CiberseguridadEstilo de vidaTecnología

Mientras en México es normal ver perros en azoteas, este país ya tiene multas millonarias

En México todavía es una escena que muchas personas reconocen de inmediato: un perro en la azotea de una casa, con una casita, un plato de agua y comida. Para muchas familias es simplemente el espacio que tienen disponible para su mascota, una práctica que durante años se ha visto con tanta frecuencia que terminó por formar parte del paisaje cotidiano y, en España, esa misma escena puede tener consecuencias legales. 

Desde 2023, la legislación española prohíbe mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, patios, trasteros, sótanos y espacios similares. Cuando la conducta se considera una infracción grave, la multa puede llegar hasta los 50,000 euros. España no está prohibiendo que un perro pise una azotea ni significa que cualquier mascota que entre en una terraza vaya a recibir una multa. 

La ley pone el foco en que esos espacios no se conviertan en su lugar habitual de vida, mientras que en México las reglas están repartidas entre normas federales, estatales y locales, y ahí aparece una pregunta que también empieza a cobrar fuerza en México: ¿cuándo una práctica que hemos normalizado durante años deja de ser una forma de tener una mascota y se convierte en un problema de bienestar animal?

España ya tiene una regla nacional para estos casos

La medida española no apareció de la nada. Forma parte de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, publicada en marzo de 2023, que estableció un marco común de protección para todo el país y fijó un mínimo de derechos y obligaciones relacionados con los animales. 

El artículo 27 de la ley señala entre las conductas prohibidas mantener habitualmente a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios y espacios similares o vehículos. La palabra importante aquí es «habitualmente», porque la norma no está hablando de una visita ocasional a una terraza. 

La misma legislación considera infracción grave mantener de forma permanente a perros o gatos en esos espacios. El punto central, entonces, no es que un perro aparezca en una azotea, sino que ese lugar termine convirtiéndose en el sitio donde pasa de manera permanente o habitual la mayor parte de su vida

No significa que un perro jamás pueda estar en una azotea

La ley española no convierte terrazas y azoteas en espacios prohibidos para cualquier mascota; lo que busca evitar es que perros y gatos sean mantenidos habitualmente en ellos. La propia normativa contempla qué condiciones debe tener un espacio abierto cuando un animal de compañía permanece ahí. 

Debe protegerlo de las inclemencias del tiempo, evitar una exposición prolongada al sol, la lluvia o el frío extremo y ofrecer un espacio acorde con sus dimensiones y necesidades fisiológicas.

También debe contar con agua, alimento y condiciones higiénico-sanitarias adecuadas. Dicho de manera sencilla: un perro puede estar un rato en una terraza; otra cosa es que la terraza termine siendo prácticamente toda su vida.

Los 50,000 euros no son una multa automática

Ver una cifra de 50,000 euros puede hacer pensar que cualquier persona que tenga un perro en una azotea recibirá automáticamente esa cantidad, pero la legislación española establece diferentes categorías de infracciones.

Las infracciones leves pueden recibir multas de 500 a 10,000 euros, las graves de 10,001 a 50,000 euros y las muy graves de 50,001 a 200,000 euros. Por eso, los 50,000 euros corresponden al máximo de una infracción grave y no a una tarifa fija por tener un perro en una azotea. 

Además, la ley permite imponer determinadas sanciones accesorias en infracciones graves y muy graves, entre ellas la intervención del animal o la inhabilitación para su tenencia en algunos casos. La consecuencia concreta depende, por tanto, de cómo se clasifique la conducta y de las circunstancias del caso. 

Perros

España no solo reguló la azotea: cambió la idea de bienestar

La prohibición tampoco está aislada del resto de la ley. La normativa española establece que las personas deben tratar a los animales conforme a su condición de seres sintientes y garantizarles condiciones de vida dignas que permitan su bienestar y desarrollo saludable. 

También establece que los animales de compañía deben permanecer integrados en el núcleo familiar siempre que sea posible según su especie. Cuando esto no sea viable, deben disponer de un alojamiento adecuado, protección frente a las inclemencias del tiempo y condiciones que permitan desarrollar las características propias de su especie. 

Por eso, la discusión no termina en la pregunta de si un perro puede estar en una azotea. La verdadera cuestión es qué condiciones tiene el lugar donde vive y si ese espacio permite mantener su bienestar. 

México no tiene una prohibición federal equivalente

Aquí está una de las diferencias más importantes. En México sí existen obligaciones legales relacionadas con el bienestar animal, pero no hay una regla federal equivalente a la española que prohíba específicamente mantener habitualmente a perros y gatos en azoteas, balcones, patios o terrazas en todo el país. 

La legislación mexicana contempla principios de trato digno y respetuoso, además de condiciones como proporcionar agua y alimento suficientes, un ambiente adecuado para descanso, movimiento y estancia, atención médica y posibilidades de desarrollar comportamientos naturales. Al mismo tiempo, buena parte de la aplicación concreta depende de estados, municipios y alcaldías. 

Por eso la respuesta puede cambiar según el lugar. España estableció un piso nacional específico; México tiene un marco general y una regulación mucho más fragmentada, en la que pueden intervenir distintos niveles de gobierno. 

