Estados Unidos debe buscar el regreso de la democracia en Venezuela

Tras la extracción de Nicolás Maduro por las fuerzas militares estadounidenses, y de la imposición por parte del presidente Donald Trump de una transición tutelada —con la misma cúpula que ha gobernado el país en los últimos 13 años—, en Venezuela existen hoy muchas dudas sobre qué escenarios se abren para “hacer a Venezuela grande otra vez”, como ofreció Trump el día del ataque.
Pese al desconcierto inicial, y a que hay pocas certezas o un plan establecido, ya se ha ido configurando una realidad: la continuidad administrativa del régimen de Maduro, ahora encabezado por quien fue su vicepresidenta, Delcy Rodríguez. También, que se facilitará el acceso al mercado de Estados Unidos del crudo venezolano. Fuera de eso, hay una hoja de ruta indefinida que fue esbozada el miércoles 7 de enero por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien dijo en el Congreso de Estados Unidos que las fases de este proceso son: la estabilización para evitar el caos, la recuperación y finalmente una transición. No dejó claro si estas etapas tienen fechas o metas verificables. El jueves 8, Trump dijo que esta tutela estadounidense podría durar años.
El reto más complicado para Venezuela —y la administración trumpista— consistirá en generar un espacio de encuentro en el que los distintos actores puedan acordar la hoja de ruta para la transición democrática, dado que el régimen madurista ha usado siempre los procesos de negociación como palanca para permanecer en el poder y debilitar a las disidencias, siempre con el apoyo de las fuerzas armadas.
Por eso hoy se requiere que la administración trumpista busque abrir los espacios para facilitar la actuación de los grupos de sociedad civil, los partidos políticos y los medios de comunicación y el periodismo. También es necesario que los organismos multilaterales y los países de la región, que el año pasado no pudieron evitar que Maduro consolidara un fraude electoral en las elecciones presidenciales, hagan todos los esfuerzos para reencauzar el proceso de cambio y lograr el tránsito hacia la democracia.
El problema es que las primeras acciones estadounidenses, hasta ahora, solo se han centrado en el petróleo venezolano. “Vamos a reconstruir Venezuela de una manera muy rentable. Vamos a tomar el petróleo. Vamos a bajar los precios del petróleo y vamos a darle dinero a Venezuela, que lo necesita desesperadamente”, dijo Trump.
La empresa estatal Petróleos de Venezuela informó que se encuentra en una negociación con el gobierno de Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo. Esto ya lo había anunciado Trump en su red Truth Social, al señalar que comprarían entre 30 y 50 millones barriles del crudo venezolano, que no habían podido ser comercializados por el bloqueo total a la actividad comercial petrolera venezolana, impuesto en diciembre por Estados Unidos.
Las acciones de Washington han sido cuestionadas por la Unión Europea, que se ha pronunciado por la recuperación de la democracia, algo que no aparece en los discursos de los voceros del país norteamericano ni del régimen venezolano, pero que se corresponde con el “Corolario Trump” a la Doctrina Monroe, dado a conocer a inicios de diciembre. Lo que busca es asegurarse de que el hemisferio occidental permanezca razonablemente estable “como para prevenir y desalentar la migración masiva hacia los Estados Unidos”; tener gobiernos que cooperen contra los llamados “narcoterroristas”, cárteles y otras organizaciones criminales transnacionales; y asegurar el acceso continuo a “ubicaciones estratégicas clave”.
La pregunta hoy es si, más allá del tema del petróleo, el retiro de Maduro ayudará a Venezuela y si Estados Unidos podrá mantener el control del país. “Eliminar a Maduro podría abrir la puerta a una transición duradera. Podría igualmente arrastrar a Estados Unidos a un peligroso atolladero”, dijo en entrevista Juan Sebastián González, director principal del Consejo Nacional de Seguridad para el Hemisferio Occidental durante el gobierno de Joe Biden y quien llevó a cabo el Acuerdo de Doha, que en 2023 permitió diseñar una ruta electoral a cambio de flexibilizar las sanciones estadounidenses contra la industria petrolera venezolana.
Por eso, agregó, es imprescindible transformar lo que hasta el momento es una “transición autoritaria” a una democrática, donde se realicen elecciones libres y el pueblo venezolano vuelva a elegir a sus gobernantes.
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