La ciudad autónoma financiada por Peter Thiel en Honduras despierta el interés de inversionistas mexicanos

La isla de Roatán, en Honduras, no solo es reconocida por sus playas paradisíacas y sus parques naturales, los cuales ofrecen excepcionales experiencias ecoturísticas y culturales; la región también alberga Próspera ZEDE, una iniciativa político-económica experimental impulsada por inversionistas tecnológicos, como Peter Thiel (cofundador de Palantir), que hoy protagoniza uno de los litigios sobre soberanía más costosos de América Latina.
Próspera es considerada una charter city, un modelo de desarrollo económico y urbano basado en el establecimiento de una ciudad que opera bajo sus propias leyes, sistema de justicia y normas fiscales, sin necesariamente ajustarse al marco jurídico del territorio donde se ubica. Según sus promotores, este diseño facilita la atracción de inversiones y acelera el desarrollo económico. Se estima que actualmente existen alrededor de 30 proyectos de este tipo en distintas partes del mundo.
En el caso de Honduras, las iniciativas de esta naturaleza fueron autorizadas legalmente tras una reforma constitucional aprobada en 2009. Esta permitió la creación de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE) con el argumento de incrementar la inversión extranjera en el país.
En términos generales, la reforma autorizaba el establecimiento de estas zonas como áreas con personalidad jurídica propia y facultades para crear sus propios órganos de administración, tribunales (con sistemas jurídicos extranjeros) y políticas de seguridad. Además de contar con regímenes fiscales preferenciales, estas áreas podían contraer obligaciones financieras internacionales sin el aval del Estado hondureño y no podían solicitar recursos del gobierno nacional.
Asimismo, estaban facultadas para establecer “sus propios sistemas de educación, salud y seguridad social”, así como “su propia policía, órganos de investigación del delito, inteligencia, persecución penal y sistema penitenciario”.
La formalización de estas singulares entidades económicas ocurrió en 2013, cuando el gobierno conservador de Porfirio Lobo, del Partido Nacional, aprobó una ley integral que les dio sustento jurídico.
Con ese respaldo legal, Próspera se fundó oficialmente en 2017. Tres años después comenzó a recibir a sus primeros residentes e inversionistas y, posteriormente, experimentó un crecimiento notable con la llegada de nuevas empresas, habitantes, desarrollos inmobiliarios y la organización de eventos que le dieron proyección internacional.
¿Desarrollo económico y tecnológico a cambio de soberanía?
De acuerdo con una nota publicada por The New York Times, hasta 2024 Honduras Próspera Inc., la principal empresa detrás de la charter city ubicada en Roatán y con sede en Estados Unidos, habría recaudado alrededor de 120 millones de dólares en inversiones, incluidas aportaciones de fondos de capital de riesgo respaldados por Peter Thiel, Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, y Marc Andreessen, cofundador de Netscape Communications Corporation.
Recientemente, Jorge Constantino Colindres, secretario técnico de Próspera, recordó que el proyecto fue la primera ZEDE establecida en Honduras y afirmó que “su visión es construir en Honduras el mejor lugar del mundo para hacer negocios, vivir y trabajar, con estabilidad jurídica, seguridad física y libertad individual. No recibe fondos del Gobierno Central, no emite pasaportes, no tiene ejército y transfiere el 12% de su recaudación fiscal al Gobierno Nacional y a las municipalidades. Lo que sí tiene Próspera es lo que Honduras ha necesitado durante décadas: un entorno regulatorio de clase mundial”.
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