de un villano de Bond. Observa que varias generaciones en Estados Unidos nunca han conocido una guerra entre las grandes potencias mundiales, pero la única idea que aparentemente puede extraer de esta afirmación es que Estados Unidos debería evitar ablandarse, construir una red global de vigilancia y perseguir a sus enemigos por todo el mundo”.
Agrega: “Probablemente ninguna de estas afirmaciones envejezca bien. El libro debería haber sido un tuit, pero probablemente el tuit podría haber sido solo una imagen de Alex Karp con un sombrero MAGA, sonriendo como un loco”.
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