Crítica al frente digital – El Heraldo de México

La batalla digital no es nueva. Se ha visto en el uso de bots en X durante procesos electorales, en reels de niños que narran su día a día en territorios ocupados o en notas virales falsas, como aquella sobre Hamás y bebés decapitados. En un mundo poscuarentena, resulta claro que los medios digitales influyen -si no es que controlan- la percepción de un conflicto y de manera indudable, la opinión de las comunidades locales e internacionales tiene un peso significativo en su desarrollo. Ganar la batalla narrativa en el espacio digital implica, a su vez, avanzar intereses políticos y estratégicos.
Al tratarse de un medio accesible y de gran alcance, es a través de grupos de Facebook y trends de TikTok que muchas personas se informan, conforman y comparten sus posturas. Esto no escapa a Donald Trump, quien incluso creó su propia red social para decidir qué y cómo se comunica, sin importar necesariamente la veracidad de los contenidos difundidos. Sin embargo, aun teniendo control de su propia plataforma, no puede controlar todas las narrativas.
Lo que hace al espacio digital tan dinámico -y también tan confuso- es precisamente que cualquier persona con acceso a internet puede producir y difundir contenido acorde con sus propios intereses. Ello da lugar a múltiples versiones de un mismo hecho y deja al criterio del público cuál considerar creíble.
Con la irrupción de la inteligencia artificial, distinguir qué versión resulta confiable se ha vuelto aún más complejo. Entre cuentas falsas, imágenes generadas artificialmente y contenidos difundidos incluso desde páginas oficiales, cada vez es más difícil distinguir lo auténtico de lo manipulado.
La guerra en Irán evidencia con claridad este frente digital. Inicialmente circularon videos generados con inteligencia artificial sobre supuestos ataques a países del Golfo. Posteriormente, se especuló sobre la muerte de Benjamín Netanyahu, bajo el argumento de que sus últimos videos eran deepfakes. Más recientemente, Irán difundió caricaturas elaboradas con inteligencia artificial como parte de su campaña contra Estados Unidos. Cuando los hechos se desdibujan, son estas narrativas las que terminan moldeando la percepción pública, erosionando la legitimidad de los actores involucrados.
Ya no solo resulta difícil creer lo que se lee; también se ha debilitado la confianza en lo que comunican las autoridades, e incluso en la autenticidad de sus declaraciones. Esta dimensión de incertidumbre se vuelve especialmente problemática al momento de llevar un conflicto a la mesa de negociación, ¿en quién se puede confiar? ¿Qué información es verdadera?
En tiempos de ChatGPT y de inteligencia artificial generativa, la capacidad crítica es crucial. Resulta paradójico que mientras más información existe, más complejo y subjetivo es el trabajo de las y los tomadores de decisiones.
*Agregada Diplomática y miembro de la ASEM
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2026/6/8/critica-al-frente-digital-828008.html




