Taylor Swift ha registrado su voz para que ninguna IA pueda copiarla. Nadie sabe si funcionará

En una movida inusual, al tratarse de una protección comercial pensada para cuidar la identidad de marcas legalmente constituidas, Taylor Swift presentó solicitudes ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos para registrar su voz y su apariencia física (incluyendo su rostro) como medida de seguridad frente al uso no autorizado de su identidad en deepfakes e imágenes generadas por inteligencia artificial.
Históricamente, la ley de trademarks, o marcas registradas, se pensó para proteger al consumidor al identificar el origen de productos o servicios y diferenciarlos de los de la competencia en el mercado. Su uso, en plena era de la IA generativa, como herramienta para proteger la esencia de un ser humano es una reinterpretación novedosa, aunque probablemente necesaria, de la norma.
Según explicó Variety, la empresa de Swift presentó tres solicitudes de marca registrada. Dos están relacionados con marcas sonoras que cubren la voz de la cantante diciendo: «Hey, it’s Taylor Swift» y «Hey, it’s Taylor».
«La tercera es una marca visual que cubre una fotografía de Taylor Swift sosteniendo una guitarra rosa, con una correa negra y vistiendo un traje iridiscente multicolor con botas plateadas. Está de pie en un escenario rosa frente a un micrófono multicolor con luces moradas de fondo», reporta la publicación. La escena fue captada durante la famosa gira de la cantante, ‘The Eras Tour’.
El precio de la fama
Los expertos de la industria del entretenimiento y del paisaje tech coinciden que si alguien podía necesitar esta clase de protección, es sin duda Taylor Swift. Como lo puso CNET: «Siendo una de las personas más famosas con vida, la cantante ya ha lidiado con una serie de falsificaciones creadas por IA, incluyendo un respaldo falso a Donald Trump para presidente durante el ciclo electoral de 2024″.

El abogado de marcas Josh Gerben recordó, en su blog, que el concepto del sonido como marca registrada no es nuevo, aunque sigue siendo relativamente raro. Un ejemplo muy conocido es el famoso «tu-dum» de Netflix.
«En teoría, si se presentara una demanda por el uso de la voz de Swift por parte de una IA, ella podría alegar que cualquier uso de su voz que suene como la marca registrada viola sus derechos de marca. La presentación de una demanda basada en imágenes tiene un propósito similar. Al proteger un elemento visual distintivo, como el traje y la pose que Swift suele usar, su equipo podría obtener argumentos adicionales para presentar demandas contra imágenes manipuladas o generadas por IA que se asemejen a ella», dijo el experto.
Un vacío legal
Otra cosa es solicitar que se proteja la voz hablada de una celebridad con registro de marcas. En ese particular hay pocos precedentes y, hasta ahora, nunca se ha llevado a nadie ante los tribunales.
Históricamente, los cantantes protegían su obra mediante la ley de derechos de autor. Sin embargo la ola de tecnologías de IA generativa ha hecho posible que cualquier usuario genere contenido completamente nuevo en la voz de un artista, pero sin copiar una grabación existente. Es un vacío que podría subsanarse si se establece que la voz misma es una marca.


Swift no es ajena al uso y abuso de su imagen en motores de IA. En incontables sitios web abundan deepfakes con su rostro, incluidas imágenes pornográficas que han circulado por las redes sociales.
Pero… ¿funcionará?
El registro de la voz de Swift es, sin duda, una medida audaz, pero nadie puede asegurar aún que detendrá las falsificaciones de tajo. Al registrar frases específicas vinculadas a su voz, Swift podría potencialmente desafiar no solo reproducciones idénticas, sino también imitaciones que sean «confusamente similares», un estándar clave en la ley de marcas.
En este particular hay un precedente: en enero de este año, el ganador del Oscar Matthew McConaughey registró su imagen y voz como marca para protegerlas del uso no autorizado por parte de plataformas de inteligencia artificial (IA). Específicamente, la estrella de Interstellar obtuvo el registro de su icónica frase: «alright, alright, alright» de la película de 1993, Dazed and Confused.
Las leyes de marcas registradas actuales se escribieron mucho antes de que existiera la IA comercial avanzada, por lo que se necesitará que ocurra un caso real en una corte federal para poner a prueba si esta estrategia funciona realmente.
Lo que sí está claro es que, al tener su voz e imagen registradas a nivel federal, el equipo de Swift obtiene un arsenal legal mucho más poderoso a la hora de buscar medidas como un bloqueo preventivo y eliminación rápida de cualquier material violatorio. En teoría, con una marca registrada, Swift podría emitir órdenes de cese y desistimiento contra las plataformas de IA para que bajen el contenido de inmediato, similar a como empresas como Disney obligan a Google a retirar copias ilegales de sus personajes
Si una empresa o plataforma de IA permite que se genere o distribuya una copia de su voz, Swift tendría una base legal para demandarlos por infracción de marca. Esto le da una mayor capacidad para obtener órdenes judiciales de emergencia (que frenen la distribución al instante) y para exigir mayores compensaciones económicas directamente a las plataformas.
Pero incluso si ese llega a ser el caso, y si Swift llega a probar su punto en una corte, lo que la artista se propone crear no va a ser un «botón de apagado» que impida tecnológicamente que un usuario clone su voz. Eso sí, la armaría legalmente para que, si eso ocurre, ella tenga el poder de obligar a las empresas a bloquear ese contenido de inmediato o enfrentar demandas federales millonarias.
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