En Ciudad de México, la azotea ya aparece en la discusión

Eso no significa que México esté fuera del mismo debate. En Ciudad de México, por ejemplo, el Congreso recibió en mayo de 2026 un punto de acuerdo para reforzar las campañas de información sobre bienestar animal, y el documento señala casos de animales mantenidos permanentemente amarrados, en azoteas, expuestos al rayo del sol o sin condiciones adecuadas de bienestar. 

La diferencia está en el alcance. Aquí estamos hablando de una discusión y normativa local, no de una prohibición que automáticamente aplique de la misma manera en todos los estados del país.

Aun así, el ejemplo sirve para mostrar que la escena del perro en una azotea ya no se está viendo únicamente como una cuestión de costumbres. Las condiciones en las que permanece el animal pueden tener consecuencias legales, incluso sin una prohibición federal idéntica a la española. 

Perros Ley
Perros Ley

México también busca llevar el tema al ámbito federal

La discusión incluso ha llegado al Congreso de la Unión. En mayo de 2026 se presentó una iniciativa para reformar la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente con el objetivo de prohibir el encadenamiento, amarre o confinamiento permanente de animales de compañía cuando esas condiciones comprometan su salud, movilidad, descanso, integridad física o comportamiento natural. 

La propuesta menciona expresamente el abandono de animales en azoteas, patios, terrenos baldíos o a la intemperie permanente cuando esas condiciones comprometan su bienestar. También contempla que las entidades federativas, municipios y alcaldías establezcan mecanismos para denunciar, verificar y retirar preventivamente animales en esas circunstancias. 

Pero aquí hay que hacer una distinción importante: esto todavía es una iniciativa, no una ley federal vigente. Permanece pendiente en comisión de la Cámara de Diputados, por lo que su contenido todavía puede modificarse o incluso no convertirse en norma. 

El problema no es la azotea, sino lo que ocurre ahí

Y esta es probablemente la parte más importante de toda la historia. Una azotea no es automáticamente un lugar de maltrato, del mismo modo que tener una mascota dentro de una casa no garantiza por sí solo que el animal esté bien cuidado.

Un perro puede subir a una terraza, pasar un rato al aire libre, tomar el sol o jugar, siempre que tenga condiciones adecuadas y supervisión. El problema aparece cuando ese espacio deja de ser un lugar al que el animal tiene acceso y se convierte en el sitio donde prácticamente vive. 

Una azotea puede estar expuesta durante horas al sol, calentarse considerablemente, quedar abierta a la lluvia o al frío y ofrecer pocas posibilidades de refugio. También puede convertirse en un espacio de aislamiento si el animal pasa ahí gran parte del día sin suficiente interacción con las personas. 

Por eso, tener una casita y un recipiente con agua no necesariamente resuelve todo. El bienestar de un perro no se reduce a tener comida, agua y cuatro paredes: también importan el espacio, la temperatura, el descanso, la atención, la seguridad y la posibilidad de expresar comportamientos propios de su especie. 

Dos países, una misma pregunta sobre las mascotas

España y México están llegando a una discusión parecida, pero desde puntos diferentes. En España existe una ley nacional que establece de manera expresa que perros y gatos no pueden mantenerse habitualmente en azoteas, balcones, terrazas, patios y espacios similares, además de contemplar multas de hasta 50,000 euros para las infracciones graves. 

En México existen principios federales de trato digno, leyes estatales y reglamentos locales que pueden establecer obligaciones y sanciones, pero no una prohibición federal equivalente que resuelva todos los casos de la misma manera. Incluso dentro del país, la respuesta puede depender de la entidad y de las condiciones en las que viva el animal. 

Por eso la pregunta no debería ser únicamente «¿puede estar un perro en una azotea?». También habría que preguntar cuánto tiempo pasa ahí, si tiene sombra, refugio, agua, atención, movilidad suficiente y todo lo necesario para vivir de manera adecuada. 

Mascotas Leyes
Mascotas Leyes

La escena que en México parece cotidiana ya está cambiando

Durante años, bastaba con pensar que un perro tenía comida, agua y un lugar donde dormir para asumir que estaba bien cuidado. Pero las normas de bienestar animal están ampliando esa mirada y cada vez importa más cómo vive el animal y qué condiciones tiene el espacio que ocupa.

Eso hace que la escena inicial tenga otro significado. Un perro puede tener una casita en una azotea y, aun así, estar expuesto durante horas a temperaturas extremas, permanecer aislado buena parte del día o no contar con suficiente espacio para moverse y descansar.

Por eso sería demasiado simple decir que «en España cuidan a los perros y en México no». La realidad es más interesante: España convirtió esta preocupación en una regla nacional, mientras México todavía está construyendo un marco más uniforme entre distintos niveles de gobierno.

Y quizá por eso, la próxima vez que veamos a un perro en una azotea, la pregunta más importante no sea si tiene una casita. Es si realmente tiene un hogar.

Imágenes | Pexels

En Xataka México | Perros y gatos dejan de ser objetos en CDMX: ahora serán reconocidos como familia y un juez podrá intervenir en su custodia

En Xataka México | La «CURP» para mascotas ya es obligatoria en CDMX: así puedes hacer el registro para los animales de compañía

DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://www.xataka.com.mx/legislacion-y-derechos/mexico-normal-ver-perros-azoteas-este-pais-tiene-multas-millonarias

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba