Accidente de trenes en Adamuz pone a prueba los sistemas de apoyo emocional en España

El accidente entre dos trenes de alta velocidad en Adamuz, municipio de la provincia de Córdoba, en la comunidad autónoma de Andalucía, España, dejó un saldo de al menos 40 personas fallecidas y más de un centenar de heridos. Especialistas coinciden en que el impacto del siniestro no se limita a las consecuencias físicas, ya que el daño emocional afecta en distintos niveles a los supervivientes, a los familiares de las víctimas y a los usuarios habituales de este medio de transporte, por lo que subrayan la urgencia de activar mecanismos de atención psicológica.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, la colisión ocurrió a las 19:45 horas del domingo, cuando un tren operado por la empresa privada Iryo descarriló con 294 pasajeros a bordo mientras cubría la ruta Málaga–Madrid. Tras salirse de la vía, el convoy impactó con otro tren del operador público Renfe que circulaba en sentido contrario, de Madrid a Huelva, y que transportaba aproximadamente a 184 personas.
Óscar Puente, ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, informó en conferencia de prensa que las causas del accidente aún no han sido determinadas, aunque calificó el hecho como “tremendamente extraño”. El funcionario detalló que el tren que descarriló es prácticamente nuevo, con alrededor de cuatro años en operación, y destacó que la infraestructura ferroviaria había sido renovada recientemente. Según precisó, en mayo concluyeron los trabajos de modernización en la vía con una inversión cercana a los 700 millones de euros.
En la misma línea, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, señaló que un posible fallo humano “está prácticamente descartado” y reiteró que el siniestro ocurrió bajo “circunstancias extrañas” que deberán ser esclarecidas por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, organismo que ya inició las diligencias correspondientes para determinar responsabilidades y causas técnicas.
Expertos alertan sobre impacto emocional tras el choque en Adamuz
Mientras los equipos de emergencia, rescate y atención médica continúan trabajando en la zona para remover escombros, expertos en salud mental advierten que el abordaje psicológico de las víctimas, sus familiares, el personal de auxilio y la sociedad en general es un aspecto que debe atenderse con carácter prioritario.
Rafael Castro-Delgado, especialista en incidentes de múltiples víctimas y desastres de la Universidad de Oviedo, aseguró en una declaración difundida por SMC España que “el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz no tiene únicamente consecuencias físicas inmediatas; el impacto emocional puede ser profundo y prolongarse en el tiempo, afectando no solo a las víctimas directas, sino también a sus familias, a los supervivientes y, en menor medida, a la población que utiliza habitualmente el tren de alta velocidad”.
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