La industria de la comida chatarra se dio cuenta que hay algo mejor que vender dulces a los niños: ir por adultos nostálgicos

La nostalgia siempre vende. No importa la época, todo lo que se le considere «retro» va a estar en alza dentro del mercado. Industrias como la tecnología, los videojuegos y hasta el entretenimiento lo han entendido bastante bien al convertir productos de hace décadas en algo valioso. Este anhelo por revivir viejos tiempos ha favorecido a un negocio en particular: las dulcerías.
¿Recuerdas aquellos años en los que salías de la primaria y comprabas un Boing «de a cuartito», unos totis y hasta una cachetada? En México es común ver puestos de comida chatarra abarrotados de dulces y botanas afuera de las escuelas. Y aunque ciertas medidas gubernamentales han querido frenar su consumo, no tienen en cuenta un público ávido por comprar estos productos: adultos nostálgicos.
Si bien podemos concebir que los dulces y las frituras están asociados a los niños y adolescentes, quienes hoy tienen entre 30 y 40 años crecieron en un mundo donde justamente se acostumbraron a comprar estos productos al salir de la escuela. O incluso una tarde de domingo. Hoy, son el perfil ideal de cliente mayoritario en dulcerías: representan el 80% de ganancias para el negocio.
De acuerdo con un reportaje de El Confidencial, esta tendencia por lo vintage se ha transformado en un fenómeno en el cual los adultos figuran como la mayor demanda de mercancía para las dulcerías. Puede que los compren por mero gusto al sabor, pero su consumo tiene de fondo un valor agregado de mayor peso: la nostalgia y los recuerdos.

Productos que se venden en pleno 2026 para este sector poblacional representan un viaje a la década de los 80 y 90. De hecho, según indica el medio, varias empresas han confirmado el aumento en la compra de dulces retro. Tal como reconoció el jefe comercial de una empresa española, los adultos son quienes mantienen a flote el sector: «Se piensa que son para niños, pero si dependiéramos de ellos tendríamos que cerrar».
Aunque en México no existe un estudio que respalde que el consumo de alimentos azucarados en adultos se vincule con el efecto nostalgia, sí podemos decir que es un país donde sobresale esta industria. En 2021 se demostró que los mexicanos consumen un promedio 4.5 kilogramos de dulces al año. A su vez, un gran porcentaje de la población entre 20 años o más son asiduos a estos productos: el 35%.
Y esto no es todo. Desde 2012 la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) identificó que los alimentos catalogados como «no esenciales de alta densidad energética» o bien «de azúcares añadidos y grasas saturadas» es altísimo entre la población. En general, mantiene un consumo elevado de productos ultraprocesados, los cuales se asocian a un mayor riesgo de obesidad, diabetes y enfermedades crónicas.
No podemos afirmar que los adultos mexicanos igualmente se guíen por la nostalgia al momento de acudir a una tiendita. Sin embargo, en TikTok y Donde Ir recaban un amplio listado de dulces y «chucherías» que se vendían hace décadas y que tal vez muchos extrañen. De ahí que portales web como Central Dulcería dediquen una sección completa a la venta de «dulces retro». Relucen los Selz Soda, por ejemplo.
Al parecer, este deseo por abrazar el pasado ha surgido como un milagro para los estantes que poco a poco dejan espacios vacíos. Con una Generación Z plagada de campañas a favor de una alimentación saludable o que simplemente buscan alejarse del consumo de azúcar, puede que los adultos sean quienes vengan a revivir ese la industria de la dulcería. Y posiblemente, convertirse en el nuevo nicho.
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