CiberseguridadNegociosTecnología

Trump quiere el petróleo de Venezuela, pero conseguirlo no será tan sencillo

El presidente Donald Trump lo ha dejado claro: su visión del futuro de Venezuela implica que Estados Unidos se beneficie de su petróleo. «Vamos a hacer que nuestras grandes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, gasten miles de millones de dólares y arreglen la infraestructura petrolera, que está en muy mal estado», declaró a los medios durante una conferencia de prensa el fin de semana, tras la sorprendente captura del mandatario venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores.

Sin embargo, los expertos advierten que es probable que una serie de factores, entre ellos los precios internacionales del petróleo y cuestiones de más largo plazo relacionadas con la estabilidad del país, hagan que esta revolución petrolera sea mucho más difícil de ejecutar de lo que Trump parece creer.

«La desconexión entre la administración Trump y lo que realmente está sucediendo en el mundo del petróleo, así como lo que desean las empresas estadounidenses, es enorme», sostiene Lorne Stockman, analista de Oil Change International, una organización dedicada a la investigación y defensa en materia de energía limpia y combustibles fósiles.

Venezuela posee algunas de las mayores reservas del mundo

No obstante, la producción venezolana ha caído en picada desde mediados de la década de 1990, después de que Hugo Chávez nacionalizara gran parte de la industria. El país producía apenas 1.3 millones de barriles de petróleo diarios en 2018, muy por debajo del máximo de más de 3 millones de barriles diarios alcanzado a finales de la década de 1990. En comparación, Estados Unidos, el principal productor de crudo del mundo, registró una producción media de 21.7 millones de barriles diarios en 2023. Además, las sanciones impuestas al país durante la primera administración Trump han contribuido a una caída aún mayor de la producción.

Trump ha insinuado en repetidas ocasiones que liberar todo ese petróleo y aumentar la producción sería «una bendición para la industria del petróleo y el gas», y ha expresado su expectativa de que las empresas petroleras estadounidenses tomen la iniciativa. Este tipo de razonamiento, una consecuencia de su filosofía de «perfora, bebé, perfora» (drill, baby, drill), es característico del presidente. Una de las principales críticas de Trump a la guerra de Irak, que expresó por primera vez años antes de postularse a la presidencia, fue que Estados Unidos no «sacó el petróleo» de la región para «reembolsarse» por el conflicto.

Rory Johnston, investigador canadiense del mercado petrolero, sostiene que el presidente concibe la geopolítica energética «casi como si el mundo fuera un tablero de Catán: secuestras al presidente de Venezuela y automáticamente controlas todo el petróleo». «Hasta cierto punto, lo cree legítimamente. No es cierto, pero es un marco importante para entender cómo está justificando e impulsando su política», añade.

Algunas políticas de la administración Trump destinadas a impulsar el petróleo y el gas estadounidenses han terminado perjudicando a la industria. Los productores estadounidenses han expresado reiteradamente su preocupación por el impacto de los aranceles y de un mercado volátil, factores que han contribuido a una fuerte caída de los precios mundiales del petróleo, que descendieron un 20% en 2025, la mayor pérdida desde 2020. Las compañías de petróleo y gas, como la mayoría de las grandes industrias con un elevado capital invertido en infraestructura, valoran la estabilidad política y financiera a largo plazo. Cualquier sacudida adicional, grande e impredecible, ya sea en el suministro, en los marcos regulatorios, en los aranceles u otros factores, no podría llegar en peor momento para el petróleo estadounidense.

«En este momento, el mercado petrolero presenta un cierto exceso de oferta, y eso está perjudicando a las empresas estadounidenses. Lo último que quieren es que se abra una reserva masiva de petróleo repentinamente», señala Stockman.


Ante la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, analistas advierten que podría ser solo cuestión de tiempo para que acciones similares se extiendan a otras naciones de América Latina y el Caribe.


Las decisiones clave marcarán el impacto petrolero de una invasión

En primer lugar, está la cuestión de qué ocurrirá con todo el petróleo que Venezuela posee actualmente. En los últimos meses, la administración ha endurecido de forma significativa las sanciones y los bloqueos contra el país, lo que ha generado un excedente masivo de crudo que no ha podido salir de Venezuela.

Si Trump decide levantar por completo las sanciones, ese excedente podría incorporarse a un mercado más amplio. Los compradores más probables serían las refinerías estadounidenses del Golfo de México, que se encuentran cerca y están equipadas para procesar el tipo de petróleo que produce Venezuela. Esto podría crear oportunidades de inversión para las empresas petroleras con sede en la región.

DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/trump-quiere-el-petroleo-de-venezuela-pero-conseguirlo-no-sera-tan-sencillo

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba