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Cómo será Lunar Gateway, la futura estación de la ESA que orbitará la Luna

¿Sería útil la estación desde un punto de vista logístico?

Sí, porque se puede alcanzar con múltiples lanzadores, lo que permitirá transportar todo lo necesario para las misiones por diferentes medios: alimentos, agua y oxígeno. Hay otro aspecto importante: la órbita NRHO permite un aterrizaje relativamente sencillo en la Luna, con la posibilidad de hacerlo en el polo sur, la zona elegida por la NASA, pero también en distintas regiones geológicamente interesantes que no eran accesibles para las misiones Apolo.

Es una «puerta de enlace» en el sentido literal: un punto de acceso flexible a toda la Luna, no solo a una parte de ella. Con el programa Artemis queremos regresar a la superficie lunar para quedarnos; es decir, con la intención de realizar misiones de larga duración y construir infraestructuras mediante el aprovechamiento de recursos locales, la llamada utilización de recursos in situ. Por ejemplo, se prevé utilizar el polvo lunar para erigir refugios. La Lunar Gateway servirá para hacer que todo esto sea posible y sostenible.

¿Podrían las presiones chinas y la reciente reconfiguración del programa Artemis, con una competencia abierta entre SpaceX y Blue Origin, aconsejar a Estados Unidos llegar a la Luna «directamente» y prescindir de la Lunar Gateway?

Como ha sucedido en los últimos días, los planes pueden cambiar en cualquier momento. La NASA y Estados Unidos en general están reaccionando a la velocidad con la que China prepara su alunizaje, una velocidad considerable que refleja la planificación realizada por Pekín hace años.

Con SpaceX y Blue Origin, la NASA quiere entender cómo acelerar el alunizaje también en el lado estadounidense. Esta «carrera» está generando un nuevo impulso para la exploración lunar. Sin embargo, en cuanto a las colaboraciones, como la Agencia Espacial Europea no vemos cambios en nuestro trabajo diario ni a nivel de programa: nuestras actividades continúan, seguimos con las conversaciones y las organizaciones cooperan de forma coherente con lo planeado.

La verdadera novedad es la expansión del grupo de trabajo: ya no se trata solo de una colaboración entre las agencias históricas, NASA, ESA, JAXA y Agencia Espacial Canadiense, sino que hay muchos nuevos actores que están entrando en el sector espacial. En resumen, si se producen avances en el uso y el diseño de la Lunar Gateway, la ESA estará lista para analizar los posibles escenarios, siempre salvaguardando los intereses de los Estados miembros.

La Ley One Big Beautiful Bill ha asignado fondos específicos para el Lunar Gateway; ¿es este un «rescate» definitivo para el programa, o podrían otras sorpresas amenazar su realización?

El programa Artemis es estratégico porque implica el uso de tecnologías avanzadas, requiere la explotación de recursos in situ, fomenta la cooperación internacional y ampliará la investigación científica de nuestro satélite natural. Como ya he mencionado, para lograr todos los objetivos del programa, las colaboraciones continúan sin interrupción. Sin embargo, es evidente que cualquier decisión presupuestaria, a cualquier nivel, puede tener consecuencias; pero esa es la naturaleza de los programas complejos, que se desarrollan a lo largo de décadas y atraviesan distintos ciclos políticos.

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Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/como-sera-lunar-gateway-la-futura-estacion-de-la-esa-que-orbitara-la-luna

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