La gripa del bienestar – El Heraldo de México

Rubén Rocha Moya regresó a la gubernatura de Sinaloa después de 112 días de licencia. Duró apenas unas horas. Llegó, se sentó, actuó como que nada había pasado y, al día siguiente, volvió a pedir licencia por tiempo indefinido.
Rocha enfrenta señalamientos muy graves provenientes de Estados Unidos, relacionados con una presunta colaboración con integrantes del Cártel de Sinaloa.
Es cierto que todos sabemos que mientras no exista una sentencia, tiene derecho a la presunción de inocencia.
Lo grave es que normalicemos que los políticos gobiernen, administren nuestro presupuesto y se encarguen de nuestra seguridad bajo investigaciones y señalamientos graves, cuando deberían estarse defendiendo en un tribunal.
Pareciera que mientras un personaje político no esté formalmente condenado, puede seguir ejerciendo el poder como si nada. En cambio, gracias al voto del PRIAN, al ciudadano de a pie le aplican la prisión preventiva oficiosa. Como si la responsabilidad, la ética pública y la confianza ciudadana fueran solo accesorios en los políticos.
Y mientras Rocha regresaba a escena, Palacio Nacional amanecía con gripa, el pretexto perfecto de ganar tiempo para valorar las consecuencias y encontrar el remedio que los haga perder menos votos en la elección 2027.
Y fue entonces que la presidenta decidió marcar distancia y el mensaje terminó siendo claro: el regreso no había caído nada bien.
De fondo hay un tema que es más preocupante que el intento de regreso de Rocha o la cancelación de la visa de Andy o el control de la conversación desde las mañaneras, y es que en México las consecuencias políticas rara vez llegan por las instituciones. Llegan cuando el costo mediático se vuelve demasiado alto, cuando Washington pregunta demasiado, cuando los titulares empiezan a acumularse o cuando alguien dentro del propio partido decide que ya no conviene cargar con el personaje o cuando la popularidad se ve afectada.
La licencia se ha convertido en una figura muy cómoda: ni renuncio, ni me destituyen, ni desaparezco. Me hago a un lado un rato y regreso cuando considero que bajó la tormenta.
El limbo político mexicano.
Y todo esto ocurre mientras tristemente Sinaloa sigue enfrentando violencia, desapariciones y miedo.
Por eso hay una pregunta que llevo tiempo haciéndome, y no solamente por Rocha.
Me la he hecho muchas veces viendo el carrusel de entrevistas, medios nacionales y declaraciones del gobernador Esteban Villegas, hablando de seguridad en Durango: ¿con qué autoridad puede combatir el Estado al crimen organizado cuando quienes gobiernan tienen que dedicar tanto tiempo a explicar su propia relación -real, supuesta o investigada- con ese mismo crimen?
Porque cuando un gobernador tiene que hacer ruedas de prensa, recorrer noticieros nacionales explicando qué grupos existen, cuáles no existen, qué hacen, qué no hacen, qué les permite o qué no les permite el gobierno, inevitablemente surge otra pregunta: ¿quién está dando explicaciones a quién?
Y el problema ya no es solamente jurídico. Es político.
Un gobernante puede no haber sido condenado por absolutamente nada y aun así haber perdido algo indispensable para gobernar: credibilidad y confianza de su pueblo.
Y la credibilidad no se recupera con entrevistas, boletines ni giras mediáticas. Tampoco con solicitudes de licencia o regresos como si no pasara nada. Se recupera con resultados tangibles y visibles.
El pueblo de México necesita exigir se use de nuevo una palabra que parece haber desaparecido del vocabulario público: consecuencia.
Consecuencia política cuando se pierde la confianza. Administrativa cuando existen irregularidades. Penal cuando se demuestra un delito.
Porque el problema de Rocha Moya no es solamente Rocha Moya. O que en Palacio Nacional tengan gripa.
Es el mensaje que queda para todos los demás: que aquí, en los gobiernos de Morena, los funcionarios y políticos pueden resistir prácticamente cualquier escándalo mientras sean de la 4T, aliados y tengan suficiente tiempo para esperar a que cambie la conversación.
Por Paty Flores Elizondo
Diputada Federal de Movimiento Ciudadano
@PATY_FLORESE
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