El cometa interestelar 3I/Atlas podría ser de 2 a 3 veces más antiguo que nuestro sistema solar

El cometa 3I/Atlas está por abandonar el sistema solar para no volver jamás. En diciembre de 2025 alcanzó su punto más cercano a la Tierra y, desde entonces, los científicos intentan comprender lo extraño que realmente es. Un estudio reciente aporta nueva evidencia a la hipótesis de que este visitante interestelar podría ser casi tres veces más antiguo que el sistema solar y haberse formado en una región particularmente fría de la galaxia.
3I/Atlas presenta una proporción isotópica de agua nunca antes observada en nuestro vecindario cósmico. Un estudio previo realizado con el telescopio ALMA sugirió que su contenido de agua semipesada superaba entre 30 y 40 veces el registrado en cualquier cometa local conocido. Ahora, un artículo publicado en Nature basado en observaciones del telescopio espacial James Webb confirma esa anomalía e incorpora datos sobre isótopos de carbono, cuya abundancia cambia a medida que generaciones sucesivas de estrellas enriquecen la galaxia con elementos pesados.
A partir de las proporciones de deuterio e hidrógeno y de los rastros de carbono-13, los investigadores construyeron una hipótesis sobre el origen del cometa. La composición de 3I/Atlas coincide con la que los modelos predicen para una etapa temprana de la Vía Láctea. Según los autores, esa firma química es compatible con una formación ocurrida hace entre 10 y 12 mil millones de años en un entorno con temperaturas inferiores a los -243 °C.
Para poner esas cifras en perspectiva, el Sol tiene poco más de 4,500 millones de años y la temperatura propuesta para el origen del objeto se sitúa apenas 30 °C por encima del cero absoluto, el límite inferior permitido por la física. Si la hipótesis es correcta, el cometa sería alrededor de 2.7 veces más antiguo que la Tierra, y se habría formado en un entorno galáctico extremo, donde ciertos procesos químicos favorecen la acumulación de deuterio en el agua.
La cápsula del tiempo que nos llegó desde otro sistema
3I/Atlas no fue el primer visitante interestelar detectado, pero sí el primero que los astrónomos pudieron estudiar con suficiente detalle como para reconstruir aspectos de su historia química.
Este objeto también representó una oportunidad excepcional para investigar las condiciones de formación planetaria en otras regiones de la Vía Láctea. Las muestras de material expulsadas por el cometa pasaron cerca de nosotros después de viajar durante más tiempo del que existe el Sol. Gracias a estos datos, los científicos descubrieron que los cometas formados en otros entornos galácticos pueden presentar composiciones químicas muy distintas a las observadas en el sistema solar.
Los autores reconocen que la edad estimada constituye una propuesta, no una conclusión definitiva. Todavía no existe evidencia suficiente para afirmar que 3I/Atlas tiene 12,000 millones de años. Sin embargo, las anomalías químicas detectadas siguen acumulándose y refuerzan la idea de que este visitante interestelar conserva información sobre una etapa muy temprana de la historia de la galaxia.
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