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12 errores al limpiar la cocina que los microbiólogos quieren que dejes de cometer

Quizá no haya ninguna tarea más temida que limpiar la cocina. Esto se debe a todos los aspectos que hay que tener en cuenta, mantener limpios cuatro o más electrodomésticos a la vez es toda una hazaña en sí misma, pero también es porque nadie te explica realmente cómo hacerlo. Por ejemplo, ¿cuánto tiempo hay que fregar un plato para que quede limpio?

Es una pregunta importante, porque hay más en juego que simplemente crear un espacio estéticamente agradable en tu próxima cena: los errores en la limpieza de la cocina pueden ponerte a ti y los tuyos en riesgo de sufrir inconvenientes menores y mayores, desde malos olores hasta intoxicación alimentaria.

Lo cierto es que probablemente estés cometiendo pequeños errores, como lavar los platos con agua a una temperatura inadecuada o usar la misma esponja durante demasiado tiempo. Por suerte, solo hacen falta algunos cambios sencillos para corregirlos. Considera esta guía como un curso intensivo sobre limpieza de la cocina. No podemos darte un diploma, pero sí un poco de tranquilidad.

Sí, tomar la decisión de deshacerte de tus sartenes de teflón y cambiarlos por unos de acero inoxidable es un gran paso, pero tu cuerpo (y tus comidas) te lo agradecerán.

Persona lavando las manos.

CSA Images; Getty images

1. Usas agua en temperatura demasiado alta (o demasiado baja)

Probablemente ya sabes que el calor tiene propiedades desinfectantes, pero eso no significa que el agua con la que lavas los platos tenga que estar a temperatura de lava. Según Bill Sullivan, doctor y catedrático Showalter de microbiología e inmunología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana, en realidad es mejor que no esté hirviendo. «No conviene quemarse las manos ni utilizar agua tan caliente que te haga apresurarte y hacer un mal trabajo», explica.

«Si solo utilizas agua caliente para lavar los platos, el rango de temperatura ideal está entre los 40° y los 60° C», según el microbiólogo Jason Tetro, autor de The Germ Code y The Germ Files y divulgador científico de la Universidad de Alberta. Pero también señala que rara vez, por no decir nunca, se utiliza solo agua para realizar una tarea como esta. El jabón o el detergente, junto con el acto de tallar y la fricción que esto genera, son igualmente importantes en el proceso.

De hecho, siempre que el agua contenga jabón, no es necesario que esté caliente. El agua caliente puede ayudar a desprender los restos de comida adheridos, facilitar la formación de espuma del jabón y hacer que el proceso de limpieza sea más eficaz en general, pero no es imprescindible para desinfectar la vajilla. Se pueden utilizar con total seguridad en cuanto no quede materia orgánica, y a veces habrá que remojarlos en agua muy caliente para eliminar toda esa suciedad, pero normalmente basta con un poco de agua y espuma.

Lavabo sucio.

ONYXprj; getty images

2. Lavas en un fregadero sucio

El fregadero es uno de los lugares más sucios de la cocina. «El fregadero se utiliza para lavar platos sucios y para preparar los alimentos antes de cocinarlos, y a menudo contiene restos de comida y mucha humedad, condiciones ideales para que prosperen los gérmenes de origen alimentario», explica el Dr. Sullivan.

Básicamente, si ya hay bacterias nocivas en el fregadero, es mucho más probable que también acaben en los platos que parecen limpios. «Si te fueras a dar un baño, elegirías una bañera limpia en lugar de una sucia», explica.

También hay una distinción importante entre limpiar y desinfectar el fregadero de la cocina. Ambas cosas son necesarias para crear un entorno seguro, pero la frecuencia con la que hay que realizarlas varía de una a otra.

Sullivan recomienda lavar el fregadero todas las noches con jabón y agua tibia, y utilizar una solución más potente para desinfectarlo una vez a la semana o cuando se utilice para preparar alimentos, como al lavar lechuga o limpiar una tabla de cortar que se haya usado para preparar pollo crudo. Él utiliza un limpiador comercial siguiendo las instrucciones del fabricante, pero señala que aplicar una solución casera de una cucharada de cloro por cada galón de agua y dejarla actuar durante unos minutos también es una opción válida.

Imagen de una persona con un dedo vendado.

Egor Poprotskii; getty images

3. Lavas los platos con cortadas en las manos

Los pequeños cortes y rasguños son habituales al cocinar y, aparte del dolor inmediato que causan, fregar los platos con ellos puede acarrear posibles complicaciones, afirma el Dr. Sullivan.

Realizar esta tarea con una herida abierta, o un tatuaje reciente, y sin guantes puede permitir que cualquier bacteria dañina, como el estafilococo, que esté presente entre en tu cuerpo y provoque una infección, especialmente en personas inmunodeprimidas o de edad avanzada. También existe una probabilidad remota, aunque no nula, de contraer algo letal como el Vibrio, la bacteria «devoradora de carne» que se encuentra en algunos tipos de marisco. Ponte unos guantes o deja que otra persona se encargue de los platos.

Persona lavando.

Lana Nikova; getty images

4. No secas el fregadero después de lavarlo

Enjabonar y desinfectar el fregadero no basta para garantizar que quede totalmente limpio. También hay que secarlo, afirma el Dr. Sullivan. La razón es sencilla: las bacterias prosperan en condiciones de humedad, por lo que privarlas de ella les dificultará mucho más la supervivencia. Aunque resulte un poco pesado, no te arrepentirás de pasar rápidamente una toalla de papel o un trapo por esta superficie después de limpiarla.

Collage de un inodoro.

La infección causada por el el parásito Cyclospora cayetanensis ya ha infectado a 34 estados en EE UU, y las cifras solo reflejan una fracción del problema. Los expertos estiman que podría extenderse a México.

Persona con guantes de goma lavando los trastes.

Malte Mueller, getty images

5. Tallas demasiado en vez de dejar los platos remojando

Dejar los platos remojando no es obligatorio para que queden suficientemente limpios, pero puede acelerar el proceso, afirma el Dr. Sullivan. En primer lugar, cuanto más tiempo se dejen los platos en remojo en agua caliente con jabón, menos probable será que bacterias nocivas como la E. coli se te transmitan a través de pequeñas heridas. Recuerda que esto debe hacerse en un fregadero limpio.

Sin embargo, si estás tallando y la suciedad y los restos de comida no se desprenden, dejarlos en remojo un rato, esto hará que tu trabajo sea menos cansado. «No deberías tallar durante mucho tiempo; si te lleva más de 30 segundos, plantéate dejar los platos remojando en agua caliente con jabón entre 15 y 30 minutos«, explica el Dr. Sullivan.

Esponja de trastos.

Serhii Brovko, getty images

6. Nunca cambias (o lavas) la esponja

Las esponjas son un foco de gérmenes, incluidos aquellos que pueden causar enfermedades transmitidas por los alimentos, afirma el Dr. Sullivan. «Es irónico: ¡los gérmenes contaminan precisamente la herramienta que usamos para fregar los platos! ¿Por qué?», bromea.

La buena noticia es que puedes desinfectar tus esponjas mediante varios métodos, como mojarlas y calentarlas en el microondas a máxima potencia durante un minuto si no tienen un estropajo metálico, o meterlas en el lavavajillas con el programa de secado con calor. Además, hay un par de medidas que puedes tomar para reducir al mínimo la cantidad de bacterias que hay en ella, como no dejar nunca la esponja en un fregadero sucio o cerca de donde se preparan los alimentos, y mantenerla seca cuando no la estés utilizando.

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