Osmar Olvera y Juan Celaya comparten las claves de su éxito en los Juegos Centroamericanos

Tras su destacada participación en los Juegos Centroamericanos y del Caribe, los clavadistas mexicanos Osmar Olvera y Juan Celaya visitaron el foro de Macanazo Informativo en Heraldo Televisión. Con las preseas de oro y bronce, los atletas compartieron sus sensaciones tras haber iniciado con el pie derecho un nuevo camino internacional luego del compromiso olímpico previo.
Al recordar el arranque del presente calendario competitivo, Osmar Olvera analizó cómo se entrelazan las distintas competencias dentro del alto rendimiento, remarcando la ininterrumpida continuidad de los entrenamientos entre un torneo y otro dentro del ciclo deportivo.
«Iniciando desde el año pasado, terminan Juegos Olímpicos y el proceso para los siguientes empieza al siguiente año.», detalló.
El medallista profundizó en la dinámica mental a la que se enfrentan los atletas tras cerrar una justa de gran envergadura, explicando que, aunque existe una pausa breve para recobrar fuerzas, la mente del deportista de alto rendimiento siempre se mantiene enfocada en la preparación de las siguientes metas.
«Descansas un poco, pero ya estás pensando en lo que viene. Iniciando así Centroamericanos, creo que los dos estamos muy contentos.», subrayó.
En cuanto al acondicionamiento físico y la planificación de las cargas de trabajo, Juan Celaya aclaró que tras afrontar exigencias de máximo nivel resulta físicamente imposible mantener al cuerpo en un estado permanente de máxima tensión o exigencia técnica.
«No puedes estar en tu pico deportivo todo el tiempo y en tu máximo desempeño técnico todo el tiempo.», afirmó.
Por ello, Celaya detalló en profundidad la metodología que implementan en el gimnasio y la fosa, la cual consiste en desarmar la rutina completa de ejecuciones complejas para concentrarse prioritariamente en la corrección de las posturas más básicas.
«Hay que regresar a hacer clavados sencillos, volver a hacer los detalles finos, que es lo que se traslada ya a las competencias más grandes o a los clavados más difíciles.», explicó.
El clavadista continuó desglosando este método de entrenamiento y ejemplificó de manera muy precisa cómo deben desarmar las acrobacias con mayor grado de dificultad de su repertorio para reconstruir la precisión técnica desde los fundamentos más simples.
«De tu clavado más difícil de cuatro y media vueltas al frente o dos y media vueltas con tres giros, tienes que regresarte a hacer paraditos, soldaditos, entraitas al agua, simulaciones de las vueltas.», detalló.

La importancia de lograr resultados contundentes
Durante la entrevista se abordó el tema de la asignación de las plazas olímpicas obtenidas para el país y los criterios que se consideran para otorgarle el pase directo al atleta que las consigue. Al respecto, Osmar Olvera sostuvo que una actuación sobresaliente acompañada de una presea en el podio internacional le otorga al clavadista el mérito suficiente para asegurar su nombre en la lista definitiva.
«Si eres muy contundente y ganas esa plaza con una medalla, ya sea oro, plata o bronce, o con una muy buena actuación peleando medallas, pues creo que tienes lo suficiente para decir: ‘Siento que me la puedes dar con mi nombre’.», destacó.
Olvera agregó que la contundencia en los resultados internacionales simplifica el criterio de las autoridades, ya que brinda certeza tanto al deportista en su planificación como a las instituciones encargadas de estructurar la delegación oficial.
«Cuando ganas la plaza de una forma contundente, pues obviamente las instituciones pueden decir: ‘Okay, es con tu nombre y prepárate para llegar de la mejor forma a Juegos Olímpicos’.», comentó.
Más allá de la fosa y las exigencias de la alberca, los deportistas reconocieron que el alto rendimiento exige sacrificios constantes en su vida cotidiana. Al ser cuestionado sobre cuál representa su principal obstáculo personal fuera de los entrenamientos, Osmar admitió la enorme dificultad que le supone mantener el control estricto de su dieta de rendimiento.
«Fuera de la alberca, lo que más me cuesta es la alimentación, cuidarme. Me cuesta mantenerme cuando termino de competir, no subir tanto de peso, mantenerme y estar bien.», compartió.
Ahondando en este reto fuera del agua, el atleta confesó entre risas cuáles son los antojos específicos que más trabajo le cuesta evadir durante sus periodos de descanso, reconociendo que debe vencer esa tentación si desea mantenerse en la cúspide de la disciplina.
«Me gustan mucho las papas, me gustan mucho las gomitas. Eso sí me cuesta, es algo que al final tengo que hacerlo si quiero ganar.», detalló.
Para finalizar el encuentro, Olvera reaccionó a los comentarios que lo señalan como una de las grandes figuras del deporte mexicano y reafirmó con absoluta convicción la magnitud de los objetivos que guían cada una de sus jornadas de preparación.
«Quiero hacer historia, mi sueño es ser campeón olímpico y confío en que lo voy a lograr. Trabajo para eso, entreno para eso.», sentenció.
Por último, el joven clavadista dejó en claro que su ambición deportiva va más allá de un triunfo aislado, revelando que busca construir una trayectoria de largo alcance que deje un legado imborrable en el medallero de la delegación nacional.
«Si bien aún no logro mi más grande sueño que es ser campeón olímpico, mi sueño después de ese es ser el máximo medallista olímpico en la historia de México. Sé que tengo la capacidad y mucha gente me ha dicho que puedo lograrlo.», destacó.
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