Las expediciones y proyectos detrás de la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex para comprender un mundo en transformación

En diciembre de 2022, los países integrantes del Convenio sobre la Diversidad Biológica de la ONU adoptaron la meta 30×30, que busca conservar al menos 30% de las áreas terrestres, de aguas continentales, costeras y marinas del planeta para 2030. Sin embargo, en 2024 solo 8.4% de las áreas oceánicas y costeras estaban documentadas como protegidas o conservadas, por lo que alcanzar este objetivo requerirá no solo ampliar significativamente las zonas bajo protección, sino también impulsar la investigación científica para comprender cómo cambian los ecosistemas, qué amenazas enfrentan y qué acciones pueden contribuir a preservarlos.
Esa combinación de investigación científica, conservación y proyectos desarrollados sobre el terreno está detrás de la Iniciativa Perpetual Planet, lanzada por Rolex en 2019 para apoyar a científicos, exploradores y organizaciones que trabajan frente a distintos desafíos ambientales.
La Iniciativa Perpetual Planet reúne actualmente a más de 30 socios y 165 galardonados con los Premios Rolex. Entre sus principales líneas de trabajo están las expediciones científicas desarrolladas con la National Geographic Society, los Hope Spots impulsados por Mission Blue y los proyectos apoyados por los Premios Rolex, creados en 1976, entre otros proyectos. Cada uno aborda el problema desde una escala distinta, pero todos giran alrededor de una misma pregunta: ¿qué se necesita para conservar ecosistemas que todavía estamos tratando de comprender?
Medir un planeta que está cambiando
En 2019, un equipo de científicos llegó al monte Everest. Querían entender qué estaba ocurriendo con uno de los sistemas de agua más importantes de Asia y obtener información de un entorno en el que recopilar datos puede llegar a ser muy complejo.
Los glaciares de la región Hindú Kush-Himalaya almacenan y liberan agua de la que dependen poblaciones río abajo. Durante aquella expedición al Everest, organizada por la National Geographic Society y apoyada por Rolex, el grupo de investigadores instaló una red de cinco estaciones meteorológicas, incluida la que entonces se convirtió en la más alta del mundo. Los datos climáticos, geológicos y biológicos obtenidos durante el proyecto dieron como resultado la publicación de 30 artículos científicos que ayudaron a mejorar la comprensión del impacto del calentamiento global en los entornos de gran altitud.
La expedición fue el inicio de una serie de investigaciones enfocadas en algunos de los sistemas que ayudan a regular el planeta. La alianza entre Rolex y National Geographic Society se remonta a 1954 y con el tiempo, evolucionaron hasta convertirse en las Expediciones Rolex National Geographic Perpetual Planet, centradas en tres grandes sistemas: las montañas como torres de agua del mundo, las selvas como los pulmones del planeta y los océanos como su sistema de enfriamiento.
En el caso de las montañas, por ejemplo, las expediciones buscan obtener datos sobre glaciares, disponibilidad de agua y los efectos del cambio climático en regiones de gran altitud. Después del Everest, la colaboración hizo posibles investigaciones en el monte Tupungato, en la frontera entre Argentina y Chile, y el monte Logan, en Canadá, donde se instalaron instrumentos y se recopilaron nuevos registros sobre estos entornos.
En abril de 2022 también comenzó una serie de siete investigaciones científicas a lo largo de la cuenca del Amazonas, desde los Andes hasta el Atlántico. Los equipos estudiaron la conexión entre distintos puntos de la región y el papel que desempeñan las inundaciones estacionales para las comunidades y la vida silvestre.
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