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Rosa Vásquez Espinoza: la científica que aprendió de su abuela a cuidar la naturaleza y hoy busca transformar el futuro de la Amazonía

“Yo aprendí de manera muy sutil a lo largo de varios años viéndola”, recuerda la científica peruana Rosa Vásquez Espinoza sobre su abuela, una mujer que acostumbraba darle un beso a las flores y tratar el suelo con cuidado. Aquellos gestos terminaron influyendo en su manera de comprender la naturaleza y en el rumbo que tomaría su carrera científica. Años después, su trabajo para proteger a las abejas sin aguijón de la Amazonía la ha valido uno de los Premios Rolex 2026, un reconocimiento internacional que ahora le permitirá ampliar su proyecto de conservación.

La ceremonia de entrega se llevó a cabo en el Jardín Escénico de Chapultepec, en Ciudad de México, donde Francesco Raeli, manager de la Iniciativa Perpetual Planet de Rolex, entregó el reconocimiento a la bióloga química y conservacionista. Vásquez Espinoza fue una de las cinco mujeres galardonadas en la edición de 2026, que coincide con el 50 aniversario de los premios, creados para apoyar proyectos que contribuyan a mejorar la vida de las comunidades y proteger el planeta.

Al recibir el reconocimiento, Rosa dirigió parte de su agradecimiento a quienes han acompañado su investigación, pero también al territorio que ha dedicado años a estudiar:

Aquel agradecimiento refleja una relación con la naturaleza que comenzó mucho antes de sus investigaciones, cuando todavía era una niña que encontraba en los paisajes de Perú un espacio para jugar, explorar y aprender de quienes la rodeaban.


La Iniciativa Perpetual Planet de Rolex apoya a científicos, exploradores y organizaciones que estudian y protegen océanos, selvas y montañas.


Una infancia entre flores, tierra y conocimientos ancestrales

Rosa creció entre la sierra, la selva y la ciudad. Su infancia estuvo marcada por el contacto con la naturaleza y por las enseñanzas de su abuela, una mujer conocedora de las plantas medicinales que, a pesar de no haber tenido la oportunidad de asistir a la escuela, le transmitió una manera de comprender el mundo que hoy continúa presente en su trabajo como científica.

“Yo recuerdo mi infancia en la naturaleza como un juego. Era realmente un espacio de libertad y de expresión”, cuenta Vásquez Espinoza en entrevista con WIRED en Español. Su familia le permitía explorar y acercarse a la naturaleza sin restricciones, ensuciarse con las manos la tierra y oler las flores, experiencias que recuerda como parte fundamental de su relación con el entorno.

Aquella forma de relacionarse adquirió un nuevo significado cuando Rosa comenzó a desarrollar su carrera. En la ceremonia, recordó que su abuela le enseñó que todas las plantas, desde las más pequeñas hasta las más grandes, podían ser medicina. Una idea que, con el tiempo, también la llevaría a reflexionar sobre la manera en que los conocimientos tradicionales pueden enriquecer la investigación científica.

Tras estudiar en Estados Unidos, comenzó a preguntarse qué podía hacer frente a la destrucción que observaba en la Amazonía. Durante su participación, contó que un profesor le sugirió trabajar durante 20 años en una gran empresa, ahorrar dinero y después regresar para apoyar a su país.

Pero ella consideró que no podía esperar tanto tiempo, así que decidió dedicar sus conocimientos científicos a la conservación del territorio y a trabajar con las comunidades que lo habitan. Lo que todavía desconocía era que una pequeña abeja terminaría transformando el alcance de su proyecto.

DERECHOS DE AUTOR
Esta información pertenece a su autor original y fue recopilada del sitio https://es.wired.com/articulos/rosa-vasquez-espinoza-busca-transformar-el-futuro-de-la-amazonia

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