El creador de Zelda no quería este juego de la saga y se equivocó por completo

A principios de los años 2000, Nintendo presentó una impresionante demo técnica para su GameCube: un combate realista entre Link y Ganondorf, inspirado directamente en The Legend of Zelda: Ocarina of Time. Los fanáticos enloquecieron y exigieron ese juego. Sin embargo tras bambalinas, el equipo de Eiji Aonuma (quien codirigió OoT y después tomó la franquicia) se aburría con ese estilo realista y prefirió dibujar a un Link caricaturesco, de cabeza redonda y ojos gigantescos. Al equipo le encantó la idea, pero como revela DidYouKnowgaming sabían que Shigeru Miyamoto, creador de la saga, odiaría este enfoque infantil tan alejado de lo que se había mostrado al público.
La conspiración interna para engañar al jefe
Conscientes de que el proyecto sería rechazado de inmediato, los desarrolladores decidieron trabajar bajo absoluto secreto. Durante meses, le ocultaron el nuevo diseño de Link a Miyamoto. El equipo avanzó con el desarrollo lo más rápido posible para que, tecnológicamente, fuera imposible dar marcha atrás. Sabían que presentar bocetos significaría la muerte de Toon Link; debían mostrar el juego en movimiento para demostrar su valor.

Cuando Miyamoto finalmente descubrió la verdad durante una presentación oficial de The Legend of Zelda: The Wind Waker, su reacción fue fría y molesta. El creador de Zelda se enfureció por la estética cartoon, considerándola ridícula, e incluso le suplicó a Aonuma que cambiaran el diseño de Link antes de que fuera tarde. Pero el equipo se mantuvo firme: el motor de juego ya estaba calibrado para ese estilo y empezar desde cero no era una opción viable.
Un rechazo masivo más allá de las oficinas de Kioto
Miyamoto no fue el único en horrorizarse ante este Link de ojos enormes. Cuando el juego se presentó en la E3 2001, la reacción de la prensa y de los videojugadores fue de un rechazo absoluto. Tras la demo oscura del año anterior, la comunidad se sintió traicionada y vio el estilo cel-shading como una regresión infantil para atraer a un público más joven.
La respuesta del mercado pareció darle la razón a Miyamoto al principio, ya que las ventas de Wind Waker no alcanzaron el éxito arrollador de Ocarina of Time. Los jugadores de Occidente, que en ese momento preferían títulos con estéticas oscuras y maduras, le dieron la espalda. Sin embargo, este rechazo inicial fue el resultado de juzgar el juego solo por su superficie, sin ver el genio detrás de su propuesta.


El tiempo suele poner todo en su lugar, y Miyamoto se equivocó con su diagnóstico. Mientras que los gráficos realistas de los juegos de principios de los 2000 han envejecido con dificultad, The Wind Waker se sigue viendo impecable y atemporal. Gracias a la técnica del cel-shading, su apartado visual no ha envejecido un solo día. Lo que Miyamoto consideró un error comercial resultó ser una genialidad artística capaz de trascender generaciones.
Para colmo, este polémico «Toon Link» se convirtió en un ícono de la cultura pop y en una versión recurrente para Nintendo. La compañía aprovechó este estilo en entregas portátiles sumamente exitosas como The Legend of Zelda: Phantom Hourglass y The Legend of Zelda: Spirit Tracks, además de incluirlo como personaje en la saga Super Smash Bros. Si Miyamoto se hubiera salido con la suya imponiendo el realismo, nos habríamos perdido de uno de los capítulos más poéticos y memorables de la historia de los videojuegos.
DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://www.xataka.com.mx/videojuegos/creador-zelda-no-queria-este-juego-saga-se-equivoco-completo




