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Cómo un médico mexicano está transformando la fertilización in vitro con IA

Habían pasado diez días desde que los médicos transfirieron un embrión al útero de Liliana Jaime cuando recibió una llamada de la clínica. Era para darle el resultado de la prueba de embarazo que confirmaría si el procedimiento había funcionado. Al contestar, la voz al otro lado de la línea le confirmó que el resultado era positivo. El embrión se había implantado.

Liliana lloró de felicidad. Durante 15 años había intentado embarazarse de nuevo, consultó más de ochos médicos, probó distintos tratamientos de fertilidad y se sometió a varias inseminaciones artificiales pero nada le había funcionado.

Con el tiempo, la posibilidad de volver a embarazarse parecía más lejana. Cuando decidió intentarlo una vez más, a los 34 años, lo hizo casi sin expectativas.

Esta vez, el embrión que ahora comenzaba a desarrollarse en su cuerpo había sido concebido fuera de él, en un laboratorio. Pero no de la manera habitual, con embriólogos manipulando células bajo el microscopio.


Siete años después de que se dieran a conocer los primeros bebés editados genéticamente, la empresa biotecnológica Manhattan Genomics recupera la idea de editar embriones humanos para crear niños libres de enfermedades.


Liliana fue una de poco más de 40 pacientes que participaron en una prueba clínica de fecundación in vitro basada en un sistema automatizado por la inteligencia artificial (IA). Se trata de tecnología desarrollada por la startup biotecnológica Conceivable, fundada por el especialista Alejandro Chávez Badiola, y probada en la clínica de fertilidad que él también fundó hace más de 15 años en Guadalajara, Jalisco.

Para el procedimiento, a Liliana le extrajeron 14 óvulos, que fueron fecundados en el laboratorio para formar embriones. Uno de ellos fue el que le transfireron diez días después.

Para muchas personas que atraviesan tratamientos de fertilidad, el camino suele ser largo y costoso. Liliana recuerda que en una clínica le ofrecieron un paquete de tres tratamientos por unos 350,000 pesos, sin incluir medicamentos, una cantidad que en ese momento estaba fuera de su alcance. Incluso cuando los pacientes logran acceder a estos procedimientos, el resultado no está garantizado. La probabilidad de éxito de un ciclo de fertilización in vitro (FIV) rara vez supera el 40%.

El procedimiento ha cambiado muy poco. En la mayoría de los laboratorios, embriólogos altamente entrenados manipulan óvulos y espermatozoides bajo el microscopio, tomando decisiones críticas en tiempo real.

Depender tanto del ojo humano fue lo que llevó al doctor Chávez Badiola a preguntarse si parte de ese proceso podía medirse, estandarizarse y eventualmente automatizarse.

“Fue cuando empecé a voltear a ver fuera de la medicina para explorar otras áreas”, dice el médico mexicano. Hace casi una década comenzó a colaborar con especialistas en ciencias computacionales, visión artificial y física óptica, para desarrollar herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la FIV.

La variabilidad humana

Durante años, Liliana consultó a distintos médicos sin que nadie identificara el origen de su infertilidad. En uno de los estudios que le hicieron antes del proceso de fecundación in vitro detectaron bacterias en las trompas de Falopio. La infección había provocado inflamación en esa zona, lo que había impedido la fecundación. “Realmente nadie, ninguna clínica me hizo esos estudios antes”, recuerda.

Gran parte de lo que ocurre dentro de un laboratorio de FIV depende de algo difícil de medir: la experiencia humana. Los embriólogos toman decisiones críticas en cuestión de segundos. No es que el procedimiento sea improvisado, pero sí que el resultado puede depender de factores como la experiencia, la concentración o incluso el cansancio.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/como-un-medico-mexicano-esta-transformando-la-fertilizacion-in-vitro-con-ia

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