En el año 2000 comenzó con unos cuantos fragmentos de coral. Hoy sus «árboles» submarinos ayudan a recuperar arrecifes

Ken Nedimyer era un coleccionista de peces que desde su niñez exploró buceando en los Cayos de Florida. A lo largo de su vida había sido testigo del deterioro des estos arrecifes: los corales cuerno de alce y cuerno de venado que poblaban densos matorrales bajo el agua poco a poco fueron muriendo debido a blanqueamiento, enfermedades y daños causados por desastres naturales, al punto de que su población había disminuido casi 90%.
Cuando notaba que algún trozo se desprendía, Nedimyer lo recogía y volvía a fijarlo. Así, sin siquiera proponérselo, comenzó un proyecto de conservación que comenzaría a tomar forma en el año 2000, cuando con ayuda de su hija comenzaron a propagar fragmentos de coral cuerno de venado, los cuales volvían a crecer sanos en las playas de Florida.
De un proyecto padre-hija a una organización dedicada a proteger especies en peligro
Todo comenzó como un proyecto escolar para el club 4-H de desarrollo juvenil de su hija. Sin embargo, cuando sus acciones comenzaron a dar frutos, Nedimyer se acercó a la Reserva Marina Nacional de los Cayos de Florida y a The Nature Conservancy (TNC) para donar coral propagado para sus labores de restauración.
En 2004, consiguió financiamiento de la NOAA y TNC para un estudio piloto. Dos años más tarde, el proyecto creció y aparecieron más sitios de cultivo en otras partes de Florida. En 2007, Nedimyer finalmente fundó la Coral Restoration Foundation (CRF). Ya no se trataba solo de un proyecto padre-hija, sino de una organización dedicada a cultivar coral cuerno de venado y cuerno de alce para devolverlos al arrecife.
Los árboles de coral
El siguiente salto llegó en 2011, cuando junto con Kevin Gaines y Stephanie Roach, publicó un artículo en la revista AACL Bioflux que describía una técnica que él mismo había desarrollado. Se trata del «Coral Tree Nursery» o árbol de coral.
Se trataba de un tronco vertical de PVC, sostenido por un flotador y anclado al fondo, con ramas horizontales de las que colgaban los fragmentos de coral atados con hilo de monofilamento. La estructura se mecía con las olas y las corrientes en lugar de resistirlas, lo que reducía el daño por oleaje y las enfermedades, y aceleraba el crecimiento.
Hasta entonces, los viveros submarinos usaban diseños planos para sus proyectos de restauración; sin embargo, el árbol de coral aprovechaba la columna de agua. El diseño resultó ser tan eficaz y barato que pronto se volvió un ícono de la conservación de corales y varios grupos de restauración en otras partes del mundo adoptaron el mismo modelo.
En 2012, Nedimyer fue nombrado Héroe CNN por su trabajo, y ese mismo año un periódico lo apodó «el susurrador de coral«. Con los años, la Coral Restoration Foundation creció hasta operar varios viveros a lo largo de los Cayos de Florida, y sus árboles de coral han servido para replantar más de 200,000 fragmentos en el arrecife. Actualmente, Nedimyer ya no ocupa la dirección de CRF y en cambio ha fundado Reef Renewal International, con el que ha seguido instalando viveros.
Imagen de portada | Coral Restoration Foundation.
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