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Masaya, el volcán de Nicaragua ubicado cerca de 2 millones de personas, tiene dos cámaras de magma

Ubicado a solo 20 kilómetros de Managua, capital de Nicaragua, y rodeado por una población cercana a los 2 millones de habitantes, el volcán Masaya presenta un comportamiento similar al del Kīlauea, en Hawái, al tener dos cámaras de magma conectadas que interactúan tanto en el suministro de material magmático como en la actividad del cráter, lo que complica anticipar su evolución. Así lo concluye una nueva investigación que arroja luz sobre uno de los volcanes más activos del mundo y que, debido a su cercanía con zonas habitadas y a su atractivo turístico, requiere un monitoreo constante.

El Masaya forma parte del Arco Volcánico Centroamericano y está clasificado como un volcán en escudo basáltico, una característica que generalmente se asocia con erupciones poco violentas. Estos volcanes se forman a partir de lava muy fluida, capaz de desplazarse con facilidad y emerger a la superficie mediante flujos lentos y continuos, dando lugar a erupciones efusivas similares a las que distinguen a los volcanes hawaianos.

Sin embargo, el Masaya no siempre responde a ese patrón. A lo largo de su historia ha registrado erupciones explosivas de gran magnitud, incluidas al menos cuatro de tipo pliniano, uno de los eventos volcánicos más violentos, caracterizado por expulsar enormes cantidades de ceniza, gases y fragmentos de roca a gran altura. Los especialistas consideran que comprender las causas de estos cambios en su comportamiento es fundamental para anticipar su actividad, fortalecer las labores de vigilancia y reducir los riesgos para las comunidades asentadas en sus alrededores.

Con este objetivo, un equipo del Departamento de Geociencias de la Universidad Estatal de Pensilvania desarrolló un modelo para reconstruir la evolución del sistema magmático del Masaya. La investigación empleó imágenes de radar de apertura sintética (SAR) captadas por el satélite Sentinel-1 entre 2018 y 2024, las cuales fueron procesadas con interferometría de radar de apertura sintética (InSAR), una técnica capaz de detectar deformaciones del terreno de apenas unos milímetros al comparar imágenes obtenidas en distintos momentos.

Esta tecnología permitió generar un registro detallado de las variaciones experimentadas por el volcán a nivel del suelo. En lugar de centrarse únicamente en la actividad visible de la lava, los investigadores analizaron los cambios milimétricos de la superficie para inferir los procesos que ocurrían en el subsuelo. De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Geophysical Research Letters, estas deformaciones permiten estimar el comportamiento de las cámaras magmáticas: cuando un reservorio recibe nuevo magma, el terreno suele elevarse ligeramente; por el contrario, cuando pierde material o disminuye la presión interna, la superficie tiende a hundirse.

Las deformaciones identificadas fueron examinadas posteriormente con una serie de algoritmos diseñados para calcular la profundidad de las cámaras de magma y reconstruir la evolución de su volumen a lo largo del periodo analizado.

Uno de los hallazgos más relevantes es que el Masaya posee dos cámaras magmáticas: una principal situada a 3.2 kilómetros (km) de profundidad y otra más superficial, localizada aproximadamente a 200 metros bajo el cráter Santiago.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/masaya-el-volcan-de-nicaragua-ubicado-cerca-de-2-millones-de-personas-tiene-dos-camaras-de-magma

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