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Ser una persona noctámbula puede dañar a tu corazón, afirma la ciencia

¿Madrugador o noctámbulo? Este estilo de vida va más allá de una simple preferencia personal y podría tener consecuencias a largo plazo para la salud cardiovascular. Un estudio a gran escala, que siguió a más de 300,000 personas, revela que los adultos de mediana edad y mayores que trasnochan presentan una salud cardiovascular significativamente peor que quienes se mantienen activos a primera hora del día.

Además, se observó que los noctámbulos tenían un 16% más de riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular durante un período medio de seguimiento de aproximadamente 14 años. En particular, las mujeres noctámbulas mostraron puntuaciones de salud cardiovascular más bajas.

«Las personas con hábitos nocturnos suelen experimentar desajustes circadianos, lo que significa que sus relojes internos pueden no estar sincronizados con el ciclo natural de luz y oscuridad ni con la rutina diaria», explica Siener Kianelsi, especialista en sueño y trastornos del ritmo circadiano del Hospital Brigham and Women’s y la Facultad de Medicina de Harvard. «Además, las personas nocturnas son más propensas a adoptar hábitos de vida que afectan negativamente a la salud cardiovascular, como una alimentación poco saludable, el tabaquismo o un sueño insuficiente o irregular«.

La salud cardiaca y los ritmos de vida

Kianersi y su equipo estudiaron a 322,777 personas, con una edad media de 57 años, inscritas en el Biobanco del Reino Unido, con el objetivo de analizar la relación entre el cronotipo, es decir, la tendencia natural a ser matutino o vespertino, y la salud cardiovascular. Del total de participantes, aproximadamente el 8% se autodefinió como «claramente nocturno» y el 24% como «matutino», mientras que el 67% restante se clasificó como «intermedio», sin una preferencia marcada.

La salud cardiovascular se evaluó mediante el índice «Life’s Essential 8» de la American Heart Association. Este indicador valora cuatro conductas de salud, dieta, actividad física, tabaquismo y sueño, y cuatro factores clínicos, peso corporal, lípidos en sangre, glucosa en sangre y presión arterial, en una escala de 0 a 100, en la que las puntuaciones más altas reflejan una mejor salud cardiovascular.

El análisis mostró que, en comparación con los cronotipos intermedios, los noctámbulos tenían un 79% más de probabilidades de presentar una puntuación global inferior a 50, considerada deficiente. En cuanto a los componentes individuales, obtuvieron peores resultados en seis de los ocho indicadores, especialmente en tabaquismo (un 54% más frecuente) y en sueño inadecuado (un 42% más frecuente). Por el contrario, las personas matutinas presentaron resultados ligeramente más favorables que los tipos intermedios, con un 5% menos de probabilidades de registrar puntuaciones bajas.

Durante el período de seguimiento se documentaron 17,584 episodios cardiovasculares, incluidos 11,091 infartos de miocardio y 7,214 accidentes cerebrovasculares. El análisis confirmó que el aumento del riesgo cardiovascular en los cronotipos nocturnos era estadísticamente significativo. En cambio, no se observó un incremento significativo del riesgo en los cronotipos matutinos en comparación con los intermedios.


Investigadores afirman que, en su ensayo clínico, los sujetos que consumieron en promedio una taza de café al día presentaron una menor recurrencia de fibrilación auricular en comparación con aquellos que se abstuvieron de beber productos con cafeína.


La mayor parte del riesgo es atribuible al estilo de vida

Los investigadores también trataron de comprender por qué los cronotipos nocturnos presentan un mayor riesgo de cardiopatía. Observaron que el 75% del exceso de riesgo en los noctámbulos podía explicarse por puntuaciones bajas en el índice Life’s Essential 8, es decir, por hábitos de vida poco saludables y peores indicadores clínicos.

Entre los factores individuales, el tabaquismo fue el principal mediador, ya que explicó el 34% de la asociación entre el cronotipo nocturno y la enfermedad cardiovascular. Le siguieron el sueño (14%), la glucosa en sangre (12%), el peso corporal (11%) y la dieta (11%). Al tener en cuenta estos factores relacionados con el estilo de vida, el efecto directo del cronotipo sobre el riesgo de cardiopatía dejó de ser estadísticamente significativo.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/ser-una-persona-noctambula-puede-danar-a-tu-corazon-afirma-la-ciencia

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