Una fortuna en Bitcoin, un arma con silenciador y un multihomicidio: todas las claves del caso Jonathan Meléndez

Menos de una semana después de que Jonathan Meléndez, su familia y una de sus trabajadoras fueran asesinados al interior de un domicilio del Fraccionamiento Grand Viure, ubicado en el municipio de Atizapán de Zaragoza, elementos de la Fiscalía General del Estado de México (FGJEM) compartieron nuevos detalles sobre uno de los crímenes más conmocionantes en lo que va de 2026.
Al interior del inmueble fueron localizadas cuatro personas sin signos vitales: el tecladista de la banda mexicana de indie rock «Camilo Séptimo», Jonathan Meléndez Ochoa; su esposa que tenía cuatro meses de embarazo, Ana Paula Barragán; su hija de tres años y la nana de la familia, Aleyda Romero.
Su hijo, un menor de edad de apenas cinco años, fue el único sobreviviente a la masacre supuestamente perpetrada por Diego Sebastián «N». Las autoridades lo encontraron en una habitación y, a simple vista, no contaba con lesiones evidentes. La FGJEM confirmó que fue entregado a sus abuelos.
Las claves del multihomicidio de Jonathan Meléndez
La FGJEM afirmó en un comunicado de prensa compartido con los medios de comunicación nacionales que buscará recabar una entrevista con el niño de cinco años, sin embargo, no ha sido presentado para valoraciones psicológicas y de trabajo social ante el personal especializado de la institución pública.
Los hechos tuvieron lugar entre las 17:30 y las 20:00 horas del martes 1 de septiembre; durante ese lapso Diego Sebastián «N» y su cómplice, Gerardo «N», permaneció al interior del inmueble, según los registros de entradas y salidas citados por la fiscalía.
A las 19:41 horas del 1 de septiembre, el principal sospechoso fue visto en el estacionamiento sin que utilizara el mismo elevador por el que subió a la vivienda del artista. Dos minutos después, ambos acusados salieron a bordo de un vehículo color gris.
Para evitar que el personal de seguridad privada revisara el automóvil, Diego Sebastián «N» amedrentó a una guardia de seguridad, y, entre insultos, le exigió que abriera la pluma «y le mostró un arma de fuego». «Al abrir el personal de seguridad, es que me ve que estaba atrás de ella y me dice, tú, pin… negrito, donde se te ocurra decir que me viste, te voy a matar como a tus pin… amigos», refirió un testigo de los hechos entrevistado por la Fiscalía.
Gerardo «N» habría sido instruído por Sebastián a que consiguiera un desarmador plano, un desarmador de cruz, electrónicos, cinchos grandes, guantes negros de tatuajes y cubrebocas. Los artículos, así como un rollo de cinta adhesiva industrial corresponden con los que fueron utilizados para maniatar a las víctimas.
Los acusados suponían que las víctimas tenínan «una importante cantidad» de dinero en criptomonedas, por lo que tratarían de encontrar una «caja fría con cantidades millonarias de dólares en Bitcoins«. Una vez obtenidos los recursos, Diego Sebastián «N» le daría a Gerardo «N» 2 millones de pesos «por la ayuda».
Jonathan Meléndez, Aleyda Romero y su familia fueron privadas de la vida con un arma de fuego provista de silenciador, misma que fue desensamblada y lanzada a una barranca, tal y como admitió el presunto autor material del crimen. Los vecinos no escucharon sonidos asociados a detonaciones, lo que coincide con la versión de Diego Sebastián «N».
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