Surge más evidencia de que beber café o té muy caliente eleva el riesgo de cáncer de esófago
Un estudio publicado en la revista International Journal of Cancer ha encontrado más evidencia de que beber líquidos a altas temperaturas está vinculado a un aumento en el riesgo de desarrollar un tipo de cáncer de esófago. La interpretación de los autores es que las lesiones térmicas continuas en el revestimiento del esófago podrían favorecer procesos carcinogénicos.
Los investigadores analizaron dos grandes bases de datos de Reino Unido que, en conjunto, incluían a 977,282 adultos. Durante el seguimiento se detectaron 2,348 cánceres de esófago: 1,045 carcinomas de células escamosas y 1,303 adenocarcinomas. A los participantes también se les preguntó sobre sus hábitos de consumo de bebidas calientes: si las preferían tibias, calientes o muy calientes, cuántas tazas tomaban al día y si bebían principalmente té o café.
Aunque solo alrededor del 15% de los participantes dijo preferir sus bebidas “muy calientes”, este grupo concentró cerca del 26% de los casos de carcinoma de células escamosas. Al comparar la frecuencia con la que apareció este cáncer entre los distintos grupos, los investigadores calcularon que quienes preferían las bebidas muy calientes tenían un riesgo 3.17 veces mayor de desarrollarlo que quienes las tomaban tibias.
El estudio también encontró una relación con la cantidad consumida. Las personas que bebían seis o más tazas de té o café al día presentaron un riesgo 71% mayor de carcinoma de células escamosas que quienes consumían menos de seis, incluso después de tener en cuenta la temperatura preferida de las bebidas. En cambio, ni la temperatura ni la frecuencia de consumo mostraron una asociación comparable con el otro tipo de cáncer analizado, el adenocarcinoma de esófago.
El estudio no midió directamente la temperatura de las bebidas de los participantes, por lo que sus resultados no permiten establecer un umbral exacto a partir del cual aumenta el riesgo ni una temperatura que pueda considerarse completamente “segura”. Los autores sostienen, sin embargo, que reducir la temperatura de las bebidas en poblaciones donde se consume té y café con frecuencia podría ser una medida útil para prevenir algunos casos de carcinoma de células escamosas.
El carcinoma de células escamosas es uno de los dos principales tipos de cáncer de esófago, junto con el adenocarcinoma. A escala mundial ha sido históricamente el más frecuente y concentra una parte importante de su incidencia en regiones de Asia oriental y África.
La relación entre las bebidas muy calientes y el cáncer tampoco es nueva. Desde 2016, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la OMS, clasifica el consumo de bebidas a más de 65 °C dentro del Grupo 2A, “probablemente carcinogénico para los humanos”. La clasificación se refiere a la temperatura de consumo, no específicamente al café, al té o al agua. Además, los 65 °C no constituyen una frontera biológica demostrada, sino el umbral utilizado por la agencia para evaluar la evidencia disponible.
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