La obra de Ramírez Vázquez, Goeritz y Friedeberg en diálogo

Pedro Ramírez Vázquez, Mathias Goeritz y Pedro Friedeberg exploraron la geometría como un modo de organizar la experiencia del mundo, explicó la co-curadora Layla Al-Azzam sobre “Geometrías en juego. Identidad y cuerpos de México”, muestra que inaugura el 13 de junio y permanece hasta el 6 de septiembre en la Galería Consigna.
«A partir de la arquitectura, la escultura y la imagen, las obras abren preguntas sobre cómo habitamos, cómo miramos y cómo nos reunimos en el espacio”, indica la curadora.
Desde esa premisa, la exposición propone a la arquitectura no como una experiencia en constante activación.
“Es una exposición de experiencias espaciales, porque la geometría aparece como un lenguaje que nace del plano y se completa en el recorrido con la mirada y convivencia con el otro”, señala Al-Azzam, quien subraya el carácter reflexivo del proyecto.
Así, la muestra articula una progresión entre tres aproximaciones al espacio, la arquitectura de Ramírez Vázquez, que encarna lo habitado y colectivo; la escultura de Mathias Goeritz, orientada a la contemplación desde la escala y la luz; y la obra gráfica y de diseño de Pedro Friedeberg, «que desplaza la geometría hacia lo imaginario mediante arquitecturas imposibles y sistemas visuales».
“Intentamos hacer una progresión desde el espacio arquitectural pensado para ser habitado, hasta el contemplativo y finalmente el imaginario”, apunta.
La exhibición reúne obra gráfica, escultura, diseño y material documental de la modernidad mexicana, donde destacan la maqueta del Estadio Azteca, la escultura en bronce del relieve «Imagen de México» del Museo Nacional de Antropología, obra gráfica vinculada a México 68, así como planos, fotografías y archivos «que permiten leer estos proyectos como procesos en construcción más que como objetos concluidos».
En la muestra se incluyen piezas de Mathias Goeritz y obras de Pedro Friedeberg, cuyas arquitecturas imaginarias, manos sillas y sistemas visuales «desplazan la geometría hacia lo simbólico, lo lúdico y lo especulativo».
“También hay cartas, planos y documentos que prolongan la vida de las obras y sus contextos y que ocupan un lugar central en la muestra, no como registro estático, sino como material en diálogo”, añade.
La exposición también incorpora memorabilia de época, vestimentas, piezas artesanales y textiles de origen huichol que influyeron en el diseño gráfico de las Olimpiadas de México 68.
En ese recorrido, destaca, la maqueta del Estadio Azteca ocupa un lugar central, pues, explica Al-Azzam, permite comprender la capacidad de la geometría para organizar la experiencia colectiva.
“La disposición de sus gradas, recorridos y puntos de observación revela cómo la arquitectura puede transformar a una multitud en una comunidad reunida alrededor de una misma experiencia. El estadio aparece como una máquina de experiencia común, donde miles de cuerpos convergen en una misma atención”, afirma.
“El futbol atraviesa la exposición como una clave contemporánea inevitable, una analogía espacial donde arquitectura, movimiento y emoción se sincronizan en tiempo real”, concluye.
La muestra contempla recorridos guiados por el arquitecto Javier Ramírez Campuzano, hijo de Pedro Ramírez Vázquez.
A DETALLE
- Reúne cerca de cien piezas entre maquetas, fotografías, cartas, planos, obras y esculturas.
- La exposición incorpora memorabilia, vestimentas, piezas artesanales y textiles de origen huichol que influyeron en el diseño gráfico de las Olimpiadas de México 68.
- La entrada es gratuita de martes a domingo.
FOTO: Consigna
MAAZ
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