La UNAM devuelve esplendor a la sala Nezahualcóyotl

Después de casi seis meses cerrada, la Sala Nezahualcóyotl volverá a recibir público el 26 de septiembre, luego de una rehabilitación — que tendrá un costo final de 153 millones de pesos— que intervino distintas áreas del recinto sin modificar las características arquitectónicas que lo distinguen, un equilibrio que para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) implicó trabajar no solamente sobre aquello que los visitantes podrán ver cuando regresen a sus butacas, sino también sobre instalaciones, infraestructura y espacios de apoyo que habían acumulado desgaste después de 50 años de funcionamiento.
Para Rosa Beltrán, coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, uno de los principales retos fue intervenir un edificio que debía conservar aquello que lo convirtió en una referencia para la música, particularmente sus condiciones sonoras, por lo que el proyecto se desarrolló como un trabajo colegiado en el que participaron distintas áreas de la Universidad.
“Hemos conseguido el sueño de rehabilitar nuestra maravillosa sala Nezahualcóyotl. Tras 50 años de existencia, necesitaba este trabajo que se hizo a fondo. Lo primero que quiero decir es que es un trabajo colegiado que el rector estuvo al frente y de acuerdo desde el primer momento en que entregamos el proyecto, desde luego, pues ha estado al frente en la Dirección de Obras, la Dirección de Patrimonio, el trabajo incondicional siempre atento de la tesorera, del arquitecto Tepichín, sin duda también el director de Música, porque era muy importante que más allá de la parte arquitectónica de la obra, de lo que implique el edificio, cuidáramos por encima de todo el aspecto sonoro”, comentó en conferencia de prensa.
La dimensión de esa intervención también está relacionada con el uso que tiene actualmente el recinto, pues el edificio fue concebido originalmente para la Orquesta Filarmónica de la UNAM (OFUNAM) y hoy alberga la actividad de tres orquestas, además de una programación que atrae a más de 400 mil personas cada año.
“Esta es la segunda sala más importante de América Latina, la joya de la corona para muchos músicos y teníamos que cuidar ese aspecto y seguir con acuciosidad cada parte de este proyecto y responder también a las necesidades que se presentaron en los planos desde el origen. Es un trabajo de rehabilitación, o sea, respetó absolutamente todas las características de esta sala; sin embargo, se van a notar algunos cambios porque a pesar de respetar el diseño completo, el diseño original, se aprovechó para hacer algunas mejoras”, explicó Beltrán.
El ingeniero Gonzalo Guerrero, director de Obras y Conservación de la UNAM, resumió esa relación entre arquitectura y sonido al describir el recinto como una estructura en la que ambas dimensiones están estrechamente vinculadas, de ahí que la intervención tuviera que conservar la concepción arquitectónica de Arcadio Artis y el trabajo acústico de Christopher Jaffe.
“Con frecuencia digo que esta es una gran caja de música cobijada por un edificio extraordinario y no tengo maneras de demostrarlo, quizá en las preguntas y en el recorrido que se vaya a hacer, vamos a subrayar algunos de estos detalles porque para donde volteen hay algo que se hizo, sea para preservarlo o sea para mejorarlo”, comentó el ingeniero.
LA REHABILITACIÓN CONSTA DE TRES ETAPAS
La rehabilitación se organizó por etapas y una de las primeras necesidades fue contar con un espacio adicional de ensayo que pudiera acercarse a las condiciones sonoras de la sala principal, particularmente porque la actividad de las orquestas exige espacios que permitan trabajar sin depender exclusivamente del escenario.
El arquitecto Fernando Tapichín, director de Proyectos de la Dirección de Obras y Conservación, contó que la intervención se concentró principalmente en las zonas de infraestructura que acompañan a la sala, mientras el espacio principal se mantuvo entre los mejores conservados.
“Se inició el proyecto a finales de 2024. En esa etapa empezamos a visualizar las superficies que, bueno, el edificio tiene 4 mil 560 metros cuadrados, de los cuales la intervención suma mil 250 metros cuadrados. Lo que vamos a recorrer es alrededor del 30% y esto significa que la intervención versa sobre todo en las zonas de infraestructura de acompañamiento, que no son necesariamente la sala”, señaló el arquitecto.
