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Esta estrella gigante se convirtió en agujero negro sin explotar, muestran los cálculos

Hace un par de años, una investigación propuso una idea inusual para explicar la misteriosa desaparición de cientos de estrellas: todas habrían colapsado directamente en agujeros negros sin producir una supernova. Murieron “en silencio”, sin el estallido luminoso que describe el modelo clásico de evolución estelar.

Concepto de cómo quedó la estrella tras fallar en su supernova. En el centro, detrás del brillo, hay un agujero negro.

Ahora, un equipo de investigadores acaba de sumar nueva evidencia que apoya a esa hipótesis. En un estudio publicado en Science, reportan el caso de M31‑2014‑DS1, una estrella extremadamente luminosa en la galaxia de Andrómeda. Tras dos décadas de observaciones, el equipo confirmó que su brillo disminuyó de forma gradual hasta volverse prácticamente invisible en el espectro óptico. Hoy solo pueden estudiarla mediante telescopios de luz infrarroja media.

“Imagina si la estrella Betelgeuse desapareciera de repente (la supergigante roja). ¡Todos perderían la cabeza! Lo mismo ocurría con esta estrella en la galaxia de Andrómeda”, dijo Kishalay De, autor principal del artículo, en un comunicado de prensa.

Un sistema binario formado por un agujero negro y una estrella en la Gran Nube de Magallanes ha conducido a la respuesta del misterio de los astros que se desvanecen.

M31-2014-DS1 pudo convertirse en un agujero negro, en silencio

Con los datos acumulados durante décadas y observaciones de distintos telescopios, los astrónomos compararon el comportamiento de M31‑2014‑DS1 con modelos teóricos de formación de agujeros negros. Concluyeron que la estrella inició el proceso físico de una supernova, pero no logró completarlo. Pasó de ser un astro supermasivo a un agujero negro de unas cinco masas solares, de manera discreta.

La estrella agotó su combustible y su núcleo colapsó, tal como predicen los modelos estelares. Sin embargo, la energía liberada en ese instante no alcanzó para generar el “shock” capaz de expulsar la enorme nube de gas que forma los remanentes de una supernova. Imagina un cartucho de dinamita que quieres explotar. Cuando enciendes la mecha, la llama avanza, pero esta no tiene la potencia para iniciar el estruendo final. En lugar de una explosión, solo se escuchas un chasquido y el cartucho se derrumba sobre sí mismo.

La estrella no desapareció por completo. Parte de su material quedó orbitando al agujero negro como un cascarón de gas y polvo caliente, visible todavía en el infrarrojo. Los científicos calculan que, en unas décadas, incluso esos restos dejarán de detectarse porque la singularidad terminará por absorberlos.

“Llevamos casi 50 años sabiendo que existen agujeros negros, pero apenas estamos rascando la superficie para entender qué estrellas se convierten en agujeros negros y cómo lo hacen”, explicó De.

Un patrón que empieza a repetirse

El equipo también aplicó su modelo al caso de otra estrella desaparecida, NGC 6946‑BH1. Su evolución siguió los mismos pasos que M31‑2014‑DS1, lo que sugiere que también pudo transformarse en un agujero negro silencioso.

Más allá de la coincidencia, los científicos creen que están observando un patrón común entre las estrellas que colapsan directamente en agujeros negros: tanto M31‑2014‑DS1 como NGC 6946‑BH1 estaban empobrecidas en hidrógeno. Eran más calientes y más azules que el promedio, con envolturas externas menos masivas.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/esta-estrella-gigante-se-convirtio-en-agujero-negro-sin-explotar-muestran-los-calculos

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