Calculan el momento exacto en que la actividad solar podría hacer caer miles de satélites a la Tierra

Un reciente estudio en Frontiers in Astronomy and Space Sciences refinó un punto crítico en la relación entre el Sol y la basura espacial: cuando la actividad solar supera entre 67 y 75% de su máximo, la órbita baja terrestre se vuelve más densa y los escombros espaciales comienzan a caer mucho más rápido.
La conexión entre las manchas solares y la repentina caída de satélites lleva décadas de investigación. La física detrás es sencilla, es decir, cuando el Sol se activa, la termosfera se infla como aire caliente. Esa expansión alcanza la órbita baja, la vuelve más densa y las piezas de tecnología empiezan a moverse como si atravesaran un fluido más espeso. Ello puede reducir su velocidad y altitud. Si “caen” demasiado pronto, entonces pierden su trayecto original y terminan incinerándose.
Lo que todavía no se exploraba con precisión era el momento solar en que la basura espacial cae más rápido hacia la Tierra. En el campo del clima espacial, no hay “días” de alta actividad solar. Dependiendo del ciclo, puede durar semanas, meses o años. Para que las misiones en órbita baja no experimenten contratiempos o para prevenir la caída de escombros espaciales, es necesario contar con un umbral de actividad solar. En otras palabras, es necesario saber a partir de qué momento la orbita baja se vuelve “viscosa”.
Este trabajo ofrece uno de los datos más precisos hasta el momento. A partir del 70% del máximo de actividad solar, los satélites y residuos pueden caer más rápido. Para llegar a esa conclusión, los autores siguieron durante 36 años la evolución orbital de 17 piezas de chatarra, usándolas como sensores naturales de la densidad atmosférica.
En una década, habrá decenas de miles de satélites
No todos los objetos que orbitan en esta franja caen irremediablemente por la alta actividad solar. La mayoría de los satélites modernos se colocan a más altura, tienen formas aerodinámicas y herramientas con las cuales pueden corregir su órbita o compensar una desaceleración. Los satélites antiguos, abandonados o residuos tecnológicos son los primeros en caer cuando la órbita se espesa.
Actualmente se estima que hay entre 12,000 y 15,000 satélites activos en órbita baja, aunque la cifra cambia cada semana por el ritmo de lanzamientos. En los próximos años, con la proliferación de las constelaciones de satélites, ese número ascenderá. Mientras tanto, el último pico de actividad solar fue en 2024 y 2025. El siguiente máximo esta proyectado para 2034, como parte del ciclo solar 26, y para entonces, algunas proyecciones calculan que habrá un mínimo de 60,000 satélites en orbita baja.
El umbral propuesto por el estudio permitirá anticipar el momento en que la órbita baja entre en zona de riesgo, un dato clave para planear maniobras, evitar reentradas no controladas y reducir el riesgo de colisiones en un entorno cada vez más saturado.
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