Una de las intervenciones fue la construcción de una sala de ensayos de 195 metros cuadrados en el sótano, cuyo diseño acústico buscó reproducir condiciones de reverberación y absorción sonora similares a las de la sala principal, al mismo tiempo que se renovaron redes eléctricas, hidrosanitarias y de telecomunicaciones, una infraestructura que debía responder a una operación cada vez más compleja.
La segunda etapa, que concluyó tras 180 días de trabajos, se concentró en camerinos, pasillos, sanitarios, vestíbulos, barras de alimentos y el foro, con intervenciones que fueron desde la rehabilitación acústica hasta la renovación de instalaciones y sistemas de iluminación, mientras que en el escenario se restauraron elementos de carpintería y los difusores acústicos, además de modernizarse la iluminación escénica.
En el interior también se realizaron trabajos destinados a mejorar la experiencia de los visitantes y las condiciones de operación del recinto, entre ellos la renovación de alrededor de 800 butacas de la planta baja, la habilitación de 34 espacios para personas con discapacidad y la rehabilitación de elementos arquitectónicos que forman parte de la imagen de la sala.
“Desde el ingreso al recinto podrán observar un barandal, antes teníamos muchos problemas ahí con los tropezones y con los visitantes. Entonces, se diseñó un barandal que se integra totalmente a la arquitectura de la sala y ya estando aquí, que es el vestíbulo principal, pues ustedes también podrán ver estos maravillosos marimbas o elementos de madera, los rehabilitamos, algunos ya estaban dañados también por las tuberías, los sanitarios que tenemos en la parte superior, ya presentaban algunas filtraciones, lo cual iba dañando estos elementos”, compartió el ingeniero Mario Alberto Ugalde, director de Conservación de la Dirección de Obras y Conservación.
La intervención también permitió atender pisos, escaleras de mármol, barandales, puertas de madera y lambrines, estos últimos con una función acústica dentro de la sala, mientras que el sistema de aire acondicionado recibió mantenimiento mayor para conservar el diseño original y resolver problemas en su funcionamiento, además de incorporar sistemas de desinfección mediante lámparas ultravioletas.
En el escenario se sustituyó la duela y se aprovechó el cierre temporal para intervenir elementos que resultan difíciles de mantener durante la operación habitual, entre ellos las estructuras suspendidas y los acrílicos que funcionan como difusores, mientras que la modernización de la iluminación escénica permitirá también reducir el consumo de energía hasta en un 50%.
LOS TRABAJOS DE REHABILITACIÓN TERMINARÁN EN 2027
Mientras la sala vuelve a recibir conciertos, los trabajos no terminarán todavía, ya que la tercera etapa ya está en marcha y se extenderá hasta 2027, principalmente será la intervención del edificio de orquestas, donde se reorganizarán los acervos de partituras y se ampliarán y adecuarán espacios destinados a oficinas, vestidores, camerinos y pequeñas salas de ensayo.
La tesorera del Patronato Universitario, Guadalupe Mateos, explicó que la rehabilitación se financió como parte de las prioridades establecidas por la Rectoría y que el presupuesto aprobado en 2025 fue de 153 millones de pesos, mientras el Patronato continuará acompañando las etapas pendientes para completar el proyecto.
El ingeniero Ugalde también afirmó que buscaron cumplir relacionada con los recursos por lo que el 42% de ellos corresponde a licitaciones públicas nacionales, el 33% a invitaciones restringidas y el 25% fueron adjudicaciones directas.
Así, la intervención, que en conjunto con el edificio de orquestas contempla más de 8 mil 500 metros cuadrados, implicó 28 frentes de trabajo y la participación diaria de más de 200 trabajadores, con especialistas en carpintería, iluminación, audio y distintas áreas técnicas, mientras la Universidad buscó mantener la actividad de un recinto cuya programación se planea con hasta un año de anticipación.
La reapertura de la Sala Nezahualcóyotl será el 26 de septiembre con un concierto de la OFUNAM, dirigida por Sylvain Gasançon, donde se estrenará Fanfarria volcánica, de Gabriela Ortiz; el violonchelista letón Mischa Maisky interpretará música de Saint-Saëns y Chaikovski, y el programa cerrará con la Sinfonía núm. 1, Titán, de Mahler.
PAL
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