Fracasó el golpe blando vía Rocha

Fue efímera la rebelión de Rubén Rocha. No por eso deja de ser sintomática del riesgo para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum si se mantiene en la línea de cobijar, casi hasta la ignominia, a personajes de oscuros antecedentes, como el sinaloense.
Desde que Estados Unidos solicitó a México detenerlo con fines de extradición, y hasta antes de su faramalloso regreso al gobierno de Sinaloa, la administración federal, Morena, sus bancadas y gobernadores lo arropaban y exigían casi a gritos a los vecinos del norte: ¡pruebas, pruebas!
El viernes cambiaron de opinión. Su “decisión personal” de retomar el cargo lo convirtió de inmediato en un apestado para la cuatroté. Los mismos que en el pasado hasta le coreaban el “¡No estás solo!”, condenaron su regreso y lo aislaron del movimiento.
Lo hicieron así porque lo de Rocha no solo fue contra la presidenta, la cuatroté y Estados Unidos. En política real fue un desafío mayúsculo a la investidura presidencial y al Estado mexicano en su conjunto. Un literal intento de golpe de Estado blando.
El efecto primario era esparcir la percepción de una débil titular del Ejecutivo federal, incapaz de ejercer el poder y hacer prevalecer los intereses de México y las instituciones del país, ya de por sí en escombros tras ocho años de gobiernos morenistas.
En consecuencia, colocaba a Sheinbaum y a su aparato, incluidos los poderes Legislativo y Judicial, en una crisis tan grave como para ponerla en la antesala de una eventual revocación de mandato.
De ese tamaño fue el desafío que lanzó el pasado viernes Rubén Rocha y del que desistió ayer por la tarde noche, luego de las incesantes presiones de la cuatroté y, sobre todo, por el mensaje lanzado por la mandataria en sus redes sociales.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”, decía.
También recalcó que “el poder sin principios se vuelve arrogancia; el poder sin límites, abuso; y el poder que olvida al pueblo, termina enfrentándose a la historia. México merece servidores públicos que entiendan que los cargos son pasajeros, pero la responsabilidad ante la Nación es eterna”.
Y el remate: “Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la Nación”.
No mencionó a Rocha por su nombre, pero el mensaje fue un saco hecho a su medida… y a la de su patrocinador, a quien de paso dejaron claro que, ante esa intentona de golpe blando a días de entregar su Segundo Informe de Gobierno, el movimiento cerró filas con la presidenta.
Y es que en la silla presidencial solo cabe una persona. Se sabe.
POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN
COLABORADOR
RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM.MX
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