
Un estudio de Alegra con pymes de cuatro países de Latinoamérica revela que en México la falta de conocimiento —no el costo— es la barrera principal para automatizar sus procesos
El incremento al salario mínimo del 13% que entró en vigor en enero se traduce en un costo real de nómina entre 18% y 23% para la mayoría de los pequeños negocios. Con márgenes ya comprimidos y productividad decreciente, la pregunta es obvia: ¿cómo crecer más con los recursos ya existentes?
La respuesta que las pymes mexicanas entienden es: automatización. Pero hay un problema profundo: no saben cómo hacerlo.
Para ponerlo en contexto: 44.4% de las pymes mexicanas encuestadas opera con un nivel de automatización «muy bajo» —casi todo manual—, la proporción más alta entre los países estudiados. Sumado a quienes reportan ningún nivel de automatización, la cifra alcanza 55.5%. Más de la mitad de los negocios sigue resolviendo su gestión administrativa con Excel y hojas de cálculo, como lo hacía hace una década. Y aunque 44.4% ya escuchó hablar de la IA, admite no saber cómo aplicarla a su negocio.
Pero esto es lo importante: 77.7% de las pymes mexicanas encuestadas considera que automatizar será prioritario en los próximos 12 meses.
La brecha entre intención y capacidad no es accidental. Es estructural. Y coincide con un momento de presión convergente documentado por instituciones públicas: Banxico proyecta apenas 1.1% de crecimiento para 2026, mientras el INEGI reporta que la productividad laboral cayó 0.5% en el primer trimestre. En ese contexto, los márgenes empresariales están comprimidos por el incremento al salario mínimo (13% en enero, equivalente a 18%-23% en costo real de nómina) y costos de operación que suben más rápido que los ingresos.
«Cuando una pyme mexicana me dice que le falta presupuesto para automatizar, lo que realmente me está diciendo es que no ve el retorno. No le falta dinero, le falta confianza en dónde invertir», explica Jakub Roubal, CRO de Alegra. «Banxico y el INEGI documentan una economía en desaceleración con productividad decreciente. En ese escenario, el empresario no necesita sólo que la IA sea más barata. Necesita que alguien le explique, con ejemplos que entienda, por dónde empieza.»
El estudio también encontró que para las pymes mexicanas, el beneficio más buscado en la tecnología no es el ahorro de tiempo —como en Colombia— sino mejorar la productividad del equipo. Eso señala 38.9% de los encuestados. La diferencia es más que semántica. Cuando el crecimiento económico es débil y la productividad laboral cae, los empresarios mexicanos no buscan eliminar puestos de trabajo. Buscan que sus equipos hagan cosas que importen mientras delegan a máquinas las tareas repetitivas que consumen horas sin generar valor.
Alegra automatiza esas tareas: categorización de gastos sin captura manual, conciliación bancaria en segundos, alertas antes de errores fiscales, emisión de CFDI 4.0 validado por el SAT. Pero el estudio sugiere que el reto más grande que enfrentan las pymes mexicanas no es técnico. Es educativo. El conocimiento cierra la brecha.
Un estudio de Alegra con empresas de cuatro países de Latinoamérica revela que en México la falta de conocimiento —no el costo— es la barrera principal para la transformación digital.